Dos años tras la mafia italiana

martes, 17 de agosto de 2010

Tras dos años de investigaciones la policía italiana logró armar un complejo rompecabezas que concernía a una de las organizaciones criminales más poderosas de Europa: la ‘Ndrangheta calabresa, la mafia que controla el mercado de las drogas en el Viejo Continente y que ha tendido redes de corrupción entre las autoridades locales en su afán de manejar todo en Italia, incluyendo los gobiernos regionales y hasta las obras públicas. El resultado fue la espectacular detención de 300 mafiosos de esa organización el mes pasado.

 

MILÁN, ITALIA, 17 de agosto (Proceso).- Fueron llegando uno a uno, devotos, con sus respetos para la Virgen de la Montaña. Y se concentraron ahí, en el corazón del Aspromonte donde está enclavado el Santuario de la Madonna de Polsi, en la región de Calabria.

La leyenda decía que justo en medio de los montes calabreses, donde se erigió el santuario en 1114, cada 2 de septiembre se lleva a cabo una reunión de los jefes de todas las ‘ndrinas, como se llama a los clanes de la ‘Ndrangheta en Calabria.

La fecha coincide con la celebración mayor llamada la Solemnidad de la Virgen: ahí todos los capos van a presentar su devoción a la Madonna y consideran que es buen momento para reacomodarse internamente y seguir organizando sus negocios dentro y fuera de Calabria.

Y así fue el año pasado. El 2 de septiembre de 2009 los carabineros del Reparto de Operaciones Especiales de Reggio Calabria videograbaron por primera vez la reunión de capos que, según varios investigadores italianos, se lleva a cabo en el corazón del Aspromonte al menos desde hace un siglo. Ese día la leyenda se convirtió en realidad.

 

Ni Coppola se la imaginó

 

Capos reales que llegaban de todas partes de la región calabresa y de otras de Italia, pero también desde Alemania y Australia; que a la par que mostraban humildad ante la santísima Virgen de Polsi organizaban sus clanes y tomaban las decisiones más importantes para los próximos meses. Pero ahora con una particularidad: por primera vez (al menos así se tiene registrado en video) se reconocía a un “jefe de jefes”: Domenico Oppedisano, un campesino de 80 años originario de Rosarno, pueblo donde a principios de este año hubo una revuelta de inmigrantes africanos a los que la ‘Ndrangheta prácticamente esclavizaba en sus campos de naranjas.

Una reunión, dijeron algunos medios, que ni siquiera Francis Ford Coppola hubiera concebido para su trilogía de El padrino. Una reunión en la que los actores eran mafiosos reales con todas sus características: lo mismo devotos religiosos que “buenos” padres de familia, preocupados por sus organizaciones criminales y por sus negocios empresariales.

Una asamblea que en la tradición de la ‘Ndrangheta se llama “Crimine di Polsi”, donde se prevé que participen todos los capos de los llamados “locales”, las estructuras de base en los pueblos de la Calabria.

Con la reunión de ese día los investigadores siguieron armando su rompecabezas. Sólo que la figura del capo Oppedisano adquiría cada vez mayor importancia.

Sus palabras a las puertas del santuario confirmaban esa apreciación: “Nosotros recibimos el evangelio justo aquí, a través de Bellocco (otro capo de Rosarno). La santa la obtuve aquí desde hace cuatro años antes que ningún otro, después entregué el evangelio al amigo Pasquale Napoli y Pasquale se lo dio a Ciccio Alvaro... Después los tres hicimos nuestros encargos, cada quien en su pueblo, en Reggio, en la Jónica... Hay una prescripción: los encargos no se pueden dar cada vez que uno quiera, sólo dos veces al año, pero debemos estar todos juntos... El crimen no es de uno solo, es de todos. El crimen lo deben formar todos aquellos de los locales, todos los hombres”, señalaba Oppedisano a unos 14 capos.

En el lenguaje de la ‘Ndrangheta el “evangelio” es uno de los rangos de los ‘ndranghetistas. La “santa” se refiere a la sociedad criminal en cada uno de los pueblos que respeta lo sacro. Y cuando el anciano hablaba de “crimen” se refería a quienes en algún momento han recibido el encargo de comandar el grupo de fuego, es decir, los encargados de llevar a cabo las acciones de sangre cuando se ha decidido matar a alguien.

“¿Qué cosa es el crimen? Es la cúpula calabresa... ¿Y de quién es el crimen? No es de ninguno, es de todos”, se escucha decir en una grabación a Domenico Oppedisano, quien el 19 de agosto de 2009 prestaba juramento como capo dei capi (jefe de jefes) durante el matrimonio entre Elisa Pelle, hija del viejo jefe de San Luca, muerto recientemente por causas naturales, y Giuseppe Barbaro, integrante del clan de Platí, provincia de Reggio Calabria.

El jefe de jefes

 

El rango de Oppedisano fue otro de los descubrimientos de hace casi un año, pues una de las características conocidas de la mafia calabresa es su organización horizontal, no vertical como la Cosa Nostra que sí debe tener un capo dei capi.

