La otra cara de las elecciones iraquíes

martes, 16 de marzo de 2010

MEXICO, D.F., 16 de marzo (apro).- El triunfalismo estadunidense por el “éxito” de las elecciones en Irak del 7 de marzo, aderezado el mismo día con el Óscar para la invasión estadunidense con la película The Hurt Locker, no se asemeja a la realidad que retratan medios y bloggers iraquíes.

Para el periodista experto en Irak, Dahr Jamail, existe el riesgo de que estalle una guerra civil sectaria como en 2006, debido a que varios grupos puedan sentirse excluidos del proceso.

“Una vez que se conozcan los resultados, necesitamos ver qué grupos sienten que hubo fraude electoral; si comienzan a usar sus milicias para extender su poder y hacer valer sus reclamos”, afirma Jamail a Apro.

Para el periodista que cubrió la invasión estadunidense de Irak en 2003, las consecuencias de la elección se verán a mediano plazo:

“Los días después de la elección son muy importantes. Pero es más adecuado decir que los meses que sigan serán los que contarán la historia”, añade.

Estas elecciones son decisivas para las fuerzas de ocupación estadunidense, ya que la administración del presidente Obama está presionada por su compromiso de sacar sus fuerzas de Irak para finales de agosto.

“Hay que ser claros. Esto no será una desocupación total, ya que se mantendrá una potente fuerza residual de 50 mil soldados, quizá por décadas; además de las bases de Estados Unidos y una embajada gigante”, advierte el periodista.

“Si las elecciones causan más violencia sectaria en la forma de escaramuzas, el retiro de tropas será más lento y Obama perderá más popularidad por sus promesas rotas sobre Irak”, dice.

Las elecciones ya son cuestionadas por diversos medios y la oposición, quienes reclaman un eventual fraude, principalmente en el sur del país controlado por las milicias del gobierno chiíta del Primer Ministro Nuri al-Maliki.

Medios como Al-Sharqiya reportaron que, el día de las elecciones, el bloque nacionalista y secular de oposición Al Iraqiya (El Iraquí) denunció diversos actos irregulares, como el relleno de urnas electorales con boletas extras y la falta de nombres de varios votantes en las listas.

Según la blogger iraquí Layla Anwar, los reclamos de los votantes iraquíes van desde el riesgo de presentarse a votar con el peligro de morir en un atentado con bomba, hasta daños deliberados al transporte que llevaría a la gente a votar. (Los iraquíes no podrían ir en sus vehículos particulares, debido a la prohibición el día de las elecciones ante el riesgo de explosión de carros bomba).

 Los iraquíes en el exilio sufrieron varias trabas para votar, ya que no sólo se les pidió sus pasaporte, sino un comprobante de su origen provincial (por regiones).

Muchos iraquíes salieron de su país sin ningún documento, por lo que no podían comprobar el lugar exacto de su antigua residencia ni votar.

Además, algunos iraquíes en el extranjero, acusados por oponerse al gobierno de Maliki, no aparecían en las listas. Los sitios de votación en el extranjero no contaban con representantes de los partidos que debían verificar el conteo, reportó el pasado 7 de marzo el medio árabe Mideast Youth.

Iraqi media network y Sumaria news denunciaron este tipo de irregularidades, además del periódico The Christian Science Monitor, que reportó quejas de antiguos aliados de Maliki, como el expremier Ahmed Chalabi.

Mideast Youth también reportó que en las provincias de dominio chiíta se usó tinta para votar que podía ser fácilmente borrada de los dedos.

“Hay muchos reportes de fraude en diversos medios árabes, pero este asunto es ampliamente ignorado por las corporaciones mediáticas de Estados Unidos, que parecen muy enterados por mostrar la elección como un gran triunfo”, denuncia Jamail.

A pesar de las rampantes irregularidades antes y después de la elección, los 42 muertos, la corrupción de gobierno de Maliki (el 176 más corrupto del mundo),  los ataques con morteros a las bases estadunidenses, el presidente Barack Obama felicitó a los iraquíes  que "desafían las amenazas para ampliar su democracia”.

El  ministro de Relaciones Exteriores de Gran Bretaña, David Miliband, calificó de “alentadores” los primeros informes sobre las elecciones.

 Y aunque los medios europeos se mostraron escépticos con titulares como “Frágil éxito electoral en Irak”, del  De Volkskrant de Holanda, y “Democracia sin garantías”, del  Neue Zürcher Zeitung de Suiza, el estadunidense Newseek puso en su portada la frase: “Victoria al final: Un Irak democrático emerge”.

 

Las cuatro hienas

 

“Los estadunidenses están trabajando conjuntamente con esas hienas de Irán e Israel para dividir y fragmentar cada uno de los países árabes musulmanes a su alrededor” escribió en febrero pasado Layla Anwar.

 Para la internauta, el número uno de la lista es Irak, ya que representa todo lo que Irán e Israel  “odian de los árabes”.

Según el periodista Jamail, la metáfora de las hienas ilustra bien la situación del país.

 Israel está preocupado por mantener un Irak débil y fragmentado para asegurar su posición como el único poder de la región:

“Este ha sido su objetivo desde la invasión  y a largo plazo, y ahora tienen su deseo casi satisfecho. La última cosa que Israel quiere es otro poder regional islámico, como Irán, con el cual competir”, explica Jamail.

Por su lado, Irán quiere otro Estado Islámico fuerte para aliarse con él. Para ello, explica el periodista,  ya inició varias incursiones en Irak, como la conformación de frentes políticos chiítas.

