La pelea de la "Evita" ucraniana

jueves, 25 de febrero de 2010

MÉXICO, 25 de febrero (apro).- La exrepública comunista soviética de Ucrania se encuentra ante una crisis postelectoral. La excandidata y millonaria premier, Yulia Timoshenko, se niega a aceptar el triunfo de su rival, el pro ruso Victor Yanukovich.
“Mucha gente está llamando a contar de nuevo todos los votos, algunos piden incluso repetir las votaciones y llevarlas hasta una tercera ronda, como en el 2004”, dice a Apro el experto en política ucraniana del Consejo Europeo de Relaciones Exteriores, Andrew Wilson.
En el 2004,  miles de ucranianos realizaron un gran plantón y movilizaciones populares en la plaza central de Kiev para protestar contra el fraude electoral que cometió el entonces presidente Leonid Kuchma a favor de Yanukovich. El movimiento fue reconocido mundialmente como la Revolución Naranja.
Al contrario del caso mexicano de 2006, el Tribunal Supremo de Ucrania escuchó la demanda popular y convocó a nuevas elecciones en las que el popular candidato neoliberal  Victor Yuschenko ganó la Presidencia y Timoshenko obtuvo el puesto de primer ministra.
Pero diversos errores durante su administración, además de la crisis internacional, han volcado la balanza hacia el viejo candidato cuyos partidarios cometieron el fraude del 2004, Victor Yanukovich.
Aún así, la crisis electoral se prolongó hasta el 17 de febrero, cuando el Tribunal Administrativo Supremo de Ucrania dejó sin efecto la resolución de la Comisión Electoral Central, que declaró como ganador de las elecciones a Yanukovich.
El clima es parecido al de las anteriores elecciones. Esta vez, Yulia Timoshenko preparó un recurso ante el Tribunal donde impugna las elecciones y propone su repetición.
“Fraude sistemático, fundamental y universal”, dice el documento, que además especifica cinco técnicas diferentes de fraude que se explican en un dossier de ocho tomos, con pruebas de audio y video, declaró en conferencia de prensa la excandidata.
De acuerdo con la resolución de Tribunal, la suspensión aplicará mientras se esclarece si las elecciones fueron fraudulentas como en 2004.
Por lo pronto, Timoshenko  advirtió: “Si el tribunal no permite el recuento de los votos en los colegios electorales sobre los que recaen las dudas, para así mostrar al país la situación real, entonces no tiene sentido hablar de Justicia en nuestro país".
“Pero al parecer”, dijo el experto Andrew Wilson, “Yulia Timoshenko no planea realizar otra Revolución Naranja”.
Uno de los motivos es que los observadores internacionales validaron la elección, a la vez que los presidentes de Estados Unidos, Rusia y Francia ya felicitaron a Yanukovich. Otro, que los resultados detallados regionales de las votaciones ya están disponibles en la Comisión Electoral Central (http://www.cvk.gov.ua/.) y muestran una elección polarizada, lo que no es raro en Ucrania, pero no tan polarizadas como en el 2004, opinó Andrew Wilson.
Wilson explicó en su libro La Revolución Naranja de Ucrania, que las votaciones en Ucrania post soviética se pueden entender según la división etno lingüística del país. Si bien a los medios de comunicación tradicionales les gusta estereotipar la división ucraniana entre el Oeste ucraniano (ucraniana de preferencias occidentales) y el Este (la zona de habla rusa tradicional que vota por Yanukovich), el experto explica en su libro que la relación étnica interna de Ucrania es mucho más compleja y no determina totalmente las votaciones.
Yulia Timoshenko tiene mayor aceptación en la Ucrania occidental. Pero, por ejemplo, comparada con las votaciones por su partido en las elecciones parlamentarias del 2007, la votación para Timoshenko subió en algunas partes rusas del sur y del este, donde el partido de Yanukovich controla los niveles locales de poder.
En Crimea –zona del sur de población rusa–, la candidata obtuvo 17.3%, un gran aumento comparado con el 6.9% que obtuvo su partido en las elecciones legislativas del 2007.
Sobre Crimea, Timoshenko reclama otro 5% de la votación, ya que, según dijo en su conferencia de prensa, se falsificaron las papeletas en todos los colegios electorales de la región.
Pero Wilson indica que cualquier candidato pudo haber ganado, ya que “una encuesta de salida mostró que Serhiy Thihipko –otro nacionalista– hubiera podido ganar fácilmente si hubiera pasado a la segunda vuelta. A Timoshenko le hubiera ganado con 43% contra 27%, y a Yanukovich con 43% contra 32%”.
Además, Yulia Timoshenko no cuenta con gran popularidad en su país. Su situación es dramática: la expectación ante su conducta después de las elecciones, el peligro de escisión de su partido y el tambaleo de su puesto como primer ministro.

