Y en Cuba la reforma no llegó

miércoles, 25 de agosto de 2010

La economía cubana vive una situación crítica: baja producción, bajos salarios y un desigual sistema de doble moneda; todo ello bajo el férreo control estatal. Los cubanos esperaban el anuncio de una gran reforma económica, estructural, pero Raúl Castro sólo ofreció media aspirina y acabó con las expectativas que él mismo había despertado. El ministro de Economía no deja espacio para la duda: “En Cuba seguirá rigiendo la planificación centralizada. No vamos a entregar la propiedad”.

LA HABANA, 25 de agosto (Proceso).- En Cuba pareciera que el presidente Raúl Castro Ruz rema a contracorriente de sus propias decisiones. Con una economía estancada y urgida de medidas contundentes, el mandatario sólo le dio a los cubanos un respiro: reducirá las plantillas laborales del sector estatal pero permitirá a los ciudadanos abrir pequeños negocios y contratar personal.

Los grandes anuncios que esperaba la sociedad cubana en el informe del presidente Raúl Castro ante la Asamblea Nacional del Poder Popular, el pasado 1 de agosto, se volvieron pequeños parches que no tocan los problemas de fondo del deteriorado sistema económico: el excesivo peso del Estado, la demanda limitada del mercado, la apertura a la inversión extranjera, la baja producción y la doble moneda.

El propio Raúl Castro había alimentado las esperanzas de cambios importantes en julio de 2007, cuando anunció “cambios estructurales”, metodológicos y de concepto en la economía isleña.

Incluso ese mismo año, como presidente interino, Castro convocó a una consulta popular para que, en barrios, municipios, centros de trabajo y cooperativas rurales, se discutiera el futuro del país.

De acuerdo con el discurso del mandatario el 26 de julio de 2007, en el debate se presentaron 1 millón 301 planteamientos concretos, de los cuales 48.8% fueron críticos. Los debates generaron esperanzas de cambios en temas como migración, derechos sobre la propiedad, la dualidad monetaria, el trabajo a cuenta propia y la apertura a la iniciativa privada.

“Los resultados de esa actividad no se echarán en saco sin fondo”, prometió Raúl Castro, quien reveló además que la consulta fue concebida como un “ensayo”.

Al pasar de la presidencia interina, en reemplazo de su hermano Fidel, al ejercicio pleno del cargo, en febrero de 2008, los cubanos sintieron que la velocidad del tren de los cambios se frenó bruscamente.

Para el economista Óscar Espinosa las medidas anunciadas por Raúl Castro “son insuficientes” ante lo que necesita la isla, y urgió a elevar el poder adquisitivo de la población, pues con salarios que promedian poco menos de 20 dólares mensuales muchos prefieren resolver sus problemas en el mercado negro.

El ministro de Economía, Marino Murillo, lo dejó muy claro en su presentación en la sesión del Parlamento del 1 de agosto: “No se puede hablar de reformas, estamos estudiando una actualización del modelo económico cubano donde van a primar las categorías (...) del socialismo y no el mercado”.

Y remató: “En Cuba seguirá rigiendo la planificación centralizada. No vamos a entregar la propiedad. El modelo económico cubano primero tiene que tener una característica, la defensa de la revolución y la ratificación del socialismo... No podemos olvidar que el país más potente del mundo (Estados Unidos) es nuestro principal enemigo.

“Todo eso está en proceso de estudio, hay que hacer un grupo de normas jurídicas que recojan todo eso; se está avanzando bien, no tenemos apuro en su aplicación, pero sí se está estudiando profundamente la actualización de nuestro modelo”, subrayó.

 

Adelgaza la nómina

 

En los próximos cinco años, más de 1 millón de trabajadores quedarán desempleados, se jubilarán o serán reubicados en otros sectores a consecuencia del inicio de la reestructuración de la fuerza laboral en todo el país, anunciada por Raúl Castro el pasado 1 de agosto.

En las sesiones de la VII Legislatura del Parlamento, el mandatario confirmó que se reducirán “por etapas” las abultadas plantillas del sector estatal –que se estiman en más de 1 millón de trabajadores: 20% de la fuerza laboral– en todas las dependencias del gobierno, que controla 95% de la economía.

En Cuba el salario medio nominal mantuvo su crecimiento en 2009, pero no ha logrado superar el deterioro ocasionado por el incremento del Índice de Precios al Consumidor, lo que pone en dificultades a la mayoría de las personas que cuentan con su sueldo como la fuente de ingresos más importante.

