Gran Bretaña: un apretado cierre electoral

miércoles, 5 de mayo de 2010

LONDRES, 5 de mayo (apro).- Gran Bretaña se encamina hacia el primer gobierno de coalición desde febrero de 1974, pues ayer no quedó definido con claridad el favorito para ganar las elecciones generales de mañana 6 de mayo, las más reñidas de las últimas décadas.

En un acalorado debate televisivo realizado el jueves 29 en la Universidad de Birmingham (centro de Inglaterra) --el tercero y último antes de los comicios--, el primer ministro británico y jefe del Laborismo, Gordon Brown, pidió a los votantes no arriesgar el futuro del Reino Unido y sufragar por la agrupación oficialista que, según los sondeos de opinión, quedó relegada a la tercera posición.

El mandatario, que el pasado miércoles 28 protagonizó una mediatizada polémica al calificar a una votante laborista como "intolerante", sin saber que estaba siendo grabado por un micrófono abierto, se mostró nervioso ante la audiencia, aunque dijo que él es el único que sabe cómo sacar adelante a la economía.

“Como han visto ayer (miércoles 28) no todo me sale bien. Pero lo que sí me sale bien es saber cómo manejar la economía”, declaró el primer ministro al inicio del debate.

Brown previno a la población contra un gobierno de coalición conformado por los “lib-dems” y los conservadores, que según el primer ministro pondrá la recuperación económica “en riesgo”.

Del otro lado del podio, el jefe de los conservadores, David Cameron, que con 42 años se convertiría en el primer ministro más joven en la historia de Gran Bretaña en caso de ganar en las urnas, sostuvo en el último debate televisivo que los “tories” pueden generar “el cambio buscado”.

Por su parte, Nick Clegg, líder de los Liberales Democráticos –la sorpresa de la campaña electoral británica luego de haber mejorado en gran medida sus oportunidades, después de aparecer en el primer debate televisivo–, pidió a los electores que elijan un futuro “que realmente quieren”, instándolos a romper el binomio Laborismo-Conservadores que ha gobernado al Reino Unido desde hace décadas.

“Es hora de votar algo totalmente diferente”, subrayó.

La BBC de Londres reportó que poco después de finalizado el debate televisivo (21.30 horas locales) no había un ganador claro, pero agregó que tras el incidente de Brown con la pensionada Gillian Duffy, el miércoles 28, Cameron tiene mayores oportunidades.

Un sondeo de reacción inmediata tras el debate televisivo, elaborado por las consultoras ComRes y YouGov, indicó que Cameron mejoró un 5% sus probabilidades de ganar los comicios, Clegg mantuvo iguales sus posibilidades y Brown perdió un 4%.

Los tres debatieron sobre temas como la política económica, inmigración, situación de la vivienda, reforma política, educación, impuestos, reformas al sistema bancario y los inevitables recortes al gasto público para hacer frente el enorme déficit presupuestario en el país.

El tema inmigratorio fue el que generó más intercambios acalorados, principalmente críticos, por parte de Cameron y Brown, quienes se opusieron a Clegg por su plan de amnistiar a todos los inmigrantes indocumentados que vivan en el país desde hace diez años, hablen el inglés correctamente y paguen sus impuestos.

 

El exabrupto de Brown

 

Brown ingresó al debate en desventaja por el incidente del miércoles. Según la prensa británica, ese hecho podría haberle hecho perder las elecciones al Laborismo.

Lo que ocurrió fue que Brown fue grabado sin que lo supiera, mientras calificaba de "intolerante" a una mujer que lo increpó en la vía pública.

El mandatario, que pidió perdón por el exabrupto y se comunicó personalmente con la mujer para ofrecerle disculpas, se encontraba haciendo campaña en la localidad de Rochadle (norte de Inglaterra) cuando Duffy, de 65 años, lo increpó sobre la situación inmigratoria del país, como también por el índice delictivo y el estado de la economía.

Al entrar a su Jaguar verde y sin saber que aún llevaba un micrófono puesto en su camisa, como parte de una entrevista previa que había dado a la cadena Sky News, el primer ministro fue grabado mientras decía: "Fue un desastre".  Y luego dijo enfurecido a un allegado: "Fue un desastre, nunca me debieron poner con esa mujer. ¿De quién fue la idea? Es ridículo". Cuando el asistente le preguntó qué había dicho la mujer, el jefe del Laborismo respondió: "De todo, era una mujer intolerante".

