El sida del siglo XXI

sábado, 25 de diciembre de 2010

MEXICO, D.F., 24 de diciembre (apro).- La percepción general sobre la pandemia del VIH/Sida ha cambiado significativamente durante los últimos 10 años. El aumentó de los tratamientos sin adecuadas políticas de prevención ha hecho que los jóvenes se desentiendan del peligro de la enfermedad y caigan en prácticas sexuales riesgosas.

          De acuerdo con Elizabeth Pisani, epidemióloga, periodista, activista y autora del controversial libro La sabiduría de las putas: burócratas, burdeles y el negocio del sida, los números de contagios aún crecen, pero por razones distintas a las de antes.

           En el reporte de Onusida de 2010 se estima que la muerte entre las personas con VIH ha bajado 19 por ciento desde 2004. Desde este mismo año, el número de personas que reciben tratamiento se ha multiplicado 14 veces en países en desarrollo: cinco millones más.

          Pisani dice a Apro que este aumento en el acceso al tratamiento causa que las personas que morían por sida en poco tiempo ahora tengan la posibilidad de seguir con una vida relativamente normal infectados de VIH.

          “Están en clubes, bares; venden sexo, están `picándose` (drogas inyectables) y cada vez hay más personas que pueden infectar”, dice Pisani.

“Por el otro lado, tenemos gente, sobre todo de menos de 30 años, que nunca ha visto el sida. Saben que existe, pero no han visto las consecuencia más horribles”.

          Si bien las estadísticas no han presentado un gran incremento en la cifra de infecciones, la estigmatización de las comunidades más propensas a contraer el virus se mantiene, además del peligro que corren estos grupos:

           “Tenemos cada vez más infecciones en poblaciones de alto riesgo y, sobre todo, en las personas gay, los drogadictos, los que venden y compran sexo, además de los presos”, advierte la experta.

         A pesar de la imperiosa necesidad de tratar a estos grupos, las campañas contra la pandemia del VIH/Sida no tocan temas sobre las poblaciones vulnerables de homosexuales, drogadictos, personas que venden o compran sexo y presos en las cárceles.

           Pisani explica en su libro que esto se debe a motivos políticos, religiosos o ideológicos conservadores.

           “Las campañas son sumamente superficiales porque la prevención es imposible resumirla a ponerse o no un condón”, explica Rosa Feijoo, directora de la Fundación hacia un sentido de la vida y autora de los libros Sida: testimonio de una madre y VIH/Sida, las causas profundas.

           “Acabar con esto, yo lo veo en chino, si las campañas siguen como siguen”, dice.

          De acuerdo con Feijoo, este relajamiento entre los jóvenes se debe a un círculo que comienza con la pobreza, la desigualdad, la mala situación económica, la ignorancia y el abandono de los hogares y se cierra con la baja autoestima.

          Además, la homofobia y la discriminación llevan a los jóvenes hacia un comportamiento sexual irresponsable:

           “La edad promedio en la que se comienzan las relaciones sexuales es de 12 a 14 años. Los jóvenes que son homosexuales, no saben nada de nada; hay una gran ignorancia. Se relacionan emocionalmente o eróticamente de algún chiquillo y tienen relaciones”, señala.

            “Hay mucha ignorancia entre la juventud de todo lo que es sexualidad. Realizan sus relaciones sexuales y no tienen ni idea de lo que están haciendo. Están aburridos y hastiados de oír hablar del sida”, añade.

          Según el reporte global de Onusida de 2010, los jóvenes encabezaban las listas de contagios de VIH, especialmente entre comunidades homosexuales, las cuales son maltratadas e excluidas de los programas de prevención.

          Entrevistado por Apro, Andrew Gilliver, director de comunicación de la Fundación Lésbico Gay de Inglaterra, dice que la estigmatización es todavía un enorme problema.

           “El VIH es comúnmente visto como un virus sucio porque a menudo se adquiere a través del intercambio sexual desprotegido”, afirma.

          “Desde luego, si te enfocas en el hecho de que los hombres que tienen sexo con otros hombres son uno de los más grandes grupos de población afectados por el VIH, hay un estigma más amplio que se suma al ser homosexual”, añade.

          Gilliver relata que la comunidad gay ha estado desde hace mucho tiempo al frente de la campaña para mejores tratamientos contra el VIH. Además, explica que en Occidente existe un mejor acceso a las medicinas para tratar el virus.

           Además, Gilliver señala que existen varios problemas, ya que se ha caído en la creencia de que es simplemente otro virus de transmisión sexual y puede ser tratado con píldoras, además de que hay comunidades en países donde es difícil hablar de sexo, lo que causa mitos acerca de cómo se adquiere el VIH o cómo puede ser prevenido.