Datos del Ministerio de Economía indican que en 2009 la productividad del trabajo bajó 1.1% y los salarios subieron 2.9%. Según la Oficina Nacional de Estadísticas (ONE), el salario medio mensual en 2009 fue de 429 pesos cubanos (unos 17 dólares).

Los salarios, según datos del propio Ministerio de Economía, son insuficientes para cubrir los gastos de una familia, principalmente por los elevados precios de los alimentos en los diferentes mercados, estatales o privados; la falta de oferta de productos alimentarios en la moneda nacional y la falta de su revalorización frente a la moneda dura, conocida aquí como CUC.

La dualidad monetaria –el salario se cobra en pesos cubanos y el consumo se paga en moneda dura– resulta excesiva por lo elevado del tipo de cambio (24 pesos por un CUC), lo que incide en el aumento de la desigualdad social.

De acuerdo con dos funcionarios del Ministerio de Economía y Planificación, la reubicación de por lo menos la quinta parte de la fuerza laboral del país, estimada en 5 millones de trabajadores, forma parte de los primeros pasos para modificar el sistema económico de la isla.

Las dependencias del gobierno de todo el país recibieron la orden de revisar sus plantillas y recortar las posiciones sobrantes, sin que importen las consecuencias sociales, según apuntaron los mismos funcionarios que pidieron no revelar sus nombres pues no están autorizados para dar esa información.

Pero economistas cubanos aseguran que el problema para evitar en los próximos años el estancamiento o recesión de la economía de la isla es más complejo.

Omar Pérez, del Centro de Estudios de la Economía Cubana (CEEC) de la Universidad de La Habana, considera que Cuba está en un “proceso de desaceleración continua de los ritmos de crecimiento”, con altos coeficientes de importaciones por las mismas dificultades estructurales que siempre ha tenido, como la elevada dependencia en la importación de alimentos debido a una “no adecuada política agraria”.

El investigador cubano explica que la economía había mantenido un elevado ritmo de crecimiento en años anteriores, especialmente a partir de 2004; en el periodo 2000-2008 se logró un promedio anual de crecimiento del PIB de 6.10% a precios constantes de 1997.

En 2008 y 2009 la economía cubana sufrió la reversión abrupta del ciclo de crecimiento de 2004 y 2007. El crecimiento del PIB se redujo en 2008 a 4.1%, comparado con 7.3% en 2007 y 12.1% en 2006.

En este momento los problemas principales, precisa Omar Pérez, son la desaceleración del ritmo de crecimiento del PIB a sólo 1.4 % en 2009 –se estima un valor similar o inferior en 2010– y el agudo déficit financiero externo, lo que se expresa en un drástico recorte de la capacidad del Banco Central de Cuba para cumplir sus compromisos de más de 600 millones de dólares con el sector empresarial externo.

“En la estructura del PIB se manifiesta un bajo peso relativo en la composición de los sectores de la agricultura, industria, construcción y transporte, y se destaca un incremento importante de los servicios (misiones de cooperación o de otro tipo en Venezuela y otros países), que ya aportan al PIB casi 75.5%.

“En general, la producción de manufacturas ha mantenido una disminución sistemática; su participación relativa en el PIB ha estado, en 2009, en 13.4%, pero los desempeños son muy diferenciados por divisiones industriales. Por ejemplo, níquel, bebidas y licores, elaboración de tabaco y otros crecen moderadamente, aunque la actividad azucarera se desplomó y se logran zafras de menos de 15% de las obtenidas a principios de los noventa.”

 

Bancos sin liquidez

 

Para Pavel Vidal, también investigador del CEEC, el sistema bancario de la isla tiene una crisis de liquidez que no es capaz de superar.

Las manifestaciones de esta crisis de liquidez, acota, no están relacionadas hasta el momento con un retiro masivo de las cuentas de ahorro de la población, que mantiene la confianza en el sistema financiero. La liquidez en manos de la población sigue elevada, explica, aunque se redujo muy ligeramente a finales de 2009, manteniéndose sobre los 25 mil millones de pesos, 40% respecto del PIB a precios corrientes.

Los dos economistas cubanos de la Universidad de La Habana participaron en un seminario organizado por la Iglesia católica de Cuba sobre la economía de la isla. Ahí Pavel Vidal advirtió sobre las probabilidades de que la economía cubana se sumerja en un periodo de estancamiento o recesión.

Omar Pérez urgió a analizar una reforma del sistema económico cubano donde queden enunciados el papel del mercado, la regulación estatal de las formas de propiedad y la organización empresarial.

