Cuba: "El Coco" Fariñas, "duro" opositor

viernes, 12 de marzo de 2010

LA HABANA, 12 de marzo (apro).- Guillermo “El Coco” Fariñas Hernández tiene 48 años de edad y un cuerpo debilitado por 23 huelgas de hambre. La última la inició el pasado 24 de febrero, al día siguiente de la muerte del preso Orlando Zapata Tamayo.
Quienes lo conocen lo califican como un “duro” de la oposición interna de la isla. “Yo ya me siento muy débil, tengo dolores de cabeza y me empiezo a deshidratar, pero no voy a dejar la huelga de hambre”, dice convencido por teléfono el pasado 9 de marzo.
Dos días después, su médico de cabecera lo trasladó inconsciente y en brazos al Hospital Provincial “Arnaldo Milián Castro”, en la provincia de Santa Clara, con taquicardias, síntomas visibles de deshidratación y la presión baja.
Hasta este viernes, el psicólogo, periodista independiente y dirigente opositor se recuperaba en la cama 8 de la sala de terapia intensiva del hospital de Santa Clara, a unos 270 kilómetros de La Habana, y recibía hidratación con azúcares y sueros por vía intravenosa.
Raisa Fariñas e Ismeli Iglesias, hermana y médico de cabecera de Fariñas, respectivamente, confirmaron este mediodía que el disidente se encontraba estable y sin peligro inminente para su vida.
El médico Iglesias, también opositor, se mostró preocupado por las complicaciones que pueden producirse, debido a que el sistema inmunológico de Fariñas está deprimido.
Pero aún no había decidido deponer la huelga de hambre que había iniciado 17 días antes en protesta por la muerte de Orlando Zapata Tamayo, y en demanda de la liberación de 26 presos políticos, que tienen problemas de salud.

23 huelgas de hambre

Fariñas Hernández es un hombre alto, lampiño y delgado. En dos de las 23 huelga de hambre que ha protagonizado por diferentes demandas, que van desde exigir Internet para la población y hasta pedir la liberación de 26 presos con problemas de salud, ha estado a punto de morir.
Psicólogo de profesión, periodista por “obligación”, Fariñas es miembro de la Coalición Agenda para la Transición Cubana. Su primera huelga, recuerda Manuel Cuesta, amigo y también disidente, la realizó en 1995 y la última en 2006.
El 3 de marzo, Fariñas fue hospitalizado tras sufrir un primer colapso hipoglucémico, pero recuperó la conciencia y regresó a su casa después de recibir, por vía intravenosa, ocho litros de sueros fisiológicos con glucosa y otros azúcares.
Su familia, dirigentes de la oposición, amigos y diplomáticos han intentado convencerlo de que abandone la huelga de hambre, pues su madre y su esposa, Alicia Hernández y Clara Pérez, respectivamente, creen que habrá un desenlace fatal, ya que está extremadamente débil.
“Le hemos mandado varios mensajes para que deje la huelga de hambre. Debe hacerlo porque no resistirá mucho tiempo; su cuerpo está débil. Muchos activistas han tratado de convencerlo”, afirmó Manuel Cuesta, vocero del Partido Arco Progresista, en entrevista con Apro.
Cuesta asegura que con la muerte de Zapata y la huelga de Fariñas se pondrá con mayor fuerza la agenda de los derechos humanos en Cuba.
El consejero político de la embajada de España, Carlos Pérez-Desoy, lo visitó durante dos horas en su casa de la provincia de Santa Clara.
El diplomático español le pidió, el pasado 4 de marzo, que desista de la huelga para que España pueda negociar la salida de los presos con el gobierno de La Habana.
          El disidente confirmó al diplomático español que continuará su huelga. Fariñas subrayó que el consejero Pérez-Desoy hizo su petición a nombre del gobierno español y no de la Unión Europea (UE), cuya presidencia rotativa la ejerce España en la actualidad.
"Le dije que no: que iba a continuar mi huelga, que ya hay un muerto y que podría haber otro”, añadió el periodista, quien reclama la libertad de 26 prisioneros políticos en Cuba, que están en mal estado de salud.
El ministro español de Asuntos Exteriores, Miguel Ángel Moratinos, confirmó, el pasado 4 de marzo, que su ministerio realiza gestiones ante el régimen de La Habana para evitar el posible fallecimiento del periodista disidente Guillermo Fariñas, en huelga de hambre desde hace ocho días.
España, primer socio comercial de Cuba, aboga en la Unión Europea por la derogación de la “Posición Común”, adoptada en 1996, que exige, como un solo bloque integrado por 27 países, a Cuba avances en democracia y derechos humanos. Cuba considera la “Posición Común” como “injerencista”.
El pasado 8 de marzo, el diplomático español volvió a tener contacto con el opositor. Todo fue en vano.  

