WikiLeaks: A la caza de evasores

martes, 25 de enero de 2011

LONDRES, 25 de enero (apro).- El sitio de Internet Wikileaks, que desde noviembre pasado ha publicado miles de documentos secretos del Departamento de Estado de Estados Unidos, se presta a un nuevo “batacazo”: revelar los datos bancarios confidenciales de al menos 2 mil corporaciones y personas prominentes, entre ellos 40 políticos, empresarios, multimillonarios y celebridades del mundo del arte y espectáculo.

El hecho ocurre gracias a que el exbanquero suizo Rudolf Elmer entregó el pasado 17 de enero dos discos compactos con la información bancaria confidencial.

La entrega se hizo durante una conferencia de prensa en el Frontline Club de Londres, el club de periodistas donde el fundador de Wikileaks, el australiano Julian Assange, pasó las dos últimas noches antes de ser detenido por Scotland Yard después de un pedido de extradición a Suecia, cuya justicia le sigue un proceso por supuestos abusos sexuales contra dos mujeres.

Los datos, que no serán publicados de inmediato por Wikileaks debido a que serán examinados antes en detalle, podrían dejar al descubierto las actividades financieras de importantes empresarios y políticos mundiales.

Elmer enfrentó este miércoles a la justicia suiza en una Corte de Zurich, que lo acusó de haber violado el estricto secreto bancario del país. El suizo ya había entregado en 2007 información confidencial bancaria a Wikileaks, por lo que fue despedido en 2002 del banco Julius Baer, que ahora lo acusa de llevar a cabo una “vendetta”.

“Evidentemente frustrado por sus aspiraciones profesionales truncadas, el señor Elmer mostró un comportamiento de ataque hacia nosotros y que fue inaceptable para el banco. Esto llevó al fin de la relación laboral con nosotros”, indicó el banco en un comunicado dado a conocer horas después de la conferencia de prensa en Londres.

“Después de sus demandas (que incluyeron compensación financiera) en conexión con su despido, no se quedó conforme y se embarcó en 2004 en una campaña personal de intimidación y vendetta contra Julius Baer", agregó el comunicado.

 

Elmer, el banquero

 

Aunque no se confirmó qué actividades serán cubiertas por la información que entregó Elmer, Assange subrayó que previos datos sobre las actividades de Julius Baer provistos por el banquero suizo revelaron evasión impositiva, ocultamiento de actividades criminales y “la protección de bienes de aquellos que estaban por perder el favor político”.

Los dos CDs entregados por Elmer incluyen cuentas de multinacionales, compañías financieras e individuos multimillonarios de muchos países, incluidos de Gran Bretaña, Estados Unidos, Alemania, y Asia y cubren el período de 1990 a 2009. También incluyen datos de tres bancos, entre ellos el Julios Baer.

“Una vez que hayamos examinado toda la información, habrá una revelación completa”, advirtió en la conferencia de prensa Assange, quien se encuentra en libertad condicional a la espera de las audiencias del próximo 7 de febrero en Londres que decidirán si será extraditado o no a Suecia.

Durante la abarrotada conferencia de prensa, Assange dijo que cierta información provista por Elmer será entregada a las autoridades británicas, especialmente a la Oficina de Fraudes Serios (SFO, por sus siglas en inglés), como ocurrió en el pasado con documentos filtrados que tenían vinculación con bancos islandeses.

El banco Julius Baer desestimó las acusaciones de Elmer y dijo que el objetivo de éste “es desacreditarnos a nosotros y a nuestros clientes ante los ojos del público”.

“Estoy en contra del sistema. Sé cómo opera este sistema", declaró Elmer en Londres antes de volar a Zurich donde fue acusado de violación de la ley de secreto bancario.

Según Elmer, existe una red sofisticada "para canalizar" dinero ilícito en cuentas offshore. “He estado allí, he hecho el trabajo y sé cómo opera esta sistema en su día a día”, agregó.

El suizo, que trabajó para Julius Baer como gerente a cargo de las operaciones bancarias de la entidad en las Islas Caimán, dijo que desde que decidió convertirse en un informante, él y su familia enfrentan presiones “como de un dragón con muchas cabezas que lanzan fuego”.

Afirmó que fue puesto en prisión en Suiza por 30 días por violar las leyes bancarias nacionales, y dijo que se le ofreció dinero y promesas acerca de que se le retirarían los cargos en su contra si mantenía el silencio.

El banquero contó además que él y su esposa le escribieron una carta al ministro de Finanzas alemán, Peer Steinbruck, ofreciéndole los dos CDs de forma gratuita, pero no recibieron respuesta.

“Considero que como banquero tengo el derecho de denunciar lo que es incorrecto. Desde ese punto de vista, quería que la sociedad supiera lo que sé. Está dañando nuestra sociedad", afirmó el suizo.

"He tratado de contactar a las autoridades y los medios en mi batalla contra los bancos. Pero nada ha pasado. Wikileaks es mi última esperanza", agregó Elmer, quien el miércoles 19 fue declarado culpable por un tribunal suizo en Zurich de "violación del secreto bancario" y de haber "amenazado" a un empleado del banco.

La Corte lo condenó al pago de 7 mil 200 francos suizos (alrededor de 7 mil 500 dólares), con libertad condicional. La acusación había pedido ocho meses de cárcel y una pena de 2 mil francos suizos (cerca de 2 mil 85 dólares).

