"Bloody Sunday": la masacre británica

martes, 22 de junio de 2010

LONDRES, 18 de junio (apro).- La Armada de Gran Bretaña fue responsable de la masacre de 14 católicos en la jornada que pasó a la historia como “Bloody Sunday” (Domingo Sangriento), cuando un grupo de paracaidistas británicos abrió fuego, en 1972, contra una marcha de activistas por los derechos civiles en Londonderry, concluyó el pasado 15 de junio el “Reporte Saville”.

El primer ministro británico, el conservador David Cameron, calificó esas acciones de "injustificadas e injustificables", al pedir "perdón" en nombre de su gobierno y de Gran Bretaña.

La investigación concluyó que las 14 víctimas asesinadas el 30 de enero de 1972, en el barrio Bogside de Londonderry, fueron inocentes y en ningún momento provocaron con sus acciones una respuesta semejante por parte de los militares británicos.

Cameron dio a conocer el martes las conclusiones del "Reporte Saville", en una ponencia en la Cámara de los Comunes, mientras al menos un millar de personas se manifestaban en Londonderry.

El jefe del gobierno pidió disculpas públicas por la muerte de 14 personas cuando un grupo de soldados británicos del Regimiento de Paracaidistas abrió fuego contra una marcha en favor de los derechos civiles en Londonderry.

"Las conclusiones de este informe son absolutamente claras. No hay duda. No hay nada equívoco. No hay ambigüedades. Lo que sucedió en el 'Bloody Sunday' fue injustificado e injustificable. La orden para abrir fuego no debió haber sido dada", declaró Cameron. Luego subrayó: "Pido mis más sinceras disculpas.

"Algunos miembros de las Fuerzas Armadas obraron incorrectamente. Lo que ocurrió nunca debió haber pasado. De parte de mi gobierno y el país, realmente lo siento", agregó.

Los manifestantes que se encontraban frente al Guildhall (alcaldía) en Londonderry, y que seguían los acontecimientos en directo a través de una pantalla gigante, celebraron con vítores y aplausos la admisión del primer ministro, que responsabilizó inequívocamente a la Armada británica por los asesinatos.

Esta es la primera vez que Londres admite semejante masacre; además, el anuncio cobra una dimensión de importancia por el hecho de que la exjefa del gobierno británico, la conservadora Margaret Thatcher, se negó siempre a pedir perdón por el "Bloody Sunday", al justificar en todo momento el accionar de la Armada.

"Estas son conclusiones shoqueantes que tengo que leer y dar a conocer, pero uno no defiende a la Armada británica al defender lo indefendible", subrayó Cameron.

Según el "Reporte Saville", todas las víctimas del Domingo Sangriento "fueron inocentes".

La pesquisa, que fue anunciada en 1998 por el entonces primer ministro británico Tony Blair –cuatro meses antes de la firma del histórico acuerdo de paz del Viernes Santo– y que se convirtió en la más extensa en la historia legal de Gran Bretaña, a un costo de 195 millones de libras esterlinas (285 millones de dólares), indicó que la Armada disparó la primera bala durante aquella jornada sangrienta.

También concluyó que los paracaidistas británicos no alertaron que iban a disparar, no respondieron a amenazas directas de explosivos molotov o pedradas, y que algunas de las personas asesinadas o heridas corrían pidiendo ayuda o para ayudar a otros heridos.

El documento destacó además que ninguna de las personas fallecidas presentaba amenaza alguna y tampoco se justificaba que fueran baleadas. Y agregó que algunos de los soldados que más tarde dieron testimonio por los hechos, mintieron para justificar sus acciones.

Otra de las conclusiones del informe es que los hechos del "Bloody Sunday" no fueron premeditados.

Poco antes del anuncio en el Parlamento británico, cientos de manifestantes recorrieron, por el barrio Bogside de Londonderry, el camino de la marcha de aquel fatídico 30 de enero de 1972.

Los hechos del “Bloody Sunday” son considerados como los asesinatos –por parte del Estado– más controvertidos en el conflicto de Irlanda del Norte.

El "Reporte Saville", elaborado por el exjuez de la Corte Suprema de Londres Lord Mark Saville de Newdigate, que incluyó a más de 900 testigos y testimonios de 2 mil 500 más, abarcó 10 volúmenes, alrededor de 5 mil páginas y 30 millones de palabras.

Dicha jornada sangrienta puso fin a 51 años de autogobierno en Irlanda del Norte, en marzo de 1972, y a un control directo desde Londres, que desencadenó en un conflicto entre católicos y protestantes con más de 3 mil 200 muertos, la mayor parte civiles, y unos 37 mil heridos en ambos bandos.

