Cuba-Chile:El nuevo pleito, viejos rencores

lunes, 26 de julio de 2010

LA HABANA, 26 de julio (apro).- El llamado judicial para Joel Max Marambio Rodríguez, empresario chileno de pasado izquierdista, desenterró los viejos enfrentamientos entre el gobierno comunista de Cuba y la extrema derecha de Chile, ahora en el gobierno.

          El actual presidente chileno Sebastian Piñera mantiene en su agenda la búsqueda de la “democracia en Cuba”, y sus críticas contra el régimen de la isla son atizadas por las graves acusaciones de corrupción contra el empresario chileno Max Marambio, hechas públicas por las autoridades cubanas.

           Piñera abrió fuego el 24 de febrero pasado, unos días antes de su toma de posesión, cuando criticó la falta de derechos humanos en Cuba y la existencia de “presos de conciencia”. Ello provocó una andanada de cuestionamientos de representantes de la izquierda chilena, entre ellos los del destacado jurista Eduardo Contreras, quien le recordó a Piñera que él fue uno de los oradores del acto organizado por el “pinochetismo” cuando el dictador estaba preso en Londres, en 1998.

           Un mes después, ya ungido presidente, Piñera aseguró que su gobierno haría “lo que esté a su alcance” para que en Cuba se recupere pacíficamente la democracia y se respeten los derechos humanos.

            Pero fueron las acusaciones hechas el pasado 20 de julio en contra de Marabio lo que enfrió las relaciones entre La Habana y Santiago de Chile. El gobierno cubano acusó al empresario de cohecho, actos en perjuicio de la actividad económica o de la contratación, malversación, falsificación de documentos bancarios y de comercio y estafa.

          La vinculación del empresario Max Marambio con el gobierno cubano se forjó desde el golpe de Estado que derrocó en 1973 a Salvador Allende. En esa ocasión, Marambio fue el personaje que quedó al cuidado de la embajada de Cuba en Santiago.

           Viajó a Chile para participar en la fundación de uno de los grandes corporativos aún vigente en La Habana: Cimex, e inventó el negocio de las plumas de ganso.

          Marambio fue uno de los primeros empresarios chilenos que invirtieron en Cuba durante la crisis económica de principio de los años noventa. A través de su empresa ING, el holding que realiza todas sus actividades en la isla, se hizo propietario de varias empresas mixtas en Cuba.

          El rico empresario chileno es propietario del 50 por ciento de la empresa Río Zaza, una de las más importante productoras y exportadoras de alimentos en la isla. Río Zaza era la única empresa en Cuba en producir y vender jugos concentrados y congelados con base en ingredientes naturales envasados en caja.

          Las empresas de Marambio surtían envases “Tetra Pak” para la industria de jugo, ron y leche. Las fábricas de Río Zaza cerraron en febrero pasado por problemas de liquidez y falta de insumos.

           Pero la familia Marambio tiene participación en la agencia de turismo “Sol y Son”, una de las cinco empresas cubanas (dos de ellas de inversión mixta) que son investigadas por la Fiscalía General de la República de la isla por corrupción y desvío de fondos estatales.

           De acuerdo con fuentes del gobierno cubano consultadas por Apro, existe una relación entre la familia Marambio y varias de las operaciones que realizó el general Rogelio Acevedo González, destituido en marzo pasado como presidente del Instituto de Aeronáutica Civil de Cuba, acusado de corrupción.

 

Entre el amor y el desamor

 

"Suponía que ni siquiera me había notado, pero casi al momento de despedirse, (Fidel Castro) se volvió hacia mí y, como quien reanuda una vieja conversación, me preguntó: `Y tú, ¿por qué no te quedas a estudiar con nosotros?`”.

          Así recuerda el rico empresario chileno Max Marambio su primer encuentro con el exmandatario cubano Fidel Castro Ruz, a quien considera su segundo padre.

          La cita textual se encuentra en su libro de memorias Las armas de ayer (editado en 2007 por la Tercera-Debate, con prologo de Gabriel García Márquez) en el que narra su primer viaje a La Habana (1966), con apenas 17 años de edad, acompañando a su padre, el entonces diputado socialista Joel Marambio, y al senador Salvador Allende.

