Peloteros cubanos: freno a la deserción

viernes, 31 de diciembre de 2010

LA HABANA, 31 de diciembre (apro).- La difícil situación económica, los altos costos del deporte de alto rendimiento, así como las “innumerables deserciones o compra de deportistas” –se estima que unos 300 peloteros han abandonado el país en los últimos años--, forzaron a las autoridades deportivas cubanas a iniciar una amplia discusión y reflexión “interna” para buscar opciones que permita a los jugadores de beisbol de la isla contratarse en el extranjero.

En las llamadas “esquinas calientes” o “peñas deportivas”, al interior de los equipos de la liga nacional y en el propio Instituto Nacional de Deportes, Educación Física y Recreación (Inder) hay una discusión soterrada sobre la posible profesionalización de jugadores del deporte favorito de los cubanos: el beisbol.

El primer lanzamiento lo hizo el famoso y legendario beisbolista cubano Víctor Mesa.

El exjardinero central de la selección nacional de Cuba ha insistido, desde hace seis meses, en que el gobierno de Raúl Castro permita a los jugadores contratarse con equipos extranjeros para frenar las fugas (deserciones o salidas ilegales por México) de talentosos jugadores de los equipos de las 14 provincias de la isla y de las selecciones del deporte de la pelota caliente.

La propuesta pública del también timonel de equipos de beisbol mexicanos, como los Petroleros de Minatitlán, aseguró en noviembre pasado y lo ratificó en la primera quincena de diciembre, que le duele “como una patada en la vida” cada vez que promotores de Estados Unidos se “llevan a un atleta formado por la Revolución”.

“A mí me gustaría, por ejemplo, que los peloteros nuestros jugaran ocho años en las series nacionales y después el Estado les permitiera ser contratados para jugar en ligas de Venezuela, Nicaragua, Japón, Corea del Sur o México”, precisó uno de los beisbolistas más reconocidos en Cuba y campeón en la Olimpiada de Barcelona 1992.

“No se está planteando en los lineamientos contratar a la ligera a atletas de alto rendimiento en el exterior. Yo hice una propuesta y no se vio de manera muy positiva en el país. Pero lo dije con la mejor idea, como cubano, como beisbolista. Otros países lo hacen. ¿Por qué nosotros no?

“Nos están robando atletas de edades tempranas entre 14 y 18 años de edad”, aseveró Mesa, quien anunció que su planteamiento lo presentará en la reunión a la que asistirá para analizar las reformas recientes presentadas por el presidente Castro.

El propio Antonio Castro, médico de la selección nacional de beisbol y vicepresidente de la Federación Cubana del ramo, no ve con malos ojos que los peloteros cubanos puedan jugar en ligas profesionales de otros países.

Fuentes cercanas a la Federación Cubana de Beisbol y al Inder aseguraron a Apro que el hijo del expresidente Fidel Castro Ruz presentó una iniciativa en la que propone que jugadores de la isla puedan desempeñarse en ligas profesionales.

Antonio Castro sugirió que 60% del sueldo del contrato sea para los jugadores, en tanto que el restante 40% entraría a las arcas del gobierno de Cuba.

El hijo de Fidel Castro se pronunció por una lista de países en donde podrían jugar los torpederos cubanos: Taipei, Japón, Corea del Sur, México, Venezuela, Nicaragua e Italia.

No mencionó, por lo pronto, las Grandes Ligas de Estados Unidos, debido a las dificultades jurídicas vigentes por el bloqueo comercial y financiero que mantiene, desde hace medio siglo, la potencia del norte contra la Mayor de las Antillas.

El deseo de progresar ha llevado a decenas de jugadores cubanos a desertar durante torneos en el extranjero o emigrar ilegalmente a Estados Unidos. Pero también ha hecho mella en el rendimiento de la selección nacional cediendo protagonismo en lides de primer nivel.

El deporte cubano, que en los Juegos Olímpicos de Barcelona 1992 asombró al mundo con su histórico quinto lugar en la tabla general con 31 medallas, tuvo un retroceso en la última década golpeada por la crisis económica y las deserciones, que la llevaron hasta el lugar 28 en la cita de Pekín 2008, con apenas dos títulos.

El pasado 18 de octubre, el representante permanente alterno de La Habana ante la Organización de las Naciones Unidas (ONU), Rodolfo Benítez, denunció el robo de talentos deportivos que sufren países como Cuba, subdesarrollados.

En el seno de la Asamblea General, al abordarse el tema “Deportes para la paz y el desarrollo”, el representante cubano reiteró su oposición a que la actividad atlética tenga el dinero como única recompensa.

 

De pobres a ricos

 

Daniel Ceballos, Andi Oliva, Marcos Barrios y Yasiel Balaguer son cuatro de una pléyade de jóvenes beisbolistas que han llegado, en los últimos meses, ilegalmente a Estados Unidos para iniciar su carrera profesional.

No sólo quieren dar el salto profesional, sino que les atraen las grandes sumas de dinero que los equipos profesionales de Estados Unidos pagan por los beisbolistas de la isla comunista.

Quieren seguir el ejemplo de los últimos dos jóvenes cubanos que han sido contratados en la liga estelar del deporte caliente: Joel Iglesias y Noel Argüelles.

Iglesias pasó de cobrar un sueldo de 20 dólares en Cuba a firmar un contrato por 8.26 millones con los Medias Rojas de Boston. Y Argüelles firmó por 7 millones con los Reales de Kansas City.

