Visita non grata

lunes, 13 de septiembre de 2010

El viaje que esta semana realizará Benedicto XVI al Reino Unido se ha convertido en un dolor de cabeza tanto para el gobierno inglés como para el Vaticano. Miles de manifestantes se preparan para mostrarle al Papa su rechazo en los lugares públicos donde se presente. El pontífice enrareció el ambiente al criticar las reformas a las leyes británicas que prohíben la discriminación por motivos sexuales. Existen voces, como la del jurista Geoffrey Robertson, que consideran viable un proceso judicial en contra de Joseph Ratzinger por encubrir los delitos de abuso sexual que sacerdotes católicos cometieron durante más de 30 años.

 

LONDRES, 13 de septiembre (Proceso).- La visita de Estado que el Papa Benedicto XVI efectuará a Gran Bretaña del jueves 16 al domingo 19 –la primera que realiza un Sumo Pontífice al país en casi 30 años desde el viaje de Juan Pablo II– desató una campaña de protesta sin precedente por parte de grupos seculares, de defensa de homosexuales, ateos, activistas a favor de los derechos humanos y expertos en derecho constitucional.

El Papa llegará a Edimburgo, Escocia, primer punto de su gira, y será recibido por la reina Isabel II en el Palacio de Holyrood. Como se trata de una visita de Estado, el gobierno deberá cubrir todos los gastos.

De acuerdo con la administración encabezada por el conservador David Cameron, el costo de la gira papal no superará los 18 millones de dólares; sin embargo, los grupos de protesta estiman que podría rebasar los 107 millones de dólares.

Se espera que numerosos manifestantes y activistas se congreguen en Edimburgo para protestar contra la llegada del pontífice, aprovechando que las autoridades organizarán un desfile callejero, el St. Ninian’s Day Parade. De ahí se trasladará al Bellahouston Park, a las afueras de Glasgow, donde oficiará una homilía y escuchará en vivo a la cantante británica Susan Boyle, quien saltó a la fama en 2009 por su participación en el programa Britain Got Talent.

Durante el segundo día de su visita, Joseph Ratzinger hablará en la St. Mary’s University College, de Twickenham; acudirá al Lambeth Palace, sede del Arzobispado de Canterbury; hablará ante políticos británicos en el Westminster Hall del Parlamento, y más tarde asistirá a un servicio religioso en la Abadía de Westminster.

El sábado 18 se reunirá con Cameron y con el viceprimer ministro, el liberal democrático Nick Clegg; oficiará un servicio religioso en la Catedral de Westminster y participará de una homilía pública en el Hyde Park de la capital británica.

La visita culminará el domingo 19 con una misa y la beatificación del polémico cardenal John Newman, en el Parque Cofton de Birmingham; una visita privada al Oratorio de St. Philip Neri, en Edgbaston, y un almuerzo con los obispos de Inglaterra, Escocia y Gales en el Oscott College.

En entrevista con Proceso, el director ejecutivo de la Asociación Humanística Británica (BHS), Andrew Copson, organizador de la campaña nacional Protest the Pope (Protestar contra el Papa), apoyada por más de 20 organizaciones seculares y humanitarias del país, asegura que muchos manifestantes buscarán interrumpir y boicotear el itinerario oficial.

“Somos una coalición de organizaciones humanísticas, por los derechos de homosexuales, seculares, de mujeres, que nos reunimos para protestar por el hecho de que la visita del Papa sea de Estado, porque el Estado que encabeza, el Vaticano, fue muy dañino y destructor de los derechos de las personas en todo el mundo”, afirma.

La campaña, sostiene el activista, no se limita a protestar en contra del encubrimiento del Vaticano en los casos de abusos en contra de niños perpetrados por sacerdotes; también por sus acciones para negar los derechos de aborto de las mujeres, por no reconocer los derechos humanos de gays y lesbianas, promover la segregación de la educación, y contribuir a la propagación del sida en países pobres al rechazar el uso del condón.

El organizador de la campaña –que incluirá una marcha masiva en Londres el sábado 18, piquetes en distintos puntos donde estará el Papa en Glasgow, Edimburgo y Birmingham, seminarios de debate al aire libre, proyección de películas y conferencias– menciona una encuesta publicada el domingo 5 en el Reino Unido. De acuerdo con ese sondeo, plantea, la mayoría de los británicos considera que la visita papal no debe ser financiada por el Estado británico.

Esa encuesta fue realizada por el grupo ComRes para el think-tank Theos y sus resultados son reveladores: 77% de los entrevistados considera que el erario británico no debe pagar por la visita papal, mientras que 79% dijo no tener “interés personal alguno” en la llegada del Papa.

Las diócesis de Glasgow, Birmingham y Londres no lograron vender los boletos que se les habían otorgado. El reportero comprobó que al menos siete diócesis del país devolvieron cientos de entradas para la vigilia papal en Hyde Park, así como también para la ceremonia de beatificación del cardenal John Newman en Birmingham.

 

Posiciones inconciliables

 

En entrevista con Proceso, Terry Sanderson, presidente de la Sociedad Nacional Secular (NSS, por sus siglas en inglés), comenta que el costo total por la visita del Papa se mantiene en secreto.

Pese a ello, dice, “descubrimos que los gastos por seguridad policial para el día que el Papa estará en Edimburgo serán de 10 millones de libras (15.5 millones de dólares). Esto duplica la suma que el gobierno deberá gastar para esta visita. No incluye los gastos por la seguridad policial en Londres o en Birmingham. Nosotros anticipamos que el erario británico terminará pagando al menos 70 millones de libras (107 millones de dólares), que es mucho más de lo que se nos está diciendo. Es desafortunado que un hombre que tiene tantas preguntas por responder acerca de su papel en el encubrimiento de casos de abusos sexuales contra niños, reciba todo ese dinero para su visita, que básicamente servirá para promover su religión”.

