Surinam: el triunfo del hombre fuerte

miércoles, 1 de septiembre de 2010

MEXICO, DF, 1 de septiembre (apro).- De riguroso traje y corbata, el excomandante Desiré Bouterse juró el pasado 12 de agosto como nuevo presidente de Surinam. Lucía desenfadado, como si sobre él no pesaran las acusaciones por dos golpes de Estado, el asesinato selectivo de 15 opositores en diciembre de 1982, las masacres contra el pueblo maroon en 1986 y complicidad con el narcotráfico.

Según el reporte Mundial de Human Rights Watch de 1992, durante su gobierno de facto al mando del Consejo Militar Nacional fueron normales las detenciones sin excusa, las muertes misteriosas dentro de las cárceles, los vínculos entre el narcotráfico y la política y la exclusión cada vez mayor de los maroon.

Treinta años después, el uniforme militar se quedó guardado en el ropero. Durante la campaña presidencial del 2009, Bouterse se mostró como un ciudadano común con una playera del Che Guevara (pues se dice admirador de los íconos revolucionarios del continente) y con un discurso nacionalista.

De acuerdo con Dennis Leguit, administrador de la asociación de periodistas Suriame Stemt, Bouterse tiene la ventaja de que llegó democráticamente a la presidencia, además de que tiene un gran apoyo entre el sector joven del país.

“Votaron por él porque piensan que traerá mayores posibilidades para ellos”, dijo Leguit. “En todas partes del mundo donde existen elecciones, la gente escoge al que piensa que hará lo mejor para el país. Estoy seguro que es el mismo caso de Surinam”.

Bouterse implementó una amplia estrategia para lograr la mayor cantidad de votos. Su partido, el Democrático Nacional, es el más grande de Surinam. Bouterse trabajó para tener una mayoría de asientos y, después de muchas controversias, finalmente tuvo una mayoría (llamada Mega Combinatie), dijo Leguit.

Fueron especialmente ácidas sus alianzas con su acérrimo rival maroon, Ronny Brunswijk, quien emprendió una guerrilla contra él en los ochentas y ahora le dio su apoyo y siete curules.

 

“Persona del pueblo”

 

El antropólogo holandés experto en comunidades del interior de Surinam, Bonno Tooden van Velzen, explicó a Apro la composición de los votos de Bouterse y su estrategia de campaña.

“Los votantes de Bouterse son jóvenes y de clase baja. Una nueva generación de jóvenes y surinameses pobres convencidos de que Bouta –apodo popular de Bouterse-- va a repartir los bienes”, dijo.

Al contrario de los políticos relacionados con el expresidente Ronald Venetiaan, Bouterse es visto como una “persona de pueblo” por las nuevas generaciones.

De acuerdo con el experto holandés, los últimos diez años fueron de crecimiento económico para Surinam; pero el gobierno de Venetiaan benefició a sólo un estrato de la población, lo que creó insatisfacción en jóvenes de escasos recursos.

“La gente no se muere de hambre en Surinam. Están mucho mejor que los habitantes de las favelas de Río de Janeiro”, explicó el experto, “pero ven lo bien que le fue a las clases medias durante estos últimos diez años”.

Además, durante el gobierno de Venetiaan, hubo un aumento inusitado de extranjeros, como los chinos que tienen el control de los negocios de ventas al mayoreo, y especialmente los mineros brasileños, quienes migraron con sus familias y que ya son cerca de 50 mil (Surinam tiene 750 mil habitantes).

“Esto puede clarificar la campaña de Bouterse cuyo eslogan era ‘le traeré a Surinam de regreso a su gente’. Aquellos surinameses que se sienten amenazados por el flujo de extranjeros –clase media y baja-- quizás les haya gustado la promesa”, dijo Thoden van Velzen.

Además, aventuró: “Tengo la impresión de que ha aprendido del pasado, es más cuidadoso; pero de nuevo, es difícil juzgar”.