Luego del incidente, que fue portada en la BBC de Londres y comentario de los principales noticieros del país, Duffy, una viuda residente de Rochadle, afirmó que si Brown la calificó de prejuiciosa "eso me deja muy molesta. Estoy muy irritada".

"Se supone que debería gobernar el país y llama a una mujer común (intolerante) que le hizo preguntas como las que le harían otras personas. Estoy muy enojada", dijo la mujer poco después del hecho.

 Comentó que en un principio pensaba votar por el Laborismo, pero que tras conocer lo que dijo Brown no votará por ningún partido.

Uno de los temas centrales que deben enfrentar los principales candidatos políticos es cómo hacer frente a un déficit presupuestario que, según los pronósticos económicos, podría trepar este año a 178 mil millones de libras esterlinas (unos 270 mil millones de dólares).

El pasado martes 27, el Instituto de Estudios Fiscales (IFS), un influyente think tank, indicó que los partidos políticos no han detallado cómo hacer frente al déficit público en el Reino Unido. Precisó que ninguno "se aproximó en lo más mínimo" a detallar dónde hará recortes tras las elecciones, y destacó que el partido ganador de los comicios se verá forzado a hacer ajustes como en la década de los setenta.

Durante el último debate televisivo, Cameron garantizó que "nunca ingresaremos en el euro", mientras que Brown mencionó un documento de más de 100 especialistas que expresaron el apoyo a su política económica.

"No habrá crecimiento en los gastos del sector público como en los años anteriores, pero si cortamos ahora el apoyo a la economía, corremos el riesgo de ir hacia una doble recesión", explicó el político laborista en respuesta a una pregunta acerca de cómo reducir la deuda pública.

"Todas las instituciones internacionales recomiendan no reducir los apoyos a la economía, al contrario de lo que dicen los conservadores. Sobre este punto, David Cameron se equivoca. Es la mism posición sostenida por los tories en la crisis de los años 30 y 80", agregó.

Por su parte, Cameron, a quien por sorteo le tocó hablar en primer término y a quien el semanario The Economist brindó su apoyo por su decisión de reducir el gasto público y porque, ante la crisis en Grecia, garantizó que Gran Bretaña nunca adoptaría el euro, dijo que quien no trabaja no debe esperar ser ayudado por el Estado.

Según el político conservador, podrán ahorrarse 6 mil millones de libras esterlinas reduciendo gastos "excesivos" en los servicios públicos y en la política de bienestar, sin afectar las prestaciones esenciales a los ciudadanos.

Además, Cameron subrayó que con un gobierno conservador, todos los esfuerzos apuntarán a evitar el incremento de la presión fiscal.

"Los bancos no deberían comportarse como casinos y jugar con el dinero de ustedes. En esto estamos de acuerdo con el presidente (estadounidense Barack) Obama sobre el hecho de que las cajas de ahorro no deberían permitirse inversiones riesgosas", dijo Cameron en respuesta a una pregunta.

Y luego repitió su ataque al laborismo por el aumento de los impuestos sobre el trabajo.

Brown afirmó que el conservador se equivoca cuando piensa en reducir el gasto público, y Clegg señaló que es necesario crear un grupo de trabajo de todos los partidos para enfrentar la situación.

Además, el liberal-democrático atacó a Cameron por su intención de disminuir los impuestos "a los millonarios". "Los recortes sirven para las familias normales", acotó.

Cameron agregó que Gran Bretaña no debería "esperar al resto del mundo" para introducir un impuesto a la ganancia financiera.

(La economía es el punto fuerte de los laboristas y el más débil de los conservadores).

Clegg, en tanto, acusó a sus adversarios de no tener ideas claras sobre los ajustes presupuestarios "necesarios para sanear el déficit", y afirmó que él "no engañará" a los ciudadanos diciendo que basta con limitar el derroche.

Un sondeo realizado por ComRes para el diario The Independent y para la cadena ITV News señaló este viernes que sobre ese punto 31% de los electores confía en Brown, mientras que 28% lo hace por Cameron y 20% por Clegg.

