Mono Jojoy murió por "aplastamiento"

lunes, 27 de septiembre de 2010

MÉXICO, D.F., 27 de septiembre (apro).- El comandante de las Fuerzas Militares colombianas, Edgar Cely, reveló que el jefe rebelde de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), Víctor Julio Suárez, Mono Jojoy, no murió de un tiro en la cabeza, sino por "aplastamiento".
    En entrevista con Radio Caracol, el almirante afirmó que tras el bombardeo del pasado jueves 23, la construcción en la que estaba escondido en la selva se le vino encima a “Jorge Briceño”, de 57 años de edad.
    "Lo que sabemos es que murió por aplastamiento, su búnker le cayó encima", puntualizó.
Edgar Cely sostuvo que el éxito de la "Operación Sodoma" se dio por varios factores, entre otros, que en el momento del bombardeo, el miércoles por la noche y el amanecer del jueves, "los astros se alinearon en nuestro favor".
La zona donde fue abatido Jojoy, dijo, normalmente permanece encapotada por las nubes, "pero esa noche había buena luna y todo estaba totalmente despejado".
Y no descartó que las FARC busquen una venganza por la muerte de su jefe militar y número 2 al mando, detrás de su máximo comandante, “Alfonso Cano”.
“Estamos preparados para cualquier sorpresa", advirtió.
Cely insistió en que “Jorge Briceño” estaba custodiado por aproximadamente mil 200 guerrilleros, aunque precisó que de su cordón personal de seguridad sólo hacían parte 24 rebeldes.
Asimismo, aseguró que el operativo para ubicar a Jojoy fue producto de años de trabajo.
Según el oficial, tras el bombardeo fueron decomisados alrededor 15 computadores y 98 memorias USB que, según el director de la policía, general Oscar Naranjo, es 11 veces "más rica" que la información que se incautó en marzo de 2008, cuando fue abatido en territorio ecuatoriano “Raúl Reyes”, otro jefe de las FARC.
Cely reconoció que guerrilleros de las FARC traicionaron a Jojoy, pero dijo desconocer detalles sobre ellos o la recompensa que se les pagó o se les va a pagar.
La víspera, el director del Instituto de Medicina Legal en Bogotá, Juan Ángel Isaac, dijo que hasta ese momento nadie se había presentado a reclamar el cadáver del jefe rebelde, abatido junto a otros siete guerrilleros.

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