Cuba: El ciudadano Fidel

jueves, 22 de julio de 2010

LA HABANA, 22 de julio (apro).- Experto en el manejo de su imagen y ducho en la estrategia mediática, Fidel Castro Ruz mostró en la segunda semana de julio una nueva faceta de su vida: es ahora un ciudadano común con camisa a cuadros que visita un acuario y un hombre de familia que es acompañado de esposa e hijos a una mesa redonda sobre la crisis en Medio Oriente.

El aún primer secretario del Partido Comunista de Cuba (PCC) sorprendió a nacionales y extranjeros al aparecer cinco veces en una semana.

El 13 de julio visitó el Centro de la Economía Mundial (CEM) vestido con una camisa juvenil a cuadros y acompañado de su esposa Dalia Sotos del Valle, quien mantuvo un bajo perfil durante más de 30 años, y dos de sus hijos.

         Luego, el 15 de julio llegó de manera sorpresiva a un espectáculo de delfines en el Acuario Nacional de Cuba, hecho que dejó atónitos a los ciudadanos de la isla.

Hace 16 años, el exmandatario cubano apareció sorpresivamente sin su traje militar en una de las sesiones de la Cumbre Iberoamericana de Jefes de Estado y de Gobierno realizado en la ciudad colombiana de Cartagena de Indias.

Su famosa casaca verde ceñida al cuerpo con el símbolo de comandante en jefe en los hombros, con las mangas que le cubrían hasta la muñeca, fue entonces sustituida por una guayabera blanca, típica del Caribe. En esa misma reunión presidencial apareció también con saco y corbata.

Cuando dejó el poder hace cuatro años afectado por una enfermedad intestinal, Castro aparecía, de vez en vez, con ropa deportiva con los colores de la bandera de Cuba. Esta semana, el líder de la Revolución apareció con camisa de mangas cortas.

“Sí, me sorprendió verlo en la televisión (en un programa llamado Mesa Redonda) y después en el acuario con camisa de manga corta. No entendí mucho el mensaje pero sé que él nos quiso decir que estaba sano y salvo y que volvería a las andadas, una vez más. Si ese mensaje es para ayudarnos a solucionar los problemas, pues bienvenido”, fue la respuesta de Osmany Hurtado, estudiante de la Universidad de La Habana.

Con él coincidieron sus compañeros Yennis Guzmán, Nuria Díaz y Marylin Morales.

Lesbia Rivas, Tania Arrieta, Lorena Cambara y Viviana Lobeto, todos militantes de la Unión de Jóvenes Comunistas (UJC), son más expresivos y eufóricos con las imágenes de Fidel Castro, “como cualquier ciudadano”, en camisa, caminando, saludando y visitando centros de diversiones.

“Se rompen muchos mitos con sus nueva aparición, eso no hay duda. Él sigue atento con la situación internacional. Ahora que superó la enfermedad busca la convivencia con el pueblo y está fuera de las decisiones políticas. Es bueno ver a Fidel tan recuperado y con ganas de ser un ciudadanos más”, afirma uno de ellos.

Pero Mario Sierra, Luis Perdomo, Juana Morris y José Antonio Cisneros no piensan lo mismo. Para el primero, un trabajador del sector salud, las constantes apariciones del exmandatario dejan en claro que él “es aún quien decide”; el segundo, mecánico de profesión, asegura que Castro “quiere distraer de la grave situación económica que vivimos”.

La tercera, ama de casa, simplemente no quiere saber nada del exmandatario, pues lo considera “puro espectáculo”; y el cuarto, chofer de un taxi particular, le da “lo mismo cómo se vista y si aparece públicamente o no”.

En lo que sí coinciden los doce cubanos entrevistados es en que “urge” que el presidente Raúl Castro proponga soluciones a la crisis económica que vive la población de la isla.

 

Apariciones

 

Coincidencia o no, las cinco apariciones en público del expresidente Fidel Castro se registran en momentos en que el gobierno que preside su hermano Raúl logró un acuerdo histórico con la Iglesia católica de Cuba para la liberación, en cuatro meses, de 52 disidentes de un grupo de 75 que fueron detenidos en el 2003 y condenados a penas de entre 6 y 28 años de prisión.

Su aparición sorpresiva en el Acuario Nacional, un lugar de entretenimiento para la familia cubana, ha generado mucha polémica. Es la segunda más difundida después de su aparición en un programa de análisis de la Televisión Nacional.

En un amplio texto difundido por todos los medios de comunicación (periódicos, estaciones de radio, programas de televisión y páginas de Internet), se narra de forma cronológica la aparición de Fidel Castro en el Acuario ubicado en La Habana.

“Faltaba media hora para el mediodía de este 15 de julio, cuando Fidel llegó sorpresivamente a la entrada del Acuario Nacional, vistiendo una fresca camisa a cuadros, con pantalón y zapatos deportivos, para enfrascarse inmediatamente en una breve charla con dos niñas y un pequeño grupo de trabajadores que se encontraban a la entrada.

“Tras la bienvenida sin protocolos, Guillermo García, el director de la instalación, le fue presentando a miembros de su equipo de dirección en el que son mayoría las mujeres. ‘Trabajar con mujeres es muy bueno’, le comentó al líder de la Revolución, quien a su vez precisó: ‘Y mucho más seguro’.

“Tres delfines hembra de alrededor de 7 años de edad son las estrellas del emotivo espectáculo que atrae desde antes de comenzar, cuando los entrenadores inician su comunicación con los animales desde la parte superior de la piscina de 500 metros cúbicos de agua, visible a través de una amplia ventana de acrílico de 7 metros y medio de altura, 14 de ancho y 22 centímetros de espesor”, narra el texto difundido con amplitud.

El texto oficial de 3 páginas, 20 párrafos y 105 líneas va describiendo cada uno de los pasos que dio el exmandatario. Y concluye resaltando que al final del recorrido, “prácticamente todo el personal del acuario y decenas de visitantes se habían congregado en las proximidades para saludar con vítores al líder de la Revolución”.

Dos días antes, Castro irrumpió en la televisión estatal en una entrevista en que advirtió sobre el “riesgo inminente” de una guerra nuclear en Medio Oriente. Visitó también con su esposa y dos de los cinco hijos de la pareja el Centro de Investigaciones de la Economía Mundial.

Hace una semana sorprendió a los empleados del Centro Nacional de Investigaciones Científicas, al oeste de La Habana. De la reunión se difundieron una serie de fotos tomadas por su hijo, Alex Castro.

El viernes 16, hizo su quinta aparición en una semana. Ese día se reunión por espacio de una hora y media con embajadores cubanos reunidos en la sede del Ministerio de Relaciones Exteriores (Minrex), a quienes les advirtió sobre los graves peligros que se ciernen sobre la humanidad si se desata una agresión contra Irán o Corea de Norte.

Muchos coinciden en que su reaparición lleva como mensaje no sólo la confirmación de su buen estado de salud y su reactivación política, sino también que las decisiones tomadas por su hermano Raúl, actual presidente de Cuba, tienen el aval (como una cohabitación institucional) del que es considerado por la mayoría de los cubanos como el “comandante en jefe”.

Por ello no es extraño que sus cinco apariciones hayan coincidido con el gesto de la liberación de los 52 presos políticos que están arribando a España.

Para muchos no hay duda: regresó para quedarse.

 

mav

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