“Maliki, por ejemplo, estuvo en exilio en Teherán (durante la dictadura de Hussein) y encabezó el partido opositor Dawa desde Irán, ahora es primer ministro de Irak. Irán quiere que Maliki permanezca en el poder y continué fusionando el poder con los grupos religiosos chiítas en Irak, país que, como Irán, es en su mayoría chiíta”, señala.

Estados Unidos, como potencia de ocupación, quiere mantener una larga huella militar en Irak y un gobierno proestadounidense, explica el periodista, por lo que mantendrá un mínimo de 50 mil soldados por décadas con al menos cuatro mega bases y una embajada del tamaño de la Ciudad del Vaticano.

¿El motivo? “Acceso a largo plazo de las reservas petroleras de Irak, así como el uso del territorio como pista de lanzamiento para aventuras militares en la región, quizá en Irán”.

Además, desde mayo de 2003, el antiguo gobernador militar de Irak durante la invasión, Paul Bremen, lanzó un plan de reconvertir Irak y lanzarlo como la plataforma de su Proyecto del Gran Oriente Medio, que consistiría en aumentar la seguridad, el orden, transformar la política interna del país y orientarlo al libre mercado.

Estos países infiltraron sus agentes en la política de Irak, quienes han fundado partidos que cuentan con violentas milicias.

El Primer Ministro Nuri al-Maliki  y su partido Dawa  (fraguado durante su exilio en Teherán) quien antes colaboró con Estados Unidos para invadir Irak, ahora es apoyado por Irán.

Su mayor oposición es la alianza secular moderada chiíta llamada Al Iraqiya (La Iraquí), dirigida por el exPrimer Ministro Ayad Alawi, quien dio informes al gobierno británico sobre las supuestas armas de destrucción masiva diseñadas por el gobierno de Hussein y colaboró en la matanza de Fallujah en noviembre de 2004, cuando era Premier.

“Este grupo tenía una fuerte oportunidad de ganar si es capaz de capitalizar la insatisfacción extendida en Irak hacia los poderosos partidos religiosos”, dice Jamail.

Otra personalidad fuerte es Ahmed Chalabi, quien dio información a George Bush para la invasión y ahora es director del Comité por la Justicia y la Responsabilidad.         

Recientemente, el embajador de Estados Unidos en Irak lo acusó de tener conexiones con Irán.

En los meses anteriores a las elecciones, el Comité que preside Chalabi prohibió postularse a elecciones a los partidos y a las personas acusadas de tener nexos con el antiguo partido de Sadam Hussein, el Baath. Cerca de 500 candidatos fueron vetados. El caso más famoso fue el del prominente congresista sunní secular, Saleh al-Mutlaq, del Frente de Diálogo Nacional.

Pero la prohibición no fue la única forma que usaron los partidos chiítas para eliminar a sus opositores. En enero pasado hubo 1,625 arrestos sectarios y una mujer candidata en Mosul fue asesinada.

Incluso, la eliminación de candidatos nacionalistas llegaron al asesinato, Tan solo el domingo 21 de febrero 67 personas fueron asesinadas. La mayoría de las víctimas era servidores civiles, exmiembros del Baath y oficiales de la armada, reportó el periódico iraquí Azzamán.

Ante este escenario, explica Jamail, sólo queda esperar las decisiones de los políticos a largo plazo y ver si son capaces de controlar a sus milicias.

 

El blues de una mujer árabe

 

El 7 de marzo, ante una posible victoria del grupo chiíta secular de Alawi en el norte de Irak, la blogger Layla escribía:

“Esta es una amplia derrota moral para los partidos chiítas y para Maliki en particular. Los iraquíes en las provincias han mostrado que rechazan el sectarismo chiíta, a Irán y han mostrado lo que he dicho desde hace cuatro años: los iraquíes somos esencialmente gente secular y nacionalista.”

La internauta metía a dos enemigos, Estados Unidos e Irán, en el mismo saco:

“Además, es una derrota simbólica contra Irán y contra el Plan Americano, la agenda con la que ellos, brutal y criminalmente, nos han ocupado, dividiéndonos en líneas sectarias”

El 10 de marzo, ante la falta de la mayoría necesaria de cualquiera de los dos partidos para gobernar los próximos años y el anuncio de una probable alianza entre los nacionalistas-seculares de Alawi y los partidos chiítas sectarios lidereados por al-Maliki, escribió:

“Esta no es una carta de resignación (no todavía). Sólo una corta nota de principios: si alguno de los nacionalistas o seculares forman una alianza con los partidos sectarios chiítas, voy a dejar de bloggear acerca de Irak”.

“Seguiré escribiendo un artículo o dos acerca de cuestiones sociales, de las consecuencias interminables de la maldita ocupación de Estados Unidos e Irán, acerca de las mujeres; de los miles de refugiados en el limbo; de la pobreza rampante; de los defectos de nacimiento gracias al la radiación por las armas que estará con nosotros por siglos, contaminando el agua y la tierra; de la historia iraquí y su bella y destruida arqueología, pero no me involucraré más…”.

Y culmina así: “Y no es porque no ame a la tierra iraquí, al país; es porque estoy enferma y cansada de los políticos iraquíes… dejé de confiar desde hace años en los inútiles, decepcionantes e hipócritas estadunidenses y británicos. Tengo todavía un destello de fe en nosotros”.

 

Mr

--fin de nota--

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