Además, la escalada de violencia convirtió a los miembros de las fuerzas de seguridad británicos en "objetivos legítimos" para el Ejército Republicano Irlandés (IRA), que intensificó su ataque en pos de una Irlanda unida y por la expulsión de los “británicos imperialistas”.

El "Reporte Saville" es la segunda investigación por los hechos del Domingo Sangriento, ya que la primera pesquisa fue hecha en 1972 por el juez Lord Widgery, a petición del entonces primer ministro británico, Edward Heath.

Ese primer informe aceptó como válida, sin contrastarla con otros testimonios, la declaración de varios soldados que dijeron que algunas de las víctimas habían efectuado disparos y portaban bombas de mano.

Sin embargo, los familiares de las víctimas nunca aceptaron el resultado del informe, e insistieron en la necesidad de que el gobierno británico pidiera disculpas públicas por la matanza.

Al conocerse el reporte, la Fiscalía Pública de Irlanda del Norte (PPS, en sus siglas en inglés) informó que evaluará elevar cargos formales contra el Estado británico.

En un comunicado dado a conocer en Belfast, el PPS indicó que el director del organismo, Matt Baggott, considerará las conclusiones de la investigación iniciada en 1998, para determinar la naturaleza y extensión de una pesquisa policial al respecto.  

"No es práctico, en este momento, confirmar cuándo se tomarán estas decisiones, y sólo diremos que el asunto será considerado lo más rápido posible", agregó.

Por su parte, el viceprimer ministro de Irlanda del Norte y miembro del partido católico Sinn Fein, Martin McGuinness, quien había participado de la marcha del 30 de enero de 1972 en Londonderry, afirmó hoy que "se hizo justicia".

Una de las conclusiones del "Reporte Saville" fue que McGuinness "estuvo posiblemente armado con un arma automática" durante aquella marcha, pero no la utilizó "en ninguna actividad que proveyera a los soldados de justificación para abrir fuego".

En tanto, la jefa provisoria del Partido Laborista, Harriet Harman, afirmó que para las 14 familias de aquellos que murieron, "el reporte era esperado desde hace mucho".

"Más allá del costo considerable de esta pesquisa, su valor no puede ser subestimado, tanto a la hora de hallarse la verdad, como para facilitar el proceso de paz", destacó.

Para Tony Doherty, hijo de una de las 14 víctimas del "Bloody Sunday", "ganó la democracia" en Irlanda del Norte.

"Puede ahora ser proclamado al mundo que los muertos y heridos por el 'Bloody Sunday', los manifestantes por los derechos civiles, todos ellos fueron inocentes, asesinados a balazos en sus propias calles por soldados a quienes se les hizo creer que podían matar con perfecta impunidad", afirmó el hijo de Paddy Doherty, uno de los muertos en el "Domingo Sangriento".

"Cuando el Estado asesina a sus ciudadanos, está en el interés de todos que sea hallado responsable. No sólo para Londonderry o una sección de la población, sino por la democracia misma, que hoy ganó en Irlanda del Norte", agregó.

El ministro de Justicia de Irlanda del Norte, David Ford, afirmó que el "Reporte Saville" es una oportunidad "para decir la verdad y estudiarla con cuidado.

"Este informe hará pensar nuevamente sobre cómo Irlanda del Norte lidia con su pasado y cómo la sociedad debe salir adelante", puntualizó.

Por su parte, Philip Crowley, del Departamento de Estado norteamericano, dijo a través de un comunicado que Estados Unidos "reconoce el dolor profundo y perdurable de aquellos que perdieron a seres queridos en el 'Bloody Sunday' y durante todo el conflicto de Irlanda del Norte.

"Esperamos que el cierre de esta pesquisa independiente y la publicación del reporte contribuya a la transformación en curso en Irlanda del Norte de un pasado turbulento a un futuro de paz", aseveró.

Sin embargo, el protestante Partido Democrático Unionista (DUP), cuyo jefe, Peter Robinson, es el primer ministro de Irlanda del Norte, criticó el "Reporte Saville", al indicar que la pesquisa que llevó 12 años en elaborarse creó "una jerarquía de víctimas" en el país.

"Mientras que el lord (Mark) Saville estaba investigando el Bloody Sunday, hay otras miles de víctimas que han visto sus casos virtualmente ignorados", declaró Gregory Campbell, portavoz del DUP a la BBC de Londres.

"Hubo más de 3 mil 500 personas muertas durante el conflicto (norirlandés) y hay cientos de casos no resueltos en la provincia, sin embargo, se gastan millones de libras esterlinas en investigar sólo una docena de esas muertes", concluyó.

Lo cierto es que la investigación que llevó más de 12 años cierra ahora una herida que había quedado abierta por mucho tiempo en Irlanda del Norte, y muchos esperan ayudar a sanar las divisiones históricas en el país, al buscar dejar atrás un pasado de violencia y conflicto.

 

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