La Conferencia Internacional de Paz, por lograr fin de ETA

lunes, 17 de octubre de 2011
MADRID, (apro).- Los mediadores de la Conferencia Internacional de Paz, celebrada hoy en San Sebastián, instaron a la banda terrorista ETA a hacer una declaración pública de cese definitivo de la violencia. También emplazaron a los gobiernos de España y de Francia a hablar con el grupo “exclusivamente” de las consecuencias del conflicto tras esa declaración, según el texto pactado y que fue leído en el Palacio de Aiete, donde se reunieron este mediodía. El documento del foro, en el que participaron el exsecretario general de Naciones Unidas, Kofi Annan; el dirigente de Sinn Fein, Gerry Adams; la exprimera ministra noruega, Gro Harlem Bruntland; el exministro del interior francés, Pierre Joxe; Jonathan Powell, quien fue jefe de gabinete del exprimer ministro británico, Tony Blair, y el exprimer ministro irlandés, Bertie Ahem –encargado de leer la resolución–, consta de cinco recomendaciones a modo de conclusión. La Conferencia por la Paz se celebró en medio de una fuerte controversia en España, de cara a las elecciones generales del próximo 20 de noviembre, por las reservas que generó en diversos sectores políticos ante la posibilidad de que el evento fuese una jugada de ETA y su entorno político para beneficiarse electoralmente. Además, existen cada vez más corrientes de opinión que hablan del fin definitivo de ETA, tras 50 años de existencia –800 muertos a sus espaldas y miles de heridos—, pero absolutamente debilitada por la actuación de las fuerzas de seguridad españolas y francesas. En su edición del domingo 16, el diario británico The Guardian aseguró que ETA podría anunciar su “final definitivo” durante esta semana, en el contexto de la conferencia. El diario cita a “fuentes cercanas a las negociaciones”, para señalar que ese anuncio se hace eco de la presencia de personalidades como el propio exsecretario general de la ONU, Kofi Annan. En el primero de los cinco puntos dados a conocer hoy al filo de las 17:00 horas (hora de España), y quizá el central, es el llamado que hicieron a ETA para “hacer una declaración pública del cese definitivo de la actividad armada y solicitar un diálogo con los gobiernos de España y Francia para tratar exclusivamente las consecuencias del conflicto”. Proponen a los gobiernos de España y de Francia que de darse esa declaración de ETA, le den la “bienvenida” y acepten iniciar “conversaciones para tratar exclusivamente las consecuencias del conflicto”. Consecuencia de la problemática que, sin embargo, es un concepto que los mediadores no precisan a qué se refieren expresamente, pero que algunos medios españoles aluden como la situación de los presos de ETA y el desarme de la organización terrorista. Proponen que se adopten “pasos profundos” para avanzar en “la reconciliación, reconocer, compensar y asistir a todas las víctimas, reconocer el dolor causado y ayudar a sanar las heridas personales y sociales”.  Señalan que en su experiencia de resolución de conflictos hay a menudo otras cuestiones que si son tratadas pueden ayudar a alcanzar una “paz duradera”. “Sugerimos que los actores no violentos y representantes políticos se reúnan y discutan cuestiones políticas, así como otras relacionadas al respecto, con consulta a la ciudadanía, lo cual podría contribuir a una nueva era sin conflicto”. En otro punto, proponen la participación de observadores y “facilitadores internacionales del diálogo” si así fuese decidido, y crear un comité de seguimiento de estas recomendaciones. El Comité de Víctimas del Terrorismo del País Vasco (Covite) trasladó a los participantes de la conferencia internacional su decálogo titulado “No a la impunidad”, suscrito por casi todas las organizaciones de víctimas, donde les pidió “resistir a la tentación de impunidad judicial o histórica para blindarnos contra cualquier táctica engañosa promocionada por el mundo de Batasuna o ETA”. Sostuvieron que “el hipotético final de ETA debe hacer posible el esclarecimiento de todos los atentados que están sin resolver y que suman centenares de asesinados, heridos, secuestrados y extorsionados sin autor conocido”. En ese proceso de reinserción de presos de la banda, dice el colectivo, los etarras deben reconocer “el daño personal causado”, asumir “responsabilidades pecuniarias” y “colaborar con la justicia”, además de “denunciar públicamente la violencia terrorista” y condenar los “fines totalitarios que radican en la acción terrorista” La condena pública de la violencia, tanto de ETA como de Batasuna, es la condición fundamental para Covite, para que aquellos puedan “volver a jugar en la política democrática a fin de evitar una nueva tentativa de canalización, relativización y legitimación”. Entre las reacciones políticas, quizá la del Partido Popular (PP) es la más crítica de este encuentro, pero decidieron no asistir, como sí lo hicieron representantes del Partido Socialista de Euzkadi (PSE) y el Partido Nacionalista Vasco (PNV). Javier Arenas, dirigente popular, calificó de “pantomima” esta conferencia en la que “los amigos de los terroristas”, dijo, pretenden indicar el camino hacia la paz. Antonio Basagoiti, presidente del PP en el País Vasco, justificó que su partido no participe en dicha conferencia. “Es un foro que no cuestiona a ETA”, dijo y fue crítico con la conferencia porque, a su juicio, “España no es ni Irlanda ni Palestina”. A la conferencia no acudieron representantes del gobierno de España ni del gobierno vasco. El ministro de la presidencia, Ramón Jáuregui, aseguró en entrevista radiofónica que ETA está buscando con esta conferencia “una cobertura que justifique ante sí mismos el abandono de la violencia”. Afirmó que pese a la escenificación, pero si sirve para que la banda anuncie su disolución, hay que tenerlo en cuenta. “Tengo la impresión de que han llegado a la conclusión de que tienen que dejarlo. Esto es lo que me parece más importante, más allá de retóricas o de liturgias que nos pueden gustar más o menos”, concluyó.

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