Apro entrevistó a una joven estudiante surinamés que quiso ser identificada como Dian. Según ella, la gente escogió a Bouterse porque quieren un cambio.

         “El expresidente Venetiaan estuvo 10 años en el poder y honestamente no ha habido muchos cambios en Surinam. Hay empleos poco remunerados, problemas de vivienda, falta de información, y poca inversión en la educación”, afirmó Dian.

Para ella, todo el sistema educativo debe ser renovado. Además de que se necesita limitar el paso de extranjeros. “Hay muchos chinos y brasileños en el país que tienen todos nuestros recursos. Así que la gente quiere un cambio”.

“Todavía es legal el trabajo infantil y es muy mal pagado. Hay pocos trabajos generados al año. El hecho es que debemos mejorar la forma en la que vivimos. Hay muchas cosas que podrían cambiar en Surinam… Así que optamos por Bouterse”, añadió

 

Recuento de una dictadura

 

Desiré Bouterse se levantó en 1980 contra el gobierno que había logrado la independencia de Surinam apenas cinco años antes.

El comandante llegó al poder con una retórica antiimperialista y antiholandesa. Estrechó los lazos con el régimen de Fidel Castro y con el gobierno socialista de Granada, cuando el presidente de esta nación era Maurice Bishop. Sin embargo, nunca nacionalizó empresas estratégicas ni creó programas para erradicar la pobreza o disminuir la injusticia social. Tampoco creó organizaciones de masas ni apoyó a los sectores populares.

Los opositores al golpe de Estado sufrieron persecución desde el comienzo de su gobierno. Uno de los hechos históricos más traumáticos de la historia de Surinam fue el arresto, tortura y ejecución de 15 personas el 8 de diciembre de 1982.

Entre los muertos se encontraban cuatro abogados, cinco periodistas –uno de nacionalidad holandesa--, un representante sindical, dos decanos de la Universidad del Estado, un hombre de negocios y dos militares.

Ante los asesinatos, el gobierno holandés suspendió 100 millones de dólares que enviaba a Surinam por ayuda al desarrollo desde su independencia. Además, un gran número de empresarios huyeron a Holanda, por lo que el país se descapitalizó y el narcotráfico pasó a sustituir el dinero de la ayuda al desarrollo.

Las fuertes críticas internacionales hicieron que Bouterse anulara las prohibiciones contra partidos políticos en 1985, enfriara sus relaciones con Cuba, promoviera la imagen de Surinam en Estados Unidos y ratificara la Convención Interamericana de Derechos Humanos en noviembre de 1987.

Pero el 31 de diciembre de ese mismo año, los militares surinameses atacaron a un grupo de ocho jóvenes maroon que se retiraban a sus pueblos para festejar el año nuevo, sólo uno sobrevivió.

Durante los siguientes años, aumentó la detención de activistas como Stanley Rensch del grupo Moiwana 86 y Rudy Polanen de la Organization por la Justicia y la Paz. El caso de la detención ilegal y posterior muerte del ciudadano Asok Gangaram en 1988 llegó a tribunales internacionales.

Bouterse llamó a elecciones en 1988. En 1990 los militares volvieron a dar un golpe de Estado, aunque en mayo 1991 se dieron elecciones por presiones internacionales.

Según el reporte mundial de Human Rights Watch de 1992, a pesar de la aprobación de una nueva Constitución en noviembre de 1987 y de la elección de un nuevo gobierno civil, los militares al mando de Bouterse retuvieron de facto el control del país.

No sólo los ciudadanos o los activistas sufrieron por la represión del régimen, también la policía civil, especialmente los agentes antinarcóticos, quienes fueron agredidos por los militares, dice el reporte.

El inspector de policía Herman Gooding fue asesinado en agosto de 1990 bajo circunstancias sospechosas. Era el encargado de averiguar la relación del ejército con el narcotráfico. Su cuerpo fue hallado cerca de la oficina de Bouterse.

