Afganistán: Cambio de estrategia

lunes, 1 de febrero de 2010

LONDRES, 29 de enero (apro).- Afganistán, que desde hace más de ocho años ha estado sumergido en un conflicto de violencia que pareciera no tener fin, anunció la creación de un Consejo de Paz y Reintegración, que excluya a "miembros de Al-Qaeda y otros grupos terroristas", para poner fin a la violencia en el país, además de un fondo económico con el cual sobornar a esas milicias para abandonar las armas.

El anuncio fue hecho por el presidente afgano, Hamid Karzai, tras la conferencia internacional convocada en Londres por el futuro de Afganistán, este jueves 28.

"Tenemos que involucrar a todos nuestros compatriotas, especialmente a nuestros hermanos desafectos que no son parte de Al-Qaeda ni de otros grupos terroristas, para que acepten la Constitución", declaró Karzai en su discurso durante la cumbre.

El presidente de Afganistán, que habló ante delegados de 60 países y organizaciones internacionales, pidió además la colaboración de Arabia Saudita y de Pakistán, dos de los países donde se sospecha estaría la mayoría de los líderes talibanes.

En especial, llamó al rey saudita Abdullah a jugar un "rol prominente" para "guiar y asistir" en dicho proceso.

Sin embargo, los talibanes rechazaron el plan presentado en Londres, al considerar que "la única solución a los problemas de Afganistán es la salida inmediata de todas las tropas de ocupación".

Poco antes, al inaugurar la cumbre, el primer ministro británico, Gordon Brown, afirmó que Gran Bretaña apoyará el plan de reintegración de Karzai para que los talibanes se sumen a la sociedad civil y renuncien a la violencia.

"Como comunidad internacional que responde al liderazgo del presidente Karzai, estamos hoy estableciendo un fondo internacional para financiar este programa de paz y reintegración, que proveerá de una alternativa económica a aquellos que no tienen nada", sostuvo el jefe del gobierno británico.

"Pero para aquellos insurgentes que se niegan a aceptar las condiciones para la reintegración, no tenemos otra opción que perseguirlos militarmente", agregó.

A pesar de advertir que las tropas británicas e internacionales que luchan contra los talibanes "seguirán enfrentando tiempos difíciles", Brown dijo que se creó un proceso por el cual se agilizará la retirada de las fuerzas militares de ese país asiático.

"Llevará tiempo, pero creo que las condiciones establecidas en el plan que vamos a firmar hoy pueden alcanzarse antes de lo esperado y, como resultado, el proceso de traspaso de poder por la seguridad provincial comenzará al final del año", continuó.

"Marcará el comienzo de una nueva fase y un paso decisivo para que los afganos se hagan responsables de su propia seguridad".

Según Brown, mediados de 2011 será el plazo para "cambiar la marea" en la lucha contra los insurgentes en Afganistán. Desde el inicio de la campaña militar en Afganistán, en octubre de 2001, que comenzó tras los atentados terroristas del 11 de septiembre de ese año en Estados Unidos, han muerto mil 600 soldados extranjeros, 520 de ellos en 2009.

Karzai sostuvo, sin embargo, que su país podría necesitar de ayuda extranjera hasta por 15 años.

Durante la cumbre en Londres, a la que asisten, entre otros, la secretaria de Estado norteamericana, Hilary Clinton, y el secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, el presidente afgano reconoció que a finales de año la administración nacional podrá hacerse cargo de la seguridad en algunas provincias, aunque advirtió que la operación podría retrasarse hasta 2020.

Con respecto al número de fuerzas, Brown confirmó que la Armada afgana contará con 134 mil soldados para octubre de 2010 y con 171 mil 600 para octubre de 2011.

"De forma similar, hoy nos responsabilizamos para apoyar el plan de reforma policial, y de esa manera aumentar el número de policías afganos de 109 mil en octubre de este año, a 134 mil para octubre de 2011", continuó. Ello elevará el número total de las fuerzas de seguridad afganas a 300 mil, una presencia muy superior a las tropas de la coalición, según Brown.

En tanto, Karzai presentó un plan de seis puntos para lograr el progreso y desarrollo en Afganistán, que se centró en la buena gobernabilidad y la lucha contra la corrupción, como también la reintegración de los talibanes no ideologizados. Una de las propuestas más importantes es la creación de un órgano de control externo compuesto por expertos anti-corrupción provenientes de distintos países del mundo.

Un reciente sondeo de la ONU concluyó que la corrupción es considerada el mayor problema para los afganos. También ha generado mucha preocupación entre los países donantes.

La cita en Londres será seguida por una conferencia internacional en Kabul, prevista para marzo próximo. Poco después de los anuncios de Karzai y Brown, Hamid Elmi, portavoz del gobierno de Kabul, afirmó en la conferencia que Afganistán invitará a los talibanes a participar de un consejo de ancianos o "loya jirga" que discuta un acuerdo político para poner fin al conflicto en ese país.

El objetivo es lograr la reintegración de los talibanes a la vida civil de Afganistán, y que dicho grupo deje de lado la violencia.

