Liberan a otro "preso de conciencia" en Cuba

martes, 22 de junio de 2010

LA HABANA, 22 de junio (apro).- Darsi Ferrer, considerado por Amnistía Internacional (AI) como el “preso de conciencia” número 55 en Cuba, se convirtió hoy en el segundo opositor al gobierno de la isla liberado en menos de 15 días.

Acusado hace un año de adquirir ilegalmente materiales para la construcción, Ferrer fue liberado por un tribunal de esta ciudad, instancia del sistema judicial de Cuba que rechazó la condena de tres años de cárcel solicitada por la fiscalía.

“Lo pusieron en libertad”, exclamó la esposa de Ferrer, Yusnaimy Jorge  minutos después de conocerse la resolución en la sala del tribunal. “No tocaron el matiz político; se hizo lo justo”, añadió.

Darsi Ferrer fue detenido el 21 de julio de 2009 y encarcelado en la prisión “Valle Grande'” de La Habana, donde fue interrogado sobre la procedencia de unos materiales para la construcción confiscados en un registro previo de su domicilio.

Ferrer, conocido por haber organizado durante años marchas en un céntrico parque de La Habana por el “Día Mundial de los Derechos Humanos'”, siempre negó que el material lo haya comprado de forma ilegal, ya que aseguraba que se lo había regalado un amigo.

Familiares, amigos, dirigentes opositores y diplomáticos (principalmente de Gran Bretaña y Estados Unidos) siguieron se dieron cita a la entrada del tribunal para seguir paso a paso la audiencia, a la que sólo se permitió la entrada de familiares muy cercanos.

Ariel Sigler Maya, de 44 años, y parapléjico, fue considerado el primer “preso de conciencia” liberado, a solicitud de la Iglesia católica de Cuba, por el gobierno de Raúl Castro el pasado 16 de junio.

En tanto, seis compañeros de Sigler Maya, detenidos en 2003, fueron enviados a prisiones cercanas a sus lugares de origen en donde se encuentran sus familiares.

Se trata de Héctor Fernando Maceda Gutiérrez, quien pasará de la cárcel de la provincia de Matanzas a una ubicada en Ciudad de La Habana; Juan Adolfo Fernández Saínz, de Ciego de Ávila, a Ciudad de La Habana.

Omar Moisés Ruiz Hernández, de la cárcel de Sancti Spíritus, a Villa Clara; Efrén Fernández Fernández, de la provincia Habana, a Ciudad de La Habana; Jesús Mustafá Felipe, de Guantánamo, a Santiago de Cuba, y Juan Carlos Herrera Acosta de Holguín, a Guantánamo.

La reubicación y liberación de prisioneros políticos se realiza gracias a la mediación de la Iglesia católica, principalmente por la gestión realizada por el cardenal Jaime Ortega Alaminos, arzobispo de La Habana.

El pasado 1 de junio, la Iglesia católica confirmó que el gobierno cubano había iniciado el traslado de presos a prisiones cercanas a sus lugares de origen, lo que fue considerado como el primer paso a la posible liberación de una veintena de cubanos encarcelados por motivos políticos.

De acuerdo con un comunicado emitido el pasado 1 de junio por el Arzobispado de La Habana, que preside el cardenal Jaime Ortega, los prisioneros trasladados son: Félix Navarro, José Luis García Paneque, Iván Adolfo Hernández Carrillo, Diosdado González Marrero, Arnaldo Ramos Lauzurique y Antonio Ramón Díaz Sánchez.

La Iglesia católica de Cuba ratificó que el proceso para el traslado de presos políticos a cárceles cercanas a sus lugares de origen, y posibles liberaciones, continuará en las próximas semanas, y dijo desconocer cuántos de ellos serían liberados.

La Iglesia católica pasó de una presencia marginal, muchas veces casi invisible, a un protagonismo nunca visto en los últimos 50 años en Cuba.