 

Consecuencias “catastróficas”

 

Por su parte y en una entrevista exclusiva con Apro, el experto británico John Christensen --director de Tax Justice Network, organización que, según medios de prensa británicos, ayudaría a Wikileaks y a Assange a desentrañar la información bancaria confidencial provista por el exbanquero Elmer-- declaró que las consecuencia de la evasión fiscal de poderosos “tendrá consecuencias catastróficas”.

--¿Cuán importante es esta entrega de documentación secreta? ¿Coincide con expertos en finanzas que expresaron dudas acerca del contenido de los discos de Elmer?--, pregunta el corresponsal a Christensen.

--Dudo que haya expertos que puedan decir esto, porque ellos no saben nada acerca de los datos. Nosotros tampoco. Nadie podría hacer comentarios al respecto porque no contamos con esa información. Lo que sí sabemos, es que el señor Elmer ha tenido la posibilidad de acceder a mucha información confidencial de individuos y compañías, que asumimos incluirá datos bancarios. Desconocemos qué tipo de información se proveerá. Es imposible decir si será útil o no.

--¿Es cierto que su organización, el grupo Tax Justice Network, ayudará a Wikileaks a analizar la información provista? ¿Qué opina sobre las críticas del Banco Julios Baer contra Elmer?

--Primero, nuestra organización no ha sido contratada oficialmente por Wikileaks, pero sí es cierto que hay individuos dentro de nuestro grupo que cuentan con el conocimiento y experiencia para desentrañar este tipo de información bancaria. Contamos con gente dentro de nuestra red que podría examinar y analizar los datos. No sería una actividad formal de parte de nuestra organización, sino más bien una colaboración de individuos. Por ello no niego que haya algún tipo de colaboración.

“Segundo, con respecto a las críticas del banco, ellos utilizarán todo lo que puedan para amenazar la integridad del exempleado. El señor Elmer fue empleado por el banco por muchos años y presumiblemente algo en su conducta no les gustó, de otro modo no lo hubieran despedido teniendo en cuenta su cargo de alto rango dentro de la entidad. El problema parece surgir a partir de las preocupaciones de Elmer sobre las actividades de algunos clientes del banco, el cual las intentó ignorar. Desde entonces, el banco ha tratado de atacar las actividades e integridad de Elmer”.

Christensen –quien cuenta con una vasta experiencia sobre operaciones financieras offshore y ha asesorado al gobierno británico en la materia— dice que los bancos suelen actuar “en formas que son francamente desgraciadas, particularmente cuando son desafiados. Sé que muchas están vinculadas a ocultar actividades criminales, y sé que cuando empleados denuncian hechos ilegales dentro de los bancos, éstos atacan la integridad de los informantes”.

Afirma que “todo lo que he visto hasta ahora apunta en esa dirección, especialmente en el caso del señor Elmer”.

--¿Cree que la información que proveyó Elmer a Wikileaks es sólo la punta del iceberg en materia de evasión fiscal por parte de poderosos y que esta decisión hará que otros banqueros o exempleados bancarios denuncien actividades criminales e ilegales dentro de esas entidades?

--Elmer no está solo en esto. Otros banqueros y empleados bancarios han entregado información confidencial a las autoridades internacionales. Un ejemplo de esto fue HSBC, que vio cómo uno de sus trabajadores pasaba información a las autoridades impositivas sobre actividades ilegales dentro del banco.

“¿Incentivará a otros? Bueno, si las autoridades judiciales y fiscales de Suiza incriminan a Elmer, claramente desincentivará a otros potenciales informantes. Esto es exactamente lo que el gobierno suizo tiene intención de hacer: intentar intimidar no sólo a Elmer, sino también a otros potenciales informantes. Ocurre principalmente porque los bancos suizos se ven cada vez más amenazados por personas que buscan revelar información sobre clientes evasores, y están preocupados. Yo lo estaría si tenemos en cuenta la magnitud del problema", agrega.

--Teniendo en cuenta su larga experiencia y trayectoria en el sector de la evasión fiscal offshore ¿Cuán amplio y generalizado cree que es el problema de la evasión fiscal a este nivel de políticos, multimillonarios y empresarios poderosos en el mundo?

--Este problema tiene una magnitud que es casi incomprensible para la mayoría de las personas. Según una estimación que me dio un colega estadunidense, un economista muy respetado, la cantidad de ganancias privadas que están en bancos offshore y por ende exentas de impuestos, llegan a los 20 billones de dólares. Esa es la escala.

Christensen dice que en algunos países, especialmente en América Latina y en África, “esto es un desastre”, ya que “no cuentan con regímenes efectivos impositivos para que los poderosos paguen sus impuestos de forma equitativa”. Explica que “demasiado de lo que es gravado impacta en los más pobres, empeorando el problema de la desigualdad, afectando la seguridad, incentivando la criminalidad y amenazando la democracia.

“En otras palabras –continúa--, este problema es potencialmente catastrófico y es un problema fundamental de la globalización, porque la globalización en su forma actual fue impulsada con demasiada poca atención acerca de cómo los más ricos y las corporaciones más poderosas deben pagar impuestos. Se están implementando sistemas impositivos que cada vez más golpean a los pobres y no a los ricos, y esto sólo aumentará la desigualdad, la criminalidad y destruirá las democracias. Las consecuencias serán potencialmente catastróficas”.

 

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