Concluido el debate se conocieron algunos sondeos telefónicos sobre la impresión que dejó cada candidato. Según YouGov/Sun, Cameron obtuvo 41%, Clegg 32% y Brown 25”.

La misma tendencia fue expuesta por ComRes/ITV, según la cual el candidato conservador se impuso con 35%, seguido por Clegg, con 33%, y Brown, más alejado, con 26%.

 

“Carrera de caballos”

 

Clegg afirmó que quiere convertirse en el próximo primer ministro de Gran Bretaña y poner fin al mandato laborista, en el poder desde 1997.

El jefe de los “lib-dems” declaró en una entrevista publicada por el periódico inglés The Times, el miércoles 28, que su agrupación se convirtió en una "fuerza progresista de liderazgo" con muchas posibilidades para ganar los comicios.

"Creo que los Liberales Democráticos contamos con un equipo brillante y me encantaría que pudiéramos conformar un gobierno. Por supuesto, quiero ser primer ministro", dijo.

Según Clegg, las elecciones del próximo 6 de mayo "son una pelea entre dos caballos de carrera que buscan el cambio": los conservadores y los liberales. "El Liberalismo ha reemplazado al 'Labour-estatismo' como argumento central de la centro izquierda", declaró el político.

Clegg sostiene que cualquiera que gane las elecciones no podrá frenar el impulso de realizar una reforma política. "La reforma es ahora inevitable. No se puede esconder", destacó.

El jefe de los Liberales Democráticos dijo al Times que no es "arrogante o presuntuoso" acerca de sus probabilidades para ganar los comicios. En ese sentido, aclaró que en caso de tener que conformar un gobierno de coalición con los conservadores, su posición de negociación con Cameron será la reforma electoral.

No obstante, descartó formar una alianza directa con Brown, pero dijo que si el Laborismo queda tercero en las elecciones, no rechazará trabajar con esa agrupación, al considerar que tiene la obligación moral de formar un "buen gobierno estable”. 

Un reporte de la consultora ICM para el periódico The Guardian, publicado el pasado jueves 29, indicó que los Liberales Democráticos se encaminan a obtener el mayor número de parlamentarios en la Cámara de los Comunes desde 1923.

De acuerdo con esa encuesta, los liberales registrarán un récord de diputados en los comicios y lograrán atraer más a electores desafectos del Laborismo que a los que tienen dudas sobre los conservadores.

Según el sondeo, los “lib-dems” podrían incrementar el número de parlamentarios en al menos 80, 17 más que los escaños que obtuvo en las elecciones de 2003 y el mayor aumento desde 1923.

En las 42 circunscripciones electorales donde el partido obtuvo el segundo lugar en los comicios de 2005, el partido de Clegg cuenta con el apoyo de 39% de los electores, cuatro puntos más que los conservadores y 21 más que los laboristas.

La encuesta de The Guardian indicó también que los Liberales Democráticos se harán con los tradicionales bastiones laboristas de Islington Sur y Finsbury, en Londres, así como de Edimburgo Sur, Watford y Oxford Este.

Lo cierto es que debido al sistema electoral de Gran Bretaña, de sufragio directo o escrutinio uninominal mayoritario (también conocido por su nombre inglés first-past-the-post), el votante sólo puede votar por un candidato, y el ganador de la elección es el que recibe el mayor número de votos.

Esto hace que, según los sondeos, aunque el Laborismo quede tercero con menos votos, podría contar con el número suficiente de bancas en el Parlamento para formar un gobierno de coalición.

El jueves 6, unos 50 millones de electores decidirán en las urnas sobre el futuro del país, en unas elecciones cruciales que podrían terminar dejando al Laborismo en el poder por cuarto término consecutivo, un récord en la historia del Reino Unido, o darle una victoria a Cameron convirtiéndolo en el primer ministro más joven de Downing Street, o bien dejar al frente del gobierno a Clegg, la gran sorpresa de la campaña.

Todo ello en el contexto de un país con una frágil recuperación económica, después de haber sufrido la peor recesión desde la Segunda Guerra Mundial (1939-1945), y con preocupaciones de los electores por el sistemas migratorio, de salud y de educación.

 

cvb

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