 

La mafia

 

En el libro La sabiduría de las putas: burócratas, burdeles y el negocio del SIDA, Pisani explica cómo los fondos para el VIH/Sida son malgastados en programas fallidos.

           Actualmente hay entre 12 y 15 millones de dólares para el combate y la prevención del sida. Según la tesis del libro, hay una especie de mafia o grupos de interés que usan estos recursos pero sin tocar los temas del sexo y la drogadicción.

          “Cuando hablo de una mafia hablo de una industria en que la gente vive de eso, vive del VIH”, dice Pisani.  “Lo que sucede es que las agencias de la ONU y ong`s son como mendigos”.

            Si bien Pisani no cree que exista una conspiración entre farmacias, gobiernos y ong`s para lucrar con el sida, si ve que es claro que las farmacéuticas tiene un interés en el VIH, igual que tiene interés con todas las enfermedades.

            En La sabiduría de las putas se relata cómo agencias de la ONU se pelean por el presupuesto del sida, pero Pisani destaca cómo irónicamente mucha gente que antes solía trabajar en el tema del sida, ahora vaya “corriendo hacia el tema del cambio climático”.

          “Montan sus programas de prevención y chupan este dinero, pero con programas que no están focalizados en lo que se tendría que hacer para prevenir el sida. No tiene nada que ver con las cosas que podrían cambiar los comportamientos sexuales y la adicción”, explica.

          Lo mismo ocurre con algunos programas que se enfocan en la abstinencia, como el  Plan de emergencia de la Presidencia de Estados Unidos para aliviar el sida, promovido por el gobierno de George Bush.

            En febrero de 2008, el expresidente estadounidense dijo que este plan se basaba en “la abstinencia hasta el matrimonio, la fe y los condones”.

          Además, ese plan fue dirigido por Randall L. Tobias, personaje ligado a la Eli Lilly and Company, una de las más grandes farmacéuticas del mundo, demandada por al producción de la hormona BGH que produce cáncer. Tobías fue expulsado posteriormente del plan por escándalos de prostitución.

          Ya en junio de 2008, el Nóbel de Medicina 1993, Richard Roberts dijo públicamente que a las farmacéuticas no les interesa encontrar fármacos que acaben con las patologías como el sida, sino lucrar con las enfermedades.

           “En el Reino Unido el costo de mantener a una persona VIH positivo en terapia combinada es de cerca de 350 mil libras en el curso de una vida”, dijo el activista de la Fundación Lésbico-Gay de Inglaterra.

          Para Gilliver, esto es mucho dinero y simplemente no es un costo efectivo cuando se compara lo barato que es dar condones o promover campañas adecuadas para la salud, que ayudarían a salvar más vidas y millones de recursos financieros.

           Las patentes de los retrovirales contra el VIH son otro tema de discusión. Sólo medicinas como el AZT se pueden producir globalmente, pero es tóxico y tiene efectos secundarios, dijo Gilliver.

         Y denuncia: “Si eres rico, puedes obtener medicamentes. Si eres una mujer en algunos países no tienes control de tu sexualidad, y si no eres blanco en un país occidental, las campañas no te hablarán como un hombre blanco, asiático o latinoamericano”.

 

La muerte en África

 

“Yo estoy de acuerdo con que la pobreza, la perspectiva de género y la migración son llaves para parar el sida, pero la historia de cada país necesita ser entendida”, dice a Apro Mark Hunter, autor del libro El amor en los tiempos del sida: desigualdad, género y derechos en Sudáfrica.

         “Por ejemplo, Sudáfrica es el país más rico del continente africano pero tiene el número más alto de VIH positivos –más de 5,5 millones--, señala.

          “Lo que es realmente crucial aquí es que la historia del apartheid, los altos niveles de desigualdad, alto desempleo -40 por ciento-- la tremenda movilidad de personas”, añade.

          Para Hunter, el problema va más allá de un fondo de medicinas – donde actualmente se concentra el dinero--. También influye la “torcida relación” entre África y Occidente, además de China.

          “Yo digo que si los gobiernos occidentales no hubieran forzado a los gobiernos africanos a seguir sus políticas de ajuste en los ochentas, este tipo de inequidades sociales y tensiones de género que existen en el continente serían mucho menores”, dice.

         Y sentencia: “En un mayor rango de tiempo un régimen de comercio más justo, y regulaciones para las actividades de las multinacionales, serán tan importantes para combatir el VIH como lo son para el desarrollo de África”.

           Elizabeth Pisani explica que el fenómeno africano es complejo. La enfermedad va creciendo con la desigualdad social, pero dentro de estos países, las familias más ricas, con más educación y estudios tienen sida, especialmente las mujeres.

