Cuba-EU: relaciones inciertas

jueves, 23 de diciembre de 2010

LA HABANA, 23 de diciembre (apro).- Cancelada toda posibilidad de que en lo que resta del año Cuba y Estados Unidos logren acuerdos bilaterales que permitan dejar atrás más de un siglo de diferencias, ataques políticos y el hostigamiento diplomático, el conflicto entre ambas naciones se agudizó con la detención en la isla caribeña de un de un ciudadano estadunidense, presuntamente espía de Washington, y la permanencia en cárceles norteamericanas de cinco cubanos acusados de espiar para La Habana.

“La detención de Alan Gross está complicando las conversaciones migratorias entre La Habana y Washington”, aseguró el jueves 16 de diciembre Arturo Valenzuela, secretario de Estado para Asuntos del Hemisferio Occidental.

"Esto complica, sin duda, una conversación con las autoridades cubanas", insistió Valenzuela, el principal diplomático estadunidense para América Latina,  durante una conferencia telefónica desde Washington con periodistas latinoamericanos.

La detención de Gross, el 3 de diciembre de 2009, y de los cinco cubanos, hace más de 12 años, han agudizado aún más el diferendo entre los gobiernos de Barack Obama y Raúl Castro. Las relaciones entre los dos países se mantienen con un bajo perfil.

Cuba ha intentado mantener una relación sólida y directa, por ello propuso a Estados Unidos la creación de “un canal secreto de comunicaciones” para facilitar a los gobernantes de ambos países negociaciones directas en temas delicados en las relaciones bilaterales, caracterizadas por el enfrentamiento desde el triunfo de la revolución de Fidel Castro, en enero de 1959.

La propuesta fue comunicada por Raúl Castro a Miguel Ángel Moratinos, entonces ministro de Asuntos Exteriores, durante su visita a Cuba en octubre del 2009, según un cable diplomático  de la Secretaría de Estado, hecho público el viernes 17 de diciembre.

Para el politólogo cubano e investigador de la Universidad de Denver, Arturo López Levy, uno de los principales problemas en la relación entre Cuba y Estados Unidos, en el último año, ha sido la falta de liderazgo del presidente Barak Obama. “El mandatario (estadunidenses) le ha prestado poca atención al tema cubano”, afirma.

Washington, subraya, no ha reaccionado a las reformas económicas ni a las liberaciones de prisioneros políticos en Cuba, a pesar de que el presidente había pedido un sentido de movimiento (a sense of movement) justo en esos temas específicos.

López Levy afirma que el presiente Obama tiene toda la autoridad para tomar acciones significativas de muy bajo costo, como facilitar los viajes y las ventas agrícolas y sacar a Cuba de la lista de países terroristas, que mejorarían mucho su relación con Cuba y la percepción de su administración en América Latina.

--¿Cómo definiría usted el gobierno de Obama?

--El gobierno de Barack Obama representa el ascenso al poder en Washington de una coalición de centristas, liberales y progresistas asociados al partido demócrata desde los realineamientos políticos del “new deal” en los años 30, y la lucha por los derechos civiles y la construcción de un estado de bienestar en los 60.

“Es también la llegada a la Casa Blanca de una nueva generación, la primera cuya vida política tomó cuerpo después del fin de la guerra fría.

“El gobierno de Obama representa también un reajuste de Estados Unidos a un mundo en el que mantiene la absoluta primacía militar pero que es multipolar en lo económico y, como lo definió Fareed Zakaria, no polar en otras múltiples dimensiones de la globalización.”

--¿Hacía dónde se dirige la política de Estados Unidos en el caso de Cuba?

--La política de Estados Unidos hacia Cuba es objeto de una disputa entre aquellos que defienden una continuidad de la política de cambio de régimen impuesto desde fuera, como la estableció el presidente (George) Bush, y los que procuran promover cambios en la isla a través de apoyar o acompañar procesos de cambio en la isla, desde una lógica interna.

“En el primer grupo, el senador Robert Menéndez es la figura más relevante dada su condición de presidente del comité senatorial demócrata para la campaña del 2010 y su cercana asociación con la secretaria de Estado, Hillary Clinton, y otros congresistas, en su mayoría liberales.

“En el segundo grupo, esta la mayoría de los designados políticos trabajando la política de la administración hacia la isla como el subsecretario Arturo Valenzuela, su asesor Dan Erikson, la mayoría de los miembros del gabinete de Obama, y la burocracia de la comunidad gubernamental de política exterior, creada y entrenada en el mundo de la posguerra fría, para la cual el embargo es una pieza anacrónica e incoherente con las mejores tradiciones de Estados Unidos.

“Para apoyar a este último grupo existe un amplio consenso sobre la necesidad de cambiar la política hacia Cuba en dirección a una mayor comunicación e intercambio entre la comunidad académica y la mayoría de los tanques pensantes del cinturón de Washington, la comunidad de negocios y un sector cada vez más creciente de los demócratas cubano-americanos.”

--¿Considera que existe realmente interés por cambiar las relaciones entre los dos países o simplemente es una estrategia mediática?

--Si, la política estadunidense hacia la isla no sólo es injusta, sino también contraproducente y anacrónica. No es racional al gran diseño de política exterior del presidente Obama hacia el mundo en desarrollo, en particular América Latina.

“No es coherente con las políticas de derechos humanos hacia el resto del mundo, por las cuales Washington promueve un conjunto de libertades civiles y políticas pero a través de métodos graduales y con métodos más sutiles que un embargo económico, condenado por la abrumadora mayoría del mundo como una violación de derechos humanos en sí misma.

“Cuba también está cambiando. Contrario a lo que se afirma por muchos enfoques ideologizados sobre la isla, el sistema cubano se ubica en un marco post-totalitario. Ningún conocedor del tema cubano en  Washington cree que el U.S-Cuba Democracy PAC promueve los derechos humanos. Su agenda real es una mezcla de reclamación de propiedades y revanchas anticomunistas contra Cuba.

“Tampoco su posición es poderosa en términos absolutos (sus donaciones y presupuesto son relativamente modestos) pero ha contado con la inercia de una legislación en vigor y el apoyo total de la administración Bush.

“La administración Obama debe levantar sin condiciones todos los componentes del embargo que son contraproducentes al propósito de alentar una transición cubana a la economía de mercado, y la liberalización de su sistema político, objetivos que son validos por separado en su propio merito.

“Hipotéticamente puede haber sanciones al gobierno cubano con el objetivo de promover los derechos humanos que no contradicen las normas del derecho internacional, pero el embargo no satisface ninguna de esas condiciones. Un primer paso a tomar es la eliminación, cuanto antes, de la prohibición de viajar a Cuba, pues es la piedra angular de la dinámica de hostilidad existente entre los dos países.”

 

jpa

---FIN DE NOTA---

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