El armado del rompecabezas terminó la madrugada del pasado 14 de julio cuando las autoridades detuvieron a 300 miembros de la ‘Ndrangheta entre las regiones de Lombardía y Calabria, tras dos años de investigaciones. Oppedisano fue uno de los detenidos.

Antonio Nicaso, investigador italiano especializado en esa organización criminal, afirma a Proceso que aunque se haya descubierto que Domenico Oppedisano fuera el “capocrimine”, esto no quiere decir exactamente que fuera el “jefe de jefes” como ocurre en la Cosa Nostra:

“Su tarea era garantizar y hacer respetar las reglas, pues desde el plan organizativo y estructural todo debe ser aprobado desde Calabria”, señala Nicaso. “Se necesita el certificado criminal para promover a los jefes a rangos más elevados”.

“Esto demuestra que la ‘Ndrangheta es una, tiene una estructura unitaria y donde sea que ellos estén, su mente y su corazón de piedra están en la zona de Aspromonte. Otra de sus características, como dejó ver este operativo, es que su fuerza está en la capacidad de conjugar lo viejo con lo nuevo, la rigidez formal con la elasticidad operativa, lo antiguo con la alta tecnología”.

Para el procurador jefe de Reggio Calabria, Giuseppe Pignatone, quien junto con la procuraduría de Milán coordinó las investigaciones, hay que estar muy atentos ante estas organizaciones criminales y no subestimarlas, como ocurría especialmente con la ‘Ndrangheta hasta hace poco.

“Hoy las cosas han cambiado”, explica Pignatone, “el nivel de violencia no es el de hace dos décadas, cuando en Italia se vivían atentados frecuentemente, pero eso no quiere decir que las mafias no sean peligrosas. Lo que hoy preocupa es la capacidad que tiene la mafia de infiltrarse en los ambientes más diversos”.

El funcionario subraya esto después de que el pasado 14 de julio, Italia despertó con la noticia de que entre Reggio Calabria y Milán habían detenido a cientos de mafiosos. Para ser exactos 300 hombres afiliados a la ‘Ndrangheta, la organización criminal que nació en la región de Calabria pero que opera en casi toda Italia, maneja gran parte del narcotráfico en Europa y es considerada como la organización criminal más poderosa del Viejo Continente.

El arresto de los 300 ‘ndranghetistas fue el colofón de dos años de investigaciones entre las procuradurías de esas dos ciudades, con una característica: no hubo ningún colaborador de la justicia, de los llamados “arrepentidos”, pero sí miles de horas de conversaciones grabadas entre decenas de personas que fueron armando un terrible cuadro de corrupción con el fin de participar en concursos públicos y comenzar a “colonizar” el norte italiano, sobre todo ahora que Milán prepara la Expo Internacional 2015 para la que se calcula una inversión de 20 mil millones de euros en infraestructura.

Para los investigadores judiciales no es noticia que con el dinero de la ‘Ndrangheta se han llevado a cabo importantes obras en el país. Sin embargo, hasta donde se sabía, estaban en el sur. Una de las más emblemáticas de esta combinación entre la ‘Ndrangheta y la corrupción gubernamental es la autopista federal que parte de la ciudad de Salerno y termina en Reggio Calabria. La llamada A-3, conocida como la Salerno-Reggio o la autopista interminable.

En este operativo hubo un millón 494 mil intervenciones telefónicas a 572 números que resultaron en 25 mil horas de conversaciones; hubo otras 20 mil horas de escuchas realizadas en carros, casas, restaurantes y hasta lavanderías.

También se videograbaron 63 mil horas de encuentros entre los capos, que fueron dando poco a poco las claves para entender dos cosas fundamentales: la nueva jerarquía de esta antigua organización criminal y sus planes de inversión y expansión en la región más rica de Italia, la Lombardía.

Si fuera poco se descubrieron también las relaciones que miembros de los clanes calabreses tejieron con algunos políticos y funcionarios de la región, a quienes ayudaban para asegurarles puestos y después cobrarles el favor para ganar concursos públicos.

“Las relaciones con los políticos son parte del capital social de las organizaciones criminales” explica Nicola Gratteri, uno de los procuradores que participó en esta operación. “Políticos y criminales en casos como éste se involucran en una relación sistemática de intereses”.

Estas afirmaciones se pueden hacer cuando en uno de los videos se ve en un centro social de Milán llamado Falcone y Borsellino a 15 jefes de la ‘Ndrangheta en una cena organizada para elegir al nuevo capo de la Lombardía, un hombre llamado Paderno Dugnano, y donde también decidieron que el director de Sanidad de Pavía, Carlo Antonio Chiriaco, se encargaría de administrar para ellos un presupuesto de 780 millones de euros. Chiriaco fue uno de los detenidos, acusado de asociación mafiosa y corrupción.

“Es la otra cara de los grupos criminales, en especial de la ‘Ndrangheta, que sin hacer tanto escándalo, como lo hizo en algún momento Cosa Nostra con los atentados, fija sus objetivos cada vez más alto”, señala Pignatone.

 

 

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