Según Sanderson, fue Tony Blair, convertido al catolicismo en 2007 tras dejar su cargo al frente del gobierno, quien invitó al Papa. “El gobierno se está lamentando por la visita papal. La invitación hecha por Blair fue confirmada por su sucesor Gordon Brown. Sin embargo, el nuevo gobierno encabezado por David Cameron hubiera preferido que no existiera ese compromiso; ahora no le queda más remedio que apoyarlo.”, apunta.

Considera que el Vaticano tampoco está contento con la visita debido a la mala publicidad que ha suscitado. “Creo que no hay entusiasmo de ningún lado”, dice el presidente de la NSS. 

El miércoles 15, un día antes de la llegada de Benedicto XVI, como parte de la campaña Protest the Pope –de la que Sanderson y su grupo forman parte– se efectuará un acto en el centro de Londres en el cual muchas víctimas de abusos sexuales por parte de sacerdotes contarán sus historias.

El activista confirma que se organizará un mitin de repudio a la visita papal afuera del Parlamento.

Y abunda:

“Escucharemos muy atentamente lo que dirá, porque sabemos que muchas leyes británicas están en conflicto con las prédicas del Papa. De hecho, en Gran Bretaña hemos legalizado la contracepción, el aborto, el divorcio, la homosexualidad y las relaciones entre parejas del mismo sexo, que reciben todo el reconocimiento legal. Todas las cosas que él considera malvadas están plasmadas en la ley británica gracias a largos periodos de debate y a los procesos democráticos vigentes en nuestro país. Si viene a Westminster Hall y les dice a los políticos que están equivocados, cometerá una impertinencia.”

El presidente de la NSS se refiere a las declaraciones de Benedicto XVI, del 3 de febrero pasado, cuando dijo que la Ley de Igualdad del Reino Unido va “en contra de la ley natural” por permitir la adopción y el matrimonio entre homosexuales.

Además, el pontífice aseguró que esa legislación amenaza la “larga tradición británica” de libertad de expresión. “Vuestro país es muy conocido por su firme compromiso con la igualdad de oportunidades para todos los miembros de la sociedad. Sin embargo, el efecto de algunas de las leyes diseñadas para conseguir este objetivo ha sido el de imponer una injusta limitación sobre la libertad de las comunidades religiosas para actuar de acuerdo con sus creencias”, dijo Ratzinger en una carta que dirigió a los obispos británicos.

 

“Que enfrente a la justicia”

 

La visita a Gran Bretaña llega en un muy mal momento para el pontífice, pues el miércoles 8 comenzó a circular en Londres un libro del destacado jurista y exasesor del gobierno británico Geoffrey Robertson. En el texto se plantea que Benedicto XVI debe ser detenido y juzgado por crímenes de lesa humanidad.

La obra The Case of the Pope: Vatican Accountability for Human Rights Abuse, presentada en la London School of Economics, acusa al Vaticano de encubrir a pedófilos y evitar que éstos enfrenten juicios criminales en distintos países del mundo.

De acuerdo con Robertson, Ratzinger es moral y legalmente responsable, bajo las leyes internacionales y nacionales, por negligencia al permitir, durante 30 años y mientras se desempeñaba como prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe, que sacerdotes cometieran crímenes terribles de pedofilia.

El abogado, quien fue el primer presidente de la Corte de Crímenes de Guerra de la ONU en Sierra Leona y que en 2008 fue nombrado miembro distinguido del Consejo de Justicia de Naciones Unidas, entre otros cargos, sostiene que a Benedicto XVI “debería retirársele la inmunidad diplomática, para arrestarlo y que enfrente a la justicia”.

En su libro asegura que el número total de niños abusados por sacerdotes católicos en los últimos 30 años asciende a cientos de miles. Muchos de estos casos, afirma, ocurrieron en América Latina y África, donde a pesar de todo a los curas se les permitió que siguieran rodeados de niños.

Robertson considera que Ley Canónica debe ser abolida porque carece de eficiencia investigadora, no brinda protección a las víctimas y no sanciona a los culpables de abusos.

El jurista inglés sostiene que la visita papal “debe ser una oportunidad para examinar quién es Benedicto XVI y el papel político que desempeña en el mundo; si debe aceptarse que el Vaticano sea un Estado y que el Papa, como jefe de éste, disfrute de inmunidad, lo cual le permite evadir acusaciones por crímenes en contra de los derechos humanos”. 

Respecto de la posibilidad de la detención del Papa, Robertson es tajante: “Puede ser demandado en una corte civil si se descubre que incurrió en negligencia al permitir que sacerdotes siguieran abusando de niños. También puede ser acusado por daños y perjuicios. En cuanto a la ley internacional, existen los crímenes contra la humanidad y uno de ellos es la violación de niños cuando ocurre en forma sistemática o generalizada, como en Irlanda”. 

Debido a que existe el Derecho Internacional Consuetudinario, que permite a algunos países tener jurisdicción universal para demandar, Robertson sostiene que “Benedicto XVI debe tener cuidado con los países que visita, ya que algún fiscal podría tomar en cuenta los casos de niños violados en sus países por sacerdotes católicos e iniciarle un juicio. Y en ese sentido el Papa sería legalmente responsable”.

 

 

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