El joven Yasiel Balaguer, un primer bate natural y un tremendo corredor de bases, se convirtió el pasado 21 de noviembre en el décimo beisbolista cubano que en los últimos cuatro años es traficado por México con el único objetivo de llevarlo a las Grandes Ligas de Beisbol de Estados Unidos.

El beisbolista cubano, de tan sólo 17 años, hizo la ruta del tráfico ilegal que controlan cubano-americanos: de la provincia (estado) del Pinar del Río a una de las islas, lagunas o puertos del norte del estado de Quintana Roo.

“Nosotros tenemos que ir para adelante, hay mucho por hacer. Lo triste es que nos siguen robando deportistas, ahora hasta envían a otros deportistas para sacar a los nuestros”, así lo confirmó el mejor entrenador de boxeo de la isla, Alcides Sagarra Carón.

Y no es para menos. Yasiel Balaguer utilizó, con ayuda de promotores radicados en Miami, la vía México para llegar a Estados Unidos. Los mismos promotores buscan ganancias millonarias con jugadores hechos en los equipos nacionales de Cuba.

Pero la historia de los deportistas cubanos que han sido enamorados por empresarios y promotores en el beisbol y el boxeo, principalmente, es constante, como constantes son los millones que los propios empresarios y promotores se embolsan.

La historia del robo y tráfico de deportistas cubanos es larga pero el método para llevarlo a las grandes ligas de beisbol o a los grandes carteles del boxeo estadunidense ha cambiado.

Hoy, la gran mayoría de los deportistas cubanos no desertan, son sacados ilegalmente de la isla. La siguiente es la historia difundida pero poca conocida.

México sigue siendo la ruta de cientos de cubanos que pagan por anticipado para abandonar la isla y trasladarlos a la frontera con Estados Unidos para acogerse a la Ley de Ajuste Cubano.

Se trata de la puerta fácil que encontraron los ‘caza-talentos’ para sacar a famosos deportistas, beisbolistas en su mayoría, cubanos para hacerlos profesionales.

Las deserciones –muchas utilizando el territorio de Quintana Roo-- y el tráfico de deportistas cubanos siguen minando el poder deportivo de Cuba.

Hace un año, el 1 de noviembre de 2009, en un blog de beisbol --“Terreno de pelota”— se confirmó que “en los últimos días cinco jugadores más de la Serie Nacional de Beisbol de Cuba abandonaron la isla hacia México por la vía marítima”.

Sus nombres eran conocidos en el deporte nacional cubano: el jardinero Juan Carlos Linares Izquierdo y el receptor Yaniel Cabezas Hernández, del equipo La Habana; Yoannis Negrón, lanzador de Matanzas; el jugador de cuatro Adalberto Ibarra Reyes, y el lanzador Ricardo Estévez Pozo, del equipo de Camagüey.

Según datos publicados por el portal especializado en beisbol, Linares, de 24 años, 1.75 metros y 97 kilos, fue el cuarto bate del equipo Cuba juvenil donde estaban Kendry, Yulieski Gourriel, Alexei Bell y Mustelier.

En la temporada pasada bateó como cuarto y quinto bate de La Habana, conectó para 325 con 16 jonrones y 63 impulsadas en 68 juegos.

Yaniel Cabezas tiene 19 años, mide 1.75, es el segundo receptor de La Habana y participó en 37 juegos de la Serie Nacional 2008-2009. Yoanni Negrón Pérez, lanzador de Matanzas, tiene 25 años, 1.78, lanzó 90.1 entradas para 4.58, con siete victorias, ocho perdidos y cinco salvados.

Adalberto Ibarra, de 22 años, 1.75 kilos y 98.8 kilos, bateó para un excelente 341 en 53 juegos para Camagüey, producto de 63 hits en 185 turnos. Ricardo Estévez es un lanzador de 24 años, 1.79 de estatura y 70 kilos, que lanzó 51 entradas en la última Serie Nacional, con 3-6, y 5.47 de carreras limpias.

En septiembre de 2009, Leslie Anderson, el exinicialista de la poderosa escuadra antillana, abandonó la isla de forma ilegal. Lo hizo también, como muchos de sus compañeros, vía México.

Yuniesky Maya Mendizula, el segundo mejor ponchador del beisbol cubano, hizo lo propio unos días antes.

Aroldis Chapman, considerado el primer ponchador de la isla, solicitó en agosto de 2009 asilo en España. Tres peloteros, incluido Chapman, habían intentado salir de forma ilegal de Cuba por México pero fueron descubiertos y encarcelados.

En marzo de 2010, Juan Yasser Serrano, serpentinero del equipo de la provincia de Villa Clara con 4.40 de efectividad en 63 juegos, también desertó convencido por promotores y buscadores de talentos.

Otro nacido en la provincia de Villa Clara, Dayán Viciedo, uno de los mejores bateadores jóvenes, llegó hace más de un año a la Florida.

Estos últimos dos jugadores salieron de forma ilegal a través de Quintana Roo, desde donde se trasladaron a la frontera entre México y Estados Unidos.

Dayán Viciedo Pérez, un joven de 19 años con un potente poder de bateo en Cuba (300 hits conectados, 36 jonrones y 162 carreras impulsadas), habilidoso como tercera base, lanzador y jardinero, recaló el 20 de mayo de 2008 de forma ilegal en una embarcación rápida en las costas de Quintana Roo.

Pero la lista es larga y parece que la puerta de entrada a México es grande.

 

mav

-fin de texto-

 

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