La tigresa blanca

También llamada Princesa naranja, Princesa de hierro, Princesa del gas, Camaleón de Kiev, Yulia Timoshenko es la clásica político-empresaria consentida por las revistas de moda. Agresiva en sus discursos en el parlamento ucraniano, se muestra siempre con lujosos trajes blancos de diseñador y una trenza alrededor de la cabeza a modo de corona. En 2009 fue nombrada la política más sexy del mundo por el sitio Hottest Head of State.
Nacida en 1960 en la ciudad industrial ruso hablante de Dnepropetrovsk, la joven Timoshenko fue criada solamente por su madre, lo cual gusta de explotar ante los medios. Estudió economía e ingeniería. Al independizarse Ucrania de la URSS, entró a la política usando las palancas de su suegro, integrante del Partido Comunista.
Posteriormente apoyó a Pavel Lazarenjo, aliado del criticado expresidente Leonid Kuchma. Cuando Lazarenko fue primer ministro en 1996, ayudó a Timoshenko a formar la United Energy Systems of Ukraine (UES).
De acuerdo con documentos que la Corte de Ucrania publicó en 1999, Lazarenko le dio a Yulia Timoshenko concesiones especiales que la hicieron consolidar un tercio del sector de gas ucraniano.
Al final de su periodo presidencial, Leonid Kuchma se enemistó con el premier Lazarenko, lo despidió y quitó la concesión de gas a Yulia Timoshenko en 2001. Ese mismo año, Timoshenko fue arrestada en Rusia por transferencias ilegales de un billón de dólares fuera de Ucrania y pagar favores económicos a Lazarenko. Salió poco después por falta de pruebas.  
En total, unas veinte causas judiciales afectan directamente a Yulia Timoshenko, su esposo y antiguos colaboradores. Las acusaciones en su contra no han procedido en lo que va del gobierno de su exaliado de la Revolución Naranja, Victor Yuschenko.
Además de las acusaciones que enfrenta, la baja votación que obtuvo se explica por su desempeño como primer ministro en tiempos de crisis: “manejó las finanzas públicas de forma populista. Su estilo pareciera no tener principios, es muy cambiante. Además, está rodeada de oligarcas”, explica Wilson.
Después de montarse en el trineo de la Revolución Naranja y obtener el puesto de premier, Timoshenko peleó con su antiguo aliado Yushenko por los efectos de la crisis internacional y la crisis de gas (Rusia cortó dos veces en tres años el flujo de gas por Ucrania).
El colmo de la disputa entre los antiguos aliados fue la guerra que Rusia tuvo con Georgia en 2008, momento en el que Yuschenko criticó a Yulia Timoshenko por no denunciar a los rusos. Las críticas arrecieron un año después, cuando Timoshenko visitó al primer ministro ruso Vladimir Putin para llegar a un acuerdo por la cuestión de gas.  
A pesar de que Timoshenko visita comúnmente programas de televisión en los que la comparan con Eva Perón --a ella le gusta esa comparación--, la excandidata no es una reformista. En la nota publicada por el Partido Comunista de Ucrania, “Los comunistas ucranianos piden el voto para Yanukovich”, del 28 de enero, el articulista y activista Vladimir Zuyev critica duramente a la primera ministra.
“Mucha gente comprende que en los dos últimos años que ha ejercido como premier, ha terminado de llevar el país al límite: los precios de los alimentos y de los artículos de primera necesidad suben prácticamente cada día”, dice el artículo.
“Ladrones, asesinos, pedófilos y demás criminales, que debían estar entre rejas, están al frente del país y aprueban leyes. Desde hace cinco años vivimos sumidos en un completo desgobierno, generado por el presidente Yushenko y la dos veces primera ministra Timoshenko”.
Y remata con ironía: “Hoy, hasta a la gente que acude a misa, se le escapaba algún improperio cuando mencionaban a Timoshenko”.
El experto Wilson augura un futuro no muy favorable para el partido de Timoshenko (el cual, por cierto, lleva el propio nombre de la candidata). Según Wilson, el partido está lleno de hombres de negocios que podrían emigrar a otro partido y vaciarlo muy pronto, cuando Yanukovich sea presidente.