Activismo mediático

Fariñas ha mantenido un activismo mediático como nunca. Habla por teléfono con medios extranjeros. Mantiene contacto permanente con otros disidentes. Se reúne con diplomáticos. Recibe en su casa de la provincia de Santa Clara a amigos y familiares, y es visitado por médicos del Ministerio de Salud de Cuba.
Repite constantemente que son tres sus objetivos de la huelga de hambre: llamar la atención por la muerte de Orlando Zapata, la libertad inmediata de 26 presos con problemas de salud y demostrar que en la oposición hay firmeza en sus convicciones.
Pero el gobierno cubano tiene otro historial del psicólogo. En su edición del pasado 8 de marzo, el periódico Granma, órgano del Partido Comunista de Cuba (PCC), publicó el curriculum judicial del “contrarrevolucionario” Guillermo Fariñas Hernández.
“El primer acto público que reveló el claro desajuste de su personalidad, y que no tenía ningún matiz político, ocurrió a finales de 1995, cuando agredió físicamente a una mujer, funcionaria de la institución de salud donde laboraba como psicólogo, ocasionándole múltiples lesiones en el rostro y los brazos.
“El delito motivó una sanción de tres años de privación de libertad sin internamiento, además de imponérsele una multa de 600 pesos”, señaló.
Para evadir la justicia, según Granma, Fariñas inventó su primera huelga de hambre y poco tiempo después traspasó el umbral del activismo contrarrevolucionario.
“Un segundo hecho, en el año 2002, ratifica la característica violenta de este sujeto y el evidente desprecio por su patria y los ciudadanos que la defienden. En plena ciudad de Santa Clara, Fariñas golpeó fuertemente con un bastón a un anciano que había impedido un acto terrorista de un enviado personal del criminal Luis Posada Carriles”, asegura.
Una vez sancionado a cinco años y 10 meses de prisión en la Causa 569 de 2002 del Tribunal Popular Provincial de Villa Clara, “echa mano de nuevo a su método de hacer show: la huelga de hambre”, dice Granma.
En aquella ocasión, recuerda el periódico, la posición mantenida por Fariñas Hernández le provocó una ligera deshidratación, por lo que se le indicó tratamiento con sueros.
Luego Interrumpió la huelga, y el 4 de noviembre de 2002, decidió reiniciarla, exigiendo que le pusieran un televisor en la sala de enfermería de la prisión donde se recuperaba.
El 5 de diciembre de 2003, en atención a sus padecimientos de salud, se le concedió una licencia extra-penal (en el artículo 31, incisos 3.b y 4, del Código Penal).
Tres años después, “este agente al servicio de Estados Unidos” protagoniza un ayuno prolongado para exigir a funcionarios de ETECSA (empresa de telefonía de Cuba) el acceso a Internet desde su domicilio.
Granma acusa a Fariñas de ser un “asiduo reportero de la infame emisora nombrada Radio Martí” y de otras estaciones anticubanas.
También, de asistir a actividades de todo tipo convocadas por la Oficina de Intereses de Estados Unidos en La Habana y algunas sedes diplomáticas europeas “que dirigen la subversión en Cuba, de las que recibe instrucciones, dinero y abastecimientos”.
Y le advierte: “Cuba, que ha demostrado con creces que tiene como divisa principal la vida y la dignidad del ser humano, no aceptará presiones ni chantajes”.
La muerte de Orlando Zapata Maya, el pasado 23 de febrero, y la huelga de hambre que inició un día después Guillermo Fariñas Hernández provocó que los Parlamentos de Cuba y la UE cruzaran, el pasado 11 de marzo, fuertes críticas por una dura condena contra el gobierno de Raúl Castro que dio a conocer ayer la Eurocámara.

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