La forma de gobernar de Bouterse fue siempre la de las sombras. Se mantenía detrás de los presidentes que controlaba como títeres y retenía el control del país como jefe máximo de las Fuerzas Armadas.

Incluso, su influencia se prolongó más allá de la época militar, que culminó cuando dejó de ser jefe del Ejército en 1992. Incluso mantuvo lazos con el gobierno de Jules Wijdebosch (1996-2000), quien lo nombró consejero para evitar su detención.

Desde julio de 1999, Bouterse fue condenado “en ausencia” por un tribunal holandés por tráfico de cocaína. Pero los cargos en su contra parecen no importarle. Hoy, bajo su propia petición, todavía enfrenta un juicio en Surinam por los asesinatos de diciembre de 1982.

 

La resistencia maroon

 

Durante el régimen colonial, los holandeses usaron mano de obra negra en las plantaciones de caña de azúcar. Para librarse de la esclavitud, varios pueblos africanos huyeron al interior selvático de Surinam. A estos pueblos se les llamó maroon.

En el siglo XVIII, los maroon libraron una cruenta guerra contra el poder colonial en la que los combatientes eran mutilados y ejecutados en las plazas públicas de la capital Paramaribo. Finalmente, en 1760 ganaron una relativa independencia.

A pesar de una relativa paz, los maroon fueron excluidos y discriminados por la población de la costa, compuesta por emigrantes de Pakistán, India, Indonesia, la Isla de Java, China y Holanda; incluso, todavía son víctimas de agresiones por parte de los criollos afro-americanos que no huyeron de las ciudades, a pesar de que ambos sufrieron la esclavitud durante la Colonia.

Al comenzar el gobierno de Bouterse, el general maroon Ronnie Brunswijk se alió con el gobierno y fue enviado a Cuba. Pero tras la invasión de Estados Unidos a Granada, Bouterse temió al socialismo, se distanció de la isla y Brunswijk retornó al país para ser destituido.

En respuesta, Brunswijk se lanzó a la selva y organizó una guerra de guerrillas. Durante la persecución de Brunswjijk, los militares arrasaron con villas indefensas como Mungo-tapu.

Desde el gobierno, Bouterse calificaba a los maroon de “huidos” o “changos”, y amenazaba con “matarlos a todos” y con “encontrar sus “centros de plantación y bombardearlos”.

El día más dramático de la guerra fue el 29 de noviembre de 1986, cuando un comando de 70 militares entró al pueblo maroon de Moiwana y asesinó al menos a 35 personas. Entre las víctimas se encontraban mujeres embarazadas, niños y ancianos.

 Las masacres continuaron, según el estadunidense Departamento de Estado, más de 200 maroons fueron asesinados en diciembre de 1986.

De acuerdo con Thoden van Velzen, la memoria de los maroons asesinados se mantiene por las acciones de la pequeña organización de maroons Ndyuka, Moiwana 86.

Sin embargo, muchos maroon ocupan posiciones importantes en el actual gobierno de Bouterse. Ellos esperan y reciben ayuda de funcionarios del gobierno para cerrar las minas brasileñas.

Durante su último viaje al interior de Surinam, Thoden van Velzen estuvo con los maroons que viven cerca del río Tapanahoni.

“Están generalmente desinteresados en la tragedia de Moiwana. No ha habido un espíritu de venganza en los últimos diez años”, explicó el experto.

Aunque aclara que la mayoría de la población maroon del sudeste de Surinam está orgullosa de la posición armada que todavía mantiene una minoría.

Y relató a Apro lo que algunos maroon dicen:

“La gente de la ciudad piensa que no habrá nunca otra guerra, pero no deben estar muy seguros. Si toman nuestra parte del bosque, habrá otra guerra”.

 

Cosa de Dios

 

El periodista Dennis Leguit dijo a Apro que estos eventos traumáticos casi no se encuentran en la memoria histórica reciente de Surinam.