El tiempo se le acaba a la primera ministra. Gobiernos como el ruso ya han felicitado a su rival. Durante las elecciones hubo varios observadores internacionales, muchos gobiernos comenzarán a felicitar al ganador y a aumentar la presión sobre Timoshenko para que acepte los resultados.
     Además, Ucrania debe mostrar estabilidad política, ya que espera un préstamo del Fondo Monetario Internacional de 16 mil 400 millones de dólares, el cual podrá sanar las mermadas finanzas del Estado.
Después de la caída del comunismo soviético, la Ucrania independiente fue gobernada durante 10 años por el pro ruso Leonid Kuchma. El autoritarismo y la censura que mostró en su mandato le granjearon un amplio rechazo social. La constitución ucraniana no le permitía presentarse para las elecciones de 2004, por lo que Kuchma ya había preparado el terreno para su elegido: Victor Yanukovich.
Ya desde 1999 Occidente había criticado el tipo de elecciones a las que se había acostumbrado Ucrania, caracterizadas por la falta de libertad de expresión y limpieza. Ahora, según el experto, sería normal desconfiar de las elecciones que hicieron ganador a Yanukovich.
“Pero el fraude fue limitado esta vez”, reveló Wilson, quien documentó ampliamente el fraude electoral de 2004.
Y piensa que pudo haber irregularidades, pero es difícil que Timoshenko las pruebe, aunque el presidente Yanukovich y el Tribunal Administrativo Supremo tienen pensado abrir el estudio de las demandas de Timoshenko a la prensa para terminar con el conflicto postelectoral.
Los datos dan a Yanukovich 3.48 puntos porcentuales de ventaja. Un total de 12 millones 481 mil 266 votos, frente a 11 millones 593 mil 357 de votos de Timoshenko. Una diferencia mucho mayor a la de las elecciones mexicanas de 2006 (0.64 por ciento) y en un país con 45 millones, menos de la mitad de población que México.
Con un sistema presidencial con Parlamento. El primer ministro de Ucrania es propuesto por el presidente y ratificado por el Parlamento. Ningún partido político en Ucrania es lo suficientemente fuerte como para votar por sí solo al premier, así que necesita de alianzas con otros grupos para lograrlo.
“Las cosas están cambiando en el Parlamento, donde se pretendía quitar el sitio que Timoshenko tiene como primera ministra, incluso antes de que los resultados fueran mostrados”, explica Wilson.
Ya el Partido de las Regiones (partido del ganador Victor Yanukovich)  ha insinuado que tiene los aliados suficientes para una nueva coalición, en la que podrían participar el Partido Comunista de Ucrania  y el Ytvyn Block.
Yanukovich, junto al presidente del Parlamento Ucraniano, Vladímir Litvín, pidió a Timoshenko su dimisión como premier.
“Le pido a la ministra Timoshenko que pase a la oposición y respete la disposición del pueblo, el cual quiere un cambio en el  poder”, dijo el presidente electo en un acto público que pretende asegurar un cambio en la política ucraniana de los últimos años.
Acerca de las expectativas sobre el gobierno de Yanukovich, el experto no cree que el presidente electo ejerza un gobierno como el de su antiguo aliado Kuchma:
“Podrá tratar y cambiar a los dueños de varios medios de comunicación, pero no parece querer introducir nada parecido a censura dentro de los medios”.
Wilson explica que la alta votación hacia Yanukovich se debe a que en el Este del país el candidato pro ruso es visto como “uno de nosotros”, por lo que, esta vez, Yanukovich tiene legitimidad, aunque el experto no descarta que se instale igualmente otro gobierno oligárquico:
“El nuevo gobierno estará lleno de hombres de negocios, buenos y malos; lo que hagan en el sector del gas es clave”, explica Wilson.
Al ser cuestionado sobre el futuro de Ucrania, el experto sólo ve una ganancia de este proceso electoral entre Timoshenko y Yanukovich, y es que “mínimo, la democracia en Ucrania está cimentada”.

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