El Salvador: Los tentáculos de Posada Carriles

miércoles, 28 de julio de 2010

SAN SALVADOR, 28 de julio (apro).– La captura en Venezuela, el pasado jueves 1, del supuesto terrorista salvadoreño Francisco Chávez Abarca, cuando intentaba entrar a ese país con documentación falsa, ha desatado acciones que podrían culminar en una investigación para desmantelar o descartar la existencia en El Salvador de una red de “células durmientes” terroristas, que habrían sido sembradas desde hace más de 20 años por el reconocido anticastrista cubano-americano Luis Clemente Posada Carriles.

La historia de Posada Carriles, exagente de la CIA y del ejército de Estados Unidos, no es nueva en El Salvador. Durante la guerra civil salvadoreña (1980-1992) sirvió como asesor para temas de seguridad del presidente José Napoleón Duarte, pero se involucró desde la Fuerza Aérea Salvadoreña (FAS) en la operación encubierta conocida como Irán-Contra, que montó Washington para abastecer de armas a las fuerzas contrarrevolucionarias que combatían al gobierno revolucionario de Nicaragua, encabezado por Daniel Ortega.

Tras el descubrimiento de aquella operación ilegal, Posada Carriles se trasladó a Guatemala, pero en los años noventa, según la inteligencia cubana, tuvo estrechos vínculos con las autoridades salvadoreñas, así como con personeros de la derecha local, quienes lo proveen documentación falsa con la que se moviliza por todo Centroamérica.

Chávez Abarca, según las autoridades cubanas y venezolanas, es el hombre de confianza de Posada Carriles en El Salvador, aunque en los últimos años habría estado residiendo en Guatemala.

Al momento de su captura en el Aeropuerto Internacional de Maiquetía, en Venezuela, confesó a la inteligencia política que había llegado a Caracas con la intención de “conspirar” y “sabotear” el proceso electoral venezolano que se desarrollará en septiembre próximo.

El salvadoreño es acusado por las autoridades cubanas de haber colocado bombas en establecimientos turísticos en Cuba, así como en México (en una agencia de turismo), además de haber reclutado, entrenado y enviado a Cuba, para realizar sabotajes, a los salvadoreños Raúl Cruz León y Otto Rodríguez Llerena, quienes fueron apresados en 1997 en La Habana y sometidos a un proceso judicial que los condenó a muerte por fusilamiento.

Al parecer, con la deportación a Cuba de Chávez Abarca, éste correría la misma suerte que Cruz León y Rodríguez Llerena, contra quienes no se ha cumplido la pena. Sólo que Chávez Abarca tiene un mayor nivel de involucramiento y cercanía con Posada Carriles.

 

La madeja salvadoreña

 

Un alto oficial de la Policía Nacional Civil (PNC) de El Salvador aseguró a Apro que “en el pasado esos delitos cometidos por salvadoreños en el exterior no se investigaron en El Salvador, precisamente porque no se cometieron dentro del territorio. En la actualidad tampoco se ha abierto una investigación porque ello requiere de un trámite, tal como dictan los tratados internacionales. Cuba y Venezuela, si fuera el caso, tendrían que solicitar al Ministerio de Relaciones Exteriores, y éste enviar la solicitud al fiscal general, que es quien ordena la investigación... Hasta el momento no se ha dado este trámite”.

En todo caso, la situación ha cambiado radicalmente en El Salvador. El nuevo gobierno, aunque moderado políticamente, ha abierto las relaciones con Cuba y tiene más afinidad con Venezuela.

El canciller salvadoreño, Hugo Martínez, en su reciente visita a La Habana, aseveró que El Salvador estaría dispuesto a cooperar con las investigaciones, en caso de que las naciones afectadas lo solicitaran.

Igualmente aseguró que ahora que La Habana y San Salvador tienen relaciones diplomáticas y consulares, Chávez Abarca gozará de los beneficios que puede gozar cualquier salvadoreño.

Tras el apresamiento y procesamiento de Cruz León en La Habana en septiembre de 1997, las autoridades cubanas divulgaron una lista de personalidades que supuestamente habrían actuado entonces en protección de Posada Carriles y de su red terrorista.

Entre los nombrados estaban Hugo Barrera, Mario Acosta y Rodrigo Ávila, ministro de Seguridad y del Interior, y director de la policía, respectivamente. Igualmente se señaló a los empresarios Guillermo Sol Bang y Ramón Sanfeliú, supuestamente amigos de Posada Carriles desde hace muchos años.

A raíz de la captura de Chávez Abarca y su confesión acerca de que su contacto en Venezuela lo hizo con el opositor al gobierno de Hugo Chávez, Alejandro Peña Esclusa, la prensa salvadoreña y agencias internacionales han vuelto a mencionar los nombres de connotados políticos y empresarios salvadoreños.

En la madeja, que el vicepresidente del parlamento salvadoreño, Sigfrido Reyes (dirigente del FMLN), dijo que se debe investigar a fondo, se toma en cuenta que Peña Esclusa fue parte de las acciones de “propaganda sucia” contra la izquierda en la última contienda electoral, antes de que el actual presidente Mauricio Funes y el FMLN llegaran al gobierno.

Peña Esclusa dirigía en esa época una organización anti-comunista y anti-chavista denominada “Fuerza Solidaria”, cuyo capítulo salvadoreño lo conformaban personeros de la Alianza Republicana Nacionalista (Arena), como el actual diputado Jaime Handal. En tanto, el actual director de asuntos internacionales de ese partido, Oscar Santamaría, también abogó por la inocencia de Peña Esclusa y exigió su liberación.

Pero a la lista antigua de apoyo a Posada Carriles se han sumado nuevos personajes de la derecha (de acuerdo con un documento que se atribuye a la inteligencia cubana). En esta lista resalta la figura del expresidente salvadoreño Francisco Flores, quien durante la celebración de la X Cumbre Iberoamericana, en noviembre de 2000, tuvo un fuerte altercado con el presidente cubano Fidel Castro.

Coincidentemente en esos días, Posada Carriles y otros dos cubanos fueron capturados en Panamá, donde planeaban atentar contra el presidente cubano y les requisaron explosivos y documentos falsos de El Salvador.

Otros nombres mencionados son los generales retirados Gustavo Perdomo, Edgar Campos, René Emilio Ponce y Juan Martínez Varela, todos ellos vinculados a Arena y supuestamente pertenecientes a la organización clandestina OMEGA-7, al que estaría integrado igualmente el exjefe de la Organización de Inteligencia del Estado (OIE), Mauricio Sandoval, hoy uno de los líderes de Arena.

Por su parte, Arena distribuyó y publicó un comunicado en el que denuncia persecución política en contra de sus dirigentes y personeros que siempre han luchado por la libertad en El Salvador.

“Existe una vasta conspiración de la izquierda nacional e internacional en contra de Alianza Republicana Nacionalista”, dice la denuncia, y acusa al FMLN, al que cataloga como “aliado de los servicios de inteligencia y propaganda de Venezuela y Cuba”, que habrían comenzado una “campaña sucia”.

Finalmente, Arena afirma que se ha fabricado un “burdo montaje” que trata de involucrar a su dirigencia y a destacados salvadoreños en acciones ilegales.

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