Cuba y la ruta mexicana a EU

martes, 8 de junio de 2010

LA HABANA, 8 de junio (apro).- El fin del pasado mes de mayo no fue lo mismo para el cubano Léster, un joven de 30 años. De Santiago de Las Vegas a Miami pasó sin problemas la frontera de México con Estados Unidos.

Yamila no pensó que pudiera estar en California llegando con una visa oficial mexicana de 2 mil dólares. Y Eduardito, con recursos familiares, optó por lanchas rápida a Cancún, Quintana Roo. Todos llegaron a Los Ángeles, Miami y Nueva York sin contratiempos, sin problemas.

La vía por México sigue siendo la ruta que utilizan cada mes unos 200 cubanos para ingresar a Estados Unidos. Es un gran negocio aprovechado, ahora, por una mezcla de cubanos radicados en Estados Unido que viven en Cancún y una ley estadunidense (Ley de Ajuste Cubano) vigente desde hace más de 47 años.

La historia es conocida, pero hoy se vuelve recurrente al ser acusado el candidato del Partido de la Revolución Democrática (PRD) al gobierno de Quintana Roo, Gregorio Greg Sánchez, de tráfico de personas.

Lo que viven los ciudadanos cubanos en las provincias de Pinar del Río o en la Isla de la Juventud no es lejano, con sus matices, a lo que viven los mexicanos en Isla Mujeres, Contoy o Holbox, en Quintana Roo.

La historia de la migración cubana a Estados Unidos, cuando en México no existía de forma masiva, es la siguiente, y no es nueva.

Los primeros días del mes de enero de 1959 cayó el gobierno del dictador Fulgencio Batista, y toma el poder el Movimiento Revolucionario 26 de Julio y el Ejército rebelde encabezado por Fidel Castro.

Cinco años después se inicia la historia de las migraciones masivas de cubanos a Estados Unidos, al dar refugio, el país del norte, a unos 3 mil ciudadanos cubanos vinculados con el derrocado gobierno.

Esta primera oleada de inmigrantes fue conocida como “los refugiados de Camarioca”. Paralelamente se iniciaron los llamados “vuelos de la libertad”.

Estados Unidos institucionalizó la migración de los cubanos al aprobar en el Congreso, el 2 de noviembre de 1966, la Ley Pública 89-732, conocida comúnmente en español como “de Ajuste Cubano”, la cual permite al fiscal general, a su discreción y conforme a las regulaciones que él pudiera prescribir, ajustar el status migratorio que tenían los refugiados cubanos que se encontraban en Estados Unidos al de residentes permanentes.

La Ley de Ajuste Cubano, vigente hasta nuestros días, es simplemente el facilitador legal para los cubanos que hayan sido admitidos o puestos bajo libertad condicional (bajo palabra) y así ajustar su status de inmigrantes al de residentes permanentes.

La ley legalizó lo que ya venía ocurriendo en términos de privilegiar a la migración ilegal cubana, dándole un carácter de refugiados y de esa forma alentando el éxodo hacia Estados Unidos. Esta fue una práctica extendida en la época de la guerra fría contra los países considerados comunistas.

La política migratoria aplicada por Estados Unidos contra Cuba ha provocado, desde 1965, tres grandes oleadas migratorias: Camarioca, 1965; Mariel, en 1980, y la denominada “crisis de los balseros”, en 1994.

Los mayores éxodos de cubanos a Estados Unidos se pueden dividir en seis etapas: la primera ola, de unos 270 mil cubanos, llega al país del norte inmediatamente después de la Revolución y de la conocida como Crisis de los Misiles Cubanos, de 1959 a 1964.

La segunda, de unos 300 mil cubanos, llegó durante los llamados “vuelos de la libertad” de 1965 a 1973. Este segundo grupo era económicamente menos privilegiado que el primero. Lo componían trabajadores técnicos, obreros manuales y una minoría de profesionistas.

Los dos primeros grupos de exiliados fundaron las bases para la creación de un enclave económico cubano en el sur de Florida.

Un tercer grupo incluye a los cubanos que vinieron a Estados Unidos entre 1974 y 1979, cuando la migración disminuyó. El cuarto éxodo masivo se registra en 1980, con el famoso Mariel.

Después de que miles de cubanos se refugiaran en la embajada peruana en La Habana pidiendo asilo, el gobierno cubano abrió el puerto de Mariel permitiendo que todos los que quisieran dejar la isla lo hicieran de una manera ordenada.

Sin embargo, el éxodo se dio caóticamente, pues 125 mil cubanos salieron del puerto de Mariel, y la mayoría de ellos finalmente se estableció al sur de Florida.

La quinta etapa registra pocas salidas a Estados Unidos. Los que llegaron entre 1981 a 1989 eran adultos, en su mayoría quienes habían nacido con la Revolución Cubana.

Finalmente, el sexto grupo se compone de aquellos que vinieron a los Estados Unidos entre 1990 y 2000, después de la caída del bloque soviético en 1989. En él sobresalen la llamada Crisis de los Balseros (1994), el último de los éxodos masivos de Cuba a Estados Unidos, y hecho que provocó que Washington cambiara la política preferencial de puertas abiertas a los inmigrantes cubanos, estableciéndose en su lugar la política de “pies mojados/pies secos”.

Con esto se entiende que los cubanos que encuentren en alta mar son regresados a la isla, mientras que a aquellos que logran pisar suelo estadunidense, se les concede asilo.

La última etapa de la migración cubana la estamos viviendo en el territorio mexicano. México es el protagonista con un componente mayor: su vinculación con los poderosos cárteles de la droga.

La política estadunidense de “pies mojados/pies secos” provocó que México fuera visto por la migración cubana como el paraíso terrenal.

Así, los traficantes de ilegales cubanos, o de familiares de éstos, prefieren la ruta del Golfo de México. Es tan fácil el traslado existente entre Quintana Roo y Tamaulipas, o entre Chiapas y Tamaulipas, que no hace falta pensar en los desiertos.

El ciudadano de la isla sólo tiene que caminar unos cien metros. Deposita una moneda y coloca sus pies en un centímetro del territorio estadunidense. A continuación, grita: “Soy cubano o cubana”. No tienen que hacer nada más para que logren un documento migratorio que les concede becas, trabajo, seguridad y, en el futuro, su naturalización en Estados Unidos.

Es la única nacionalidad en el mundo, pasando por los nacidos en Israel, que tiene este privilegio.

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