“A los votantes jóvenes no les importa mucho qué pasó en los ochentas y la mayoría de votantes son muy jóvenes”, dijo.

Además, las familias de la mayoría de personas asesinadas viven ahora en Holanda y se encuentran lejos de lo que pasa en el país.

“Pero hay que recordar que todavía hay un proceso para conocer la verdad sobre los asesinatos. Nosotros en Surinam esperamos que la justicia se haga valer”, aclaró.

Las acusaciones contra Bouterse se comienzan a diluir. Como jefe de Estado puede ser enjuiciado en Surinam, pero no condenado. Lo mismo pasa con el juicio que tiene en Holanda:

“El hombre ha sido condenado en Holanda por drogas y por la Corte Interamericana por dos masacres. Nuestro gobierno nacional encuentra difícil adoptar una política coherente” dijo Thoden van Velzen. “Los abogados dicen que no puede ser arrestado debido a la inmunidad de la que goza un presidente”.

Así, aclamado, Bouterse asumió la presidencia, en medio de una oda que le dedicó la poeta nacional de Surinam, Margo Morrison, a pesar de que la Organización para la Justicia y la Paz y la Fundación Diciembre 1982 pidieron a la Asamblea Nacional de Surinam que declarara la elección de Bouterse ilegal, ya que en ese país no puede ser candidato ningún culpable de violar la Constitución.

Pero los procesos no serán los mayores problemas de Bouterse, de acuerdo con Thoden van Velzen, el mayor desafío será mejorar la situación económica de 60% de la población que no tuvo beneficio de la estabilidad económica de la década pasada.

Pero muchos jóvenes confían en Bouterse, a pesar de su pasado:

“¿Qué son los asesinatos de Moiwana? Sólo había escuchado de los asesinatos del 18 de diciembre. No puedo darte mucho información, todavía no había nacido”, dijo Dian a Apro.

“Creo que todos merecemos una segunda oportunidad. Además, creo y anhelo que Bouterse sea un hombre cambiado. Es lo que puedo decir”, añadió.

Una nota difundida por Radio Nederlands el pasado 17 de agosto, titulada Bouterse inspira a la poeta Morrison, ofrece varios ejemplos sobre las opiniones contradictorias que los surinameses tienen acerca de Bouterse.

El usuario Nolda comentó el 20 de agosto:

“Muchos de nuestros padres fueron brutalmente asesinados durante la esclavitud y sin embargo los descendientes de los asesinos que dirigen nuestro país durante años siguen ahí (...) ¿Alguien los ha juzgado? Nos perdonamos porque somos de Surinam. De amor y perdón. Vamos a mantener ese sentimiento”.

Pero el usuario Brian comentó ese mismo día:

“¿Cuándo ha despertado la voluntad de pueblo de Surinam? El asesino múltiple y criminal de la droga Desi Bouterse ha entrado al palacio presidencial y se rodea de personajes dudosos: Etienne Boereneveen, 1986, capitán de ejército, detenido en Miami por la CIA al negociar un asunto de drogas. Melvin Linscheer, quien dirigió la guerra contra los Comandos de la Jungla…

“Al contrario de lo que la gente piensa, Bouterse no tiene a la mayoría de pueblo, pero sí una quinta parte, además de que llegó por sus acuerdos con el exconvicto de las drogas Ronnie Brunswick y el delincuente sexual Paul Somohardjo”.

Mischa Favery, comentó el 17 de agosto:

         “No estoy contenta con un asesino a la cabeza de Surinam. Porque no importa cómo se mire , a la izquierda o a la derecha, Bouterse carga con muertes en su conciencia”.

         Al comentar el caso sobre el tráfico de drogas de Bouterse, Dian, la estudiante entrevistada por Apro, dijo:

“El caso está en las Cortes. El pueblo decidió que Bouterse sea el presidente de Surinam, lo que sigue es trabajo de Dios”.

 

mav

-fin de texto-

 

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