"Estamos invitando a los talibanes para que se sumen a la loya jirga. Los estamos invitando. Queremos que vengan", subrayó el vocero durante la conferencia en la capital británica sobre el futuro afgano.

Quien trató de distanciarse de una postura "derrotista" fue la secretaria de Estado norteamericana, Hillary Clinton, quien afirmó ante los delegados que el plan de traspaso paulatino de la  seguridad afgana a las fuerzas locales "no es una estrategia de salida" de las  tropas internacionales desplegadas en ese país desde fines de 2001.

"Apoyamos el plan de transición de la OTAN, pero debe quedar claro para los afganos, para nuestros socios y para nuestros ciudadanos, así como para los  extremistas que apuestan por nuestro fracaso, que esto no es una estrategia de salida", subrayó.

Lo cierto es que mientras se desarrollaba el encuentro en Londres, el secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, nombró al diplomático Staffan de Mistura como el nuevo representante de Naciones Unidas en Afganistán. De Mistura, de nacionalidades sueca e italiana, reemplazará al saliente Kai Eide, que abandona su cargo en marzo.

Eide fue acusado por un colega de la ONU por estar demasiado cerca del presidente Karzai y de su gobierno, y por minimizar el fraude durante las elecciones presidenciales del año pasado. Eide ha negado categóricamente dichas acusaciones en su contra.

Mientras, el Foreign Office de Londres aprovechó la publicidad de la cumbre para criticar abiertamente a Irán.

Según fuentes diplomáticas consultadas por Prisma, "Irán se aisló de la comunidad internacional al negarse a participar de la conferencia por el futuro de Afganistán".

"El Reino Unido ha desplegado todos los esfuerzos posibles para que Irán se sume a la conferencia, al invitarlo a compartir el grupo principal encargado de la declaración final (de la cumbre)", agregó el vocero diplomático.

"Los altos responsables de todos los (países) vecinos de Afganistán y gran parte de la comunidad internacional están presentes, y a pesar de haber podido contribuir a las soluciones regionales por los problemas de Afganistán, Irán eligió aislarse en este evento", agregó.

La decisión iraní "decepcionará" a los más de 70 países y organizaciones internacionales presentes en Londres. "Ha sido una ocasión perdida" para los iraníes, subrayó el vocero del Foreign Office. 

Lo cierto es que previo a la conferencia, el FMI y el Banco Mundial anunciaron que apoyarán un programa de ayuda de deuda valuado en mil 600 millones de dólares para Afganistán tras reformas cruciales en ese país asiático.

Los directorios del FMI y el Banco Mundial afirmaron que Afganistán tomó los pasos necesarios para alcanzar "el punto de finalización" de la Iniciativa para Países Pobres muy Endeudados (HIPC).

Afganistán calificó para convertirse en el número 27 de los países beneficiarios del programa internacional que ayuda a naciones empobrecidas a evitar seguir endeudándose por pago de intereses de deuda.

Bajo el acuerdo, el país asiático, uno de los más pobres del mundo, recibirá unos mil 600 millones de dólares en ayudas. De ese total, mil 300 millones de dólares provienen de la iniciativa HIPC, 260 millones de los socios del Club de París y 38,4 millones de la Iniciativa Multilateral de Ayuda por Deuda.

“Para llegar al punto de finalización, Afganistán llevó a cabo un número de reformas importantes, a pesar de un medio ambiente extremadamente desafiante caracterizado por inseguridad, crisis alimenticia y una situación política difícil", destacaron ambas instituciones.

Las reformas incluyen acciones para comenzar a instrumentar una estrategia de desarrollo internacional, mantener un medio ambiente macroeconómico estable y reforzar el manejo de la deuda.

El comunicado del FMI y el Banco Mundial sostuvo además que las autoridades afganas progresaron en las áreas de manejo de finanzas públicas, reformas del sector de minería, y mayor transparencia y controles en los servicios de Salud y Educación.

"Con base en fuertes consolidaciones para el futuro, el gobierno de Afganistán recibió ayuda para reformas en el sistema de pensión referente a empleados públicos y militares, y para la reestructuración de cuatro ministerios claves", agregó la nota.

En ese sentido, destacó que la ayuda favorecerá la reconstrucción y lucha contra la pobreza, encaminando a Afganistán hacia el desarrollo y crecimiento. "El gobierno afgano ha demostrado una determinación muy fuerte para llevar a cabo un programa ambicioso de reforma desde el momento que alcanzó el punto de decisión del HIPC en 2007", afirmó Nicholas Krafft, director del Banco Mundial para Afganistán.

"Este es un logro muy importante, teniendo en cuenta la situación de seguridad deteriorada y la incertidumbre política durante el reciente año eleccionario", agregó.

El cambio de tácticas en Afganistán, anunciado en Londres, dejó al descubierto que para poder lograr la estabilidad del país se deberá sumar a los talibanes, aunque que le pese a Estados Unidos y Gran Bretaña, además de recibir ayudas económicas de la comunidad internacional.

Sin un plan claro de desarrollo, anti-corrupción y contra la pobreza, el país asiático seguirá sumergido en el conflicto, y será presa de los intereses personales de las grandes potencias.

 

cvb

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