América Latina: con el agua al cuello

martes, 14 de diciembre de 2010

CANCÚN, 14 de diciembre (apro).- Como resultado del cambio climático y la consiguiente elevación del nivel del mar –hasta un metro a finales de este siglo–, “toda la costa de América Latina” sufrirá inundaciones, lo que provocará serios daños a la población y los ecosistemas.

         Además, si continúan las tendencias del calentamiento global, la selva del Amazonas –uno de los principales pulmones del mundo– “perdería 43% de 69 especies forestales y su parte Este sería reemplazada por sabanas”.

         Esas son dos de las estimaciones que aparecen en el informe La economía del cambio climático en América Latina y el Caribe, realizado por un panel de expertos bajo los auspicios de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal), presentado el pasado miércoles 8 en el marco de la XVI Conferencia de las Partes sobre Cambio Climático (COP-16), que se llevó a cabo en Cancún.

         Según el informe, “a medida que el cambio climático se intensifique, se pondrá riesgo el logro de los objetivos de desarrollo económico, social y ambiental” de la región.

         Ya desde ahora, apunta, “se observan presiones adicionales sobre la disponibilidad de los recursos hídricos a causa del calentamiento de la temperatura, los cambios en la precipitación y el aumento de la demanda de agua dulce”.

Y agrega que “los cambios en la cantidad y calidad de estos recursos tendrán efectos negativos en la producción agropecuaria, la generación hidroeléctrica y la disponibilidad para el consumo humano y los ecosistemas”. El descongelamiento acelerado de los glaciares, especialmente en las zonas tropicales e intertropicales, anota, puede aumentar el “estrés hídrico” en el largo plazo.

         Junto con ese estrés hídrico existirá un incremento de los incendios forestales, asociados a intensas olas de calor.

         El informe –de 112 cuartillas– expone que “la productividad agrícola de algunas regiones disminuirá marcadamente, con consecuencias adversas para la seguridad alimentaria y las exportaciones”. Sin embargo, observa un fenómeno paradójico: el aumento de la temperatura tendrá un efecto positivo para el sector agrícola en algunas regiones de países con clima templado, como Argentina, Chile y Uruguay. Por el contrario, en zonas tropicales, como Centroamérica, dicho aumento de temperatura provocará efectos dañinos, entre ellos estrés hídrico y desertificación.

         “En todo caso –advierte el documento–, si los aumentos de temperatura son más pronunciados, los impactos serán negativos”.

         De hecho, agrega, “se esperaría un desplazamiento de las actividades agropecuarias a zonas de mayor altura y hacia el sector meridional de América del Sur, donde las temperaturas son más bajas. Además, el cambio climático potenciará la degradación de tierras, lo que ya es significativo”.

         El documento alerta sobre efectos en la salud: expansión de enfermedades contagiosas y de plagas, así como otros padecimientos relacionados con precipitaciones pluviales, la escasa disponibilidad de agua potable y las olas de calor.

Destaca en particular un problema: “A causa de la pérdida de ozono en la atmósfera y del aumento de la radiación ultravioleta, se incrementarán los casos de cáncer en la piel no melanoma en las regiones más australes del Continente”, en particular en Argentina y Chile; además, enfermedades como la malaria y el dengue “tenderán a expandirse a nuevas zonas geográficas” y se agravará en los lugares en donde ya existen.

 

La erosión de las costas, un problema mundial

 

El informe señala que el calentamiento del planeta no sólo podría elevar el nivel del agua en un metro, sino crear otros fenómenos asociados, como variaciones en la salinidad, el oleaje o la temperatura superficial del agua. Y explica que todo ello puede provocar la erosión de las costas o el blanqueamiento de los corales.

Precisa: “El aumento del nivel del mar provocaría la desaparición de manglares en las costas bajas de Colombia, Ecuador, Guyana y la Costa Norte de Brasil”.

El documento auspiciado por la Cepal advierte que “la erosión de las costas es un problema mundial, puesto que al menos 70% de las playas de sedimento fino se encuentran en recesión”.

Existe un “riesgo elevado” de que dicha erosión afecte el turismo en la zona este y sur del Caribe, la costa este de Brasil y “áreas aisladas” de Argentina, Chile, Ecuador, México y Perú. 

Más aún, “la operatividad de las infraestructuras portuarias se verán amenazadas a causa de los cambios inducidos por el cambio climático, tanto en las condiciones para la navegación y acceso de buques a puertos, como en el rebase de las aguas sobre estructuras de defensa en los puertos, debido a la variación del oleaje y al aumento del nivel del mar”.

Y enumera los puertos donde se registrarán las mayores pérdidas económicas “por limitación temporal de acceso” de los buques: Buenos Aires (Argentina), San Antonio (Chile), Río Grande (Brasil) y Manzanillo (México).

En cuanto al “rebase” de diques de contención, señala las zonas que considera serán más afectadas: sur y norte de Brasil, noreste de México y el sur de Chile, además de toda la costa del mar Caribe.

El informe precisa que “en caso de ocurrir un incremento del nivel del mar superior a un metro, México, Brasil y Colombia serían los países más perjudicados”.

En términos de población, apunta, los países con mayores afectaciones por incremento en el nivel del mar de uno y 2 metros serían Brasil, Perú, Cuba y México.

 

cvb

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