           A partir de ese encuentro, Cuba fue el punto de llegada y de partida en la vida de Max Marambio: entrenó en los años sesenta como guerrillero en las montañas y campamentos castrenses de la isla bajo la batuta de Fidel Castro; en los años setentas formó parte del Movimiento de Izquierda Revolucionaria (MIR), y organizó el dispositivo de seguridad del presidente Salvador Allende, conocido como “Grupo de Amigos Personales” (GAP).

           En su libro, Marambio hace una valoración de la personalidad de Allende: "Como era un hombre de honor, su decisión final fue consciente. Murió defendiendo la institucionalidad chilena; otra cosa no formaba parte de su proyecto. Hoy que vivimos en un mundo de políticos sin convicciones, al pensar en Allende siento nostalgia por su ausencia y lamento mucho nuestras incomprensiones de entonces”.              

           También recuerda su relación personal con el líder de la Unidad Popular de Chile.

         "Mi relación personal con Allende no fue la de íntimos amigos, ni la de un padre y un hijo. No estuvo marcada por una atracción visceral hacia él, sino por un compromiso con el hombre y los fines que perseguía, a pesar de mis diferencias en cuanto a los métodos escogidos para alcanzarlos.

          “Con el tiempo tengo la sensación de que lo quiero más que antes. Estoy consciente de que conocí a una persona excepcional, que necesita de un plazo mayor para que se revele su figura íntegra y su profunda condición humana. El futuro le hará más justicia, cuando la historia logre separar la paja del trigo”.

            En el libro, de 181 páginas, Marambio narra con detalle tres momentos importantes de la vida política de Chile: el golpe militar del 11 de septiembre de 1973; el asedio militar contra los opositores a la dictadura del general Augusto Pinochet, y el combate en la embajada cubana en Santiago.

           Confirma que su objetivo, días después del golpe militar, era defender la sede diplomática cubana (entre 1973 y 1974), salvar el arsenal de armas escondidas en su interior y, en cuanto fuera posible, distribuir el armamento entre quienes permanecían en el combate contra Pinochet.

            En 1974, tras salir exiliado de Chile, Marambio regresó a Cuba. Se integró a las Tropas Especiales del Ministerio del Interior con el grado de teniente coronel y participó en misiones internacionalistas cubanas en África. Recibió altas condecoraciones castrenses.

 

La vida al lado de Fidel

 

Su lealtad y admiración no sólo era por el expresidente socialista chileno Salvador Allende. En su vida la figura de Fidel Castro es clave.

          En febrero de 2009 presentó la edición española (en Chile va por la quinta edición) de su libro Las armas de ayer. En esa ocasión, el empresario reafirmó su admiración por el expresidente cubano.

           “A Fidel empecé admirándolo tremendamente siendo muy niño, y con los años lo he ido conociendo y he ido queriéndolo en una lógica personal de amistad, que se mantiene hasta nuestros días”, escribió.

            Y más: “Con tu padre tu puedes tener los juicios que quieras, pero lo sigues queriendo y respetando. Eso es lo que a mi me pasa con Fidel. Tiene un derecho histórico ganado conmigo, porque es una persona que admiro y quiero mucho, y eso posiblemente no va a cambiar jamás”.

           Como si estuvieran en consonancia, Fidel Castro le respondió el 14 de febrero de 2009. Alabó el libro del empresario en una de sus reflexiones. La tituló El colmo del ridículo. En su texto, Castro se congratuló de que Chile ya no viva “bajo la férula” de Augusto Pinochet.

          Anotó: “Leyendo el capítulo 12 del libro de Max Marambio Las armas de ayer, refresqué aquellos tétricos días en que el tirano ordenó el bombardeo de la vivienda del presidente (Allende) en Tomás Moro…

          “Juro que si tuviera dinero pagaría la edición masiva de ese libro.

Tal vez su texto está en la red de Internet. De no ser así, lo lamentaría muchísimo”, escribió Castro del libro del hombre que  en 1978 encomendó, junto a otros oficiales, montar la primera empresa cubana de libre mercado en la isla: el corporativo Cimex

          Esa empresa fue el punto de partida del hoy millonario empresario chileno. Ahí empezó su metamorfosis de guerrillero a empresario exitoso en Cuba.

           La empresa de alimentos Río Zaza del ahora millonario Max Marambio es investigada desde diciembre de 2009 por las autoridades cubanas por supuestas “irregularidades y violaciones a las leyes vigentes”.

          Marambio se encuentra en medio de una trama de suspenso que gira en torno a una red de corrupción en la isla.

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