Aumentan a 84 las víctimas de los disturbios en Tailandia

jueves, 20 de mayo de 2010

MÉXICO, D.F., 20 de mayo (apro).- El gobierno tailandés anunció este jueves que el toque de queda en Bangkok y otras 23 provincias permanecerá hasta el próximo domingo, a fin de evitar un rebrote de violencia que, desde que iniciaron las protestas del Frente Unido por la Democracia y contra la Dictadura (UDD), en marzo pasado, ha cobrado la vida de 84 personas.

Según el Ejército, hay activos alrededor de 13 mil partidarios del frente rojo "que esperarán el momento para fomentar disturbios y perpetrar acciones ilegales".

Sin embargo, su portavoz, el coronel Sansern Kawekamnerd, afirmó hoy que “en general la situación está bajo control", luego de que las tropas acabaron ayer con los últimos focos de resistencia que durante seis semanas tomaron el corazón comercial de Bangkok, una metrópoli con 12 millones de habitantes y aproximadamente mil 500 kilómetros cuadrados de extensión
De acuerdo con el Ministerio de Sanidad, durante el asalto de ayer al bastión de los “camisas rojas” y en los disturbios que se desataron a continuación en la capital y en provincias del norte y noreste de Tailandia, 15 personas murieron y otras 133 resultaron heridas.

Desde el pasado 12 de marzo, cuando comenzaron las manifestaciones de la UDD para exigir la dimisión del primer ministro Abhsiit Vejjajiva, la disolución del Parlamento y la convocatoria de nuevas elecciones, un total de 84 personas han perdido la vida y mil 800 han resultado heridas.

Durante la noche de ayer y la madrugada de este jueves, bandas formadas por hasta 200 jóvenes en motocicletas desafiaron el toque de queda impuesto por el gobierno, en un intento por saquear concesionarias de automóviles y grandes almacenes.

No obstante, los soldados continúan con el patrullaje en la zona y efectivos del Ejército y la Policía inspeccionan los edificios adyacentes en busca de armas y explosivos.

De acuerdo con el centro para la coordinación de la seguridad, fueron localizadas algunas armas de guerra y munición.

En los pasillos del centro comercial Amarin Plaza, la Policía tailandesa encontró a cerca de 300 campesinos refugiados que habían acampado entre escaparates de tiendas de moda, de decoración y recuerdos, mismos que permanecían intactos.

Los refugiados explicaron a la Policía que aguardaban a que su líder apareciera por el lugar para facilitarles un medio de transporte hasta el pueblo del que vinieron para unirse a la protesta.

Todos fueron inspeccionados, fotografiados y subidos con sus pertenencias en vehículos, luego de lo cual trasladados a las estaciones de autobuses y ferrocarril, de las que partieron hacia sus aldeas de origen con un billete gratis, pero sólo de ida.

La Policía también desalojó a aproximadamente mil manifestantes que se refugiaron en el monasterio budista de Pathum Waranan, donde fueron hallados seis cadáveres tiroteados durante las refriegas que los soldados y “camisas rojas” mantuvieron ayer, después de que sus cabecillas se rindieron. Otros tres dirigentes de la protesta (Veera Musigkapong, Weng Tojirakarn y Korkaew Pikulthong) se entregaron hoy a la policía y un cuarto, Arisman Pongruangrong, fue detenido.

En tanto, miles de opositores huyeron tras el ataque a un templo budista de la zona. "Nos dispararon estando en el templo", declaró Manat Kaetphet, de 44 años, procedente de la provincia de Amnat Charoen.

"Vi que las balas alcanzaban al menos a seis personas", añadió.

La noche de ayer se produjeron incidentes aislados en las provincias del norte y del noreste, de las que procedía la mayoría de los manifestantes, y en la turística ciudad de Chiang Mai la Policía desmontó esta mañana las barricadas levantadas el día anterior por los “camisas rojas”, sin encontrar resistencia.

La violencia se extendió rápidamente por esas dos regiones, plazas fuertes del movimiento de los “camisas rojas” que guía y financia el exmandatario Thaksin Shinawatra, exiliado en Dubai a raíz de que fuera condenado en rebeldía a dos años de cárcel por un delito de corrupción cometido antes del golpe de Estado que lo sacó del poder en 2006.

Tras los incendios del miércoles, provocados por grupos incontrolados de saqueadores y “camisas rojas”, un hotel, del que hasta hace poco fue el segundo mayor centro comercial del sudeste de Asia, quedó totalmente calcinado, además de otros 37 edificios, entre ellos el de la Bolsa de Valores y el canal 3 de la televisión estatal, que fueron los primeros en arder.

Y así, después de las peores escenas de violencia sufridas en dos décadas, las primeras horas de hoy la calma regresó a la capital tailandesa, aunque el gobierno decidió extender hasta el domingo el toque de queda, desde las nueve de la noche hasta las cinco de la mañana, para garantizar la seguridad.

"Entendemos su frustración, pero la violencia que se desencadenó la pasada noche iba más allá de esa frustración", declaró el portavoz del gobierno, Panitan Wattanyakorn.

"Se trató de crimen organizado, terrorismo organizado. Ahora estamos trabajando para contener esos actos de terrorismo", añadió.

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