Los especialistas señalan las causas de la pérdida de dinamismo de las exportaciones, las inversiones y el PIB:

Algunos de los grandes problemas, siempre de acuerdo con los economistas, son la expansión de los servicios mientras que la agricultura y la industria se mantienen rezagadas, y la poca diversidad del comercio exterior, donde el equilibrio de la balanza de pagos recae en la exportación de servicios profesionales.

Además: la baja productividad de gran parte del sector empresarial estatal; la baja eficiencia económica en general, con altos consumos energéticos, y una elevada distorsión en la relación consumo-acumulación e ingresos-consumo.

El panorama en el sector bancario es igual de desolador, de acuerdo con la investigación de Pavel Vidal presentada en la Décima Semana Social Católica, el pasado junio.

Los efectos negativos sobre los bancos, tanto de la desaceleración abrupta del crecimiento del PIB como de los desequilibrios macroeconómicos, han sido amplificados por algunos factores agravantes asociados a la desdolarización y la centralización.

“Los bancos cubanos se han visto afectados por un exceso de emisión de pesos convertibles, muy por encima de la liquidez en divisas necesaria para hacer funcionar integralmente el sistema de pagos. También han sido congeladas cuentas millonarias en dólares estadunidenses, euros y otras divisas, de empresas mixtas y extranjeras.

“Es decir, se han combinado una crisis cambiaria y una crisis bancaria que además tienen una variedad de determinantes provenientes de un entorno internacional y macroeconómico en extremo desafortunado –caída abrupta de los términos de intercambio en 2009 (-5.8%)–, que ha provocado un deterioro de la solvencia externa con significativos desequilibrios externos e internos y efectos amplificados por errores de política económica.”

La crisis cambiaria se inició a partir de la desdolarización en 2003 y 2004, cuando desaparece la caja de conversión que mantenía el respaldo en reservas internacionales de 100% de los pesos convertibles en circulación. Tras su desaparición no se creó una regla monetaria sustituta que estableciera los límites para la impresión de pesos convertibles.

La emisión monetaria, asegura Vidal, incrementó en exceso la cantidad de pesos convertibles en los balances en los bancos, sin una cobertura adecuada en reservas internacionales.

Las dificultades actuales en el sistema bancario tienen implicaciones negativas directas e inmediatas sobre la economía real; en especial, precisa, sobre el crédito, los flujos de inversión extranjera y las operaciones de comercio exterior.

Las soluciones a la economía y al sistema bancario no son tan simples. Vidal señala que la estabilización del sistema bancario cubano requeriría de un prestamista de última instancia, función que no ha podido asumir el Banco Central de Cuba.

Por lo tanto, subraya, se requeriría de un prestamista internacional de última instancia. Se necesita un préstamo externo multimillonario que pueda cubrir el déficit de liquidez y poner en orden el sistema de pagos.

“Sin un préstamo de última instancia el ajuste debe ser mayor para enfrentar una situación que tiende a agudizarse por la pérdida de confianza y por los impactos de la crisis bancaria en la economía real”, insiste el investigador de CEEC.

Pérez considera que para darle un respiro al sistema económico y retomar la estabilidad y la credibilidad financiera de la isla se deberán hacer reformas estructurales a la economía, con énfasis en la descentralización y en el diseño de formas de propiedad no estatal en la agricultura, la manufactura y los servicios, que le permitan al Estado concentrarse en su función de control, en vez de desgastarse en la complicada tarea de gestionarlo todo.

“Dicho de otra manera: que aparezca la estrategia económica cubana de mediano y largo plazos, que aún no es visible, y aunque se plantee que las medidas deben avanzar con gradualidad, lo cual comparto, esa gradualidad tampoco debe significar inercia o temor a distorsiones que necesariamente surgirán en la etapa inicial de los cambios.”

En los dos años y medio de gobierno de Raúl Castro las medidas tomadas en el sector económico son limitadas, lentas y a cuentagotas, como las anunciadas el domingo 1 de agosto en el Parlamento.

Empiezan a notarse indicios de que el gobierno de Castro se ha propuesto ser más eficiente en la utilización del gasto público; por ello se inició una reducción del aporte del Estado al rubro de gasto social, según comentaron a Proceso diplomáticos acreditados en La Habana, miembros de la Iglesia católica y dirigentes del Partido Comunista de Cuba (PCC).

Diplomáticos de España, Italia, Argentina y Brasil coinciden con los economistas cubanos en que, para hacer despegar la economía, Cuba tendría que suavizar los controles del Estado y realizar una “verdadera apertura a la inversión extranjera”, ofreciendo facilidades que superen los riesgos financieros actuales, lo que permitiría tanto atraer capitales como dinamizar la economía ante la ausencia de préstamos externos. l

 

 

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