           El comportamiento sexual tiene mucho que ver, detalla: en Occidente se tienen varias parejas, pero se dura con ellas algunos años. En África hay otras dinámicas en las que es más común tener menos parejas de más larga duración pero al mismo tiempo.

          “Tu novio de infancia, tu esposo que es un tío y mi jefe en la oficina porque tiene plata. Tienen esos tres a la vez y duran muchos años así, eso facilita la transmisión. Quieren evitar decir los motivos del sida en África, y es porque follan más, esa era la realidad, no se decía porque era políticamente incorrecto”, señala.

           Pisani advierte que la situación de África no es tan lejana, ya que su patrón se repite en otros países donde el virus se concentra en sub poblaciones pequeñas a las cuales no se protege por razones políticas, como los jóvenes que venden sexo en Monterrey, los drogadictos de Nueva York y las prostitutas en Camboya, grupos donde uno de cada cuatro individuos tienen sida.

 

La rebelión

 

A pesar del optimismo del Reporte Global de la Epidemia del Sida de ONUSIDA de 2010, el propio documento reconoce que la inversión para combatir el sida dejó de crecer por primera vez en 2009, y la demanda ya rebasa la oferta de medicinas.

         En 2002, ocurrió en Sudáfrica la rebelión del sida. Un movimiento organizado por sindicatos, ong`s y organizaciones sociales para obligar al gobierno federal a ampliar los tratamientos contra el sida.

          Algunos doctores de Médicos sin Fronteras comenzaron a importar retrovirales ilegales genéricos de Brasil contra la prohibición del ejecutivo sudafricano de dar tratamientos.

          Además, se crearon organizaciones como el Proyecto para la Intervención contra las Violaciones de Nelspruit (Grip) para combatir la extendida creencia de que violar a una virgen cura el sida.

          Brasil encabezó la rebelión de los países en crecimiento cuando en 2007 retó a las grandes farmacéuticas al desconocer las patentes internacionales para producir sus propios fármacos mucho más baratos por motivos de “seguridad nacional”.

          En 2001 el gobierno sudafricano había sido demandado por 29 empresas transnacionales por modificar  sus leyes de patentes para poder producir fármacos baratos.

           Mark Hunter explica que las razones históricas de por qué las medicinas eran tan caras residen en los grandes beneficios que las grandes farmacéuticas tenían a través de las patentes, lo que no permitía producir alternativas genéricas.

          “Si los precios bajaron es porque activistas de todo el mundo desafiaron un sistema mediante el cual los ricos tenían acceso a medicina efectiva para controlar el VIH y los pobres simplemente morían. Es una victoria de justicia social contra los beneficios antiéticos”, explicó.

           El 15 de diciembre se dio a conocer que científicos alemanes anunciaron que un agresivo y peligroso tratamiento con células madre había mejorado la situación del paciente Timothy Ray Brown, enfermo de VIH.

          El 22 de diciembre, la revista Science Transnacional Medicine reportó que el péptido VIR-576 puede frenar la multiplicación del virus, ya que actúa directamente contra el agente invasor y no contra la las células humanas.

            Sin embargo, esto no debe traducirse en un relajamiento del combate al sida, el acceso de las nuevas medicinas y la prevención y atención de los grupos más vulnerables. De acuerdo con datos de la Cruz Roja, una décima parte de los infectados con VIH lo hizo mediante drogas inyectadas.

          “Lo que tenemos que hacer al nivel del paradigma de la salud pública, lo más eficaz es ser pragmático”, dijo Pisani.

           “Hay diferencia entre estar de acuerdo con algo y aceptar algo. No estoy de acuerdo con la adicción, no lo escojo, acepto que existe y que lo que se puede hacer es disminuir el efecto que tiene por el tiempo”, señala.

         “Aceptar que existe y disminuir el efecto que tiene sobre las personas, para que cuando dejen de ser adictos tienen un virus fatal”, explica Pisani, “Se cree que darle una jeringa a ella es invitarlo a conseguir la droga. Darle a utilizar la droga porque ya la utiliza y queremos que la utilice de una forma menos peligrosa”.

          De acuerdo con el activista de la Fundación Lésbico-Gay de Inglaterra,  a nivel individual, los condones son todavía el mejor método existente para prevenir la transmisión de VIH.

         “Es importante saber que la responsabilidad individual es todo. No puedes esperar que otra persona que ponga tu salud como prioridad, dice Gilliver.

          “Creo que la autoestima tiene un rol importante aquí. Si no te sientes bien contigo mismo tomarás mayores riesgos o pensarás que tu pareja sexual sabrá mejor o estará mejor informada. Nunca hay que hacer aseveraciones; siempre tomar control de tu propia salud”.

 

Mr

--fin de nota--

 

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