Egipto: revolución a prueba en Tahrir

viernes, 25 de noviembre de 2011
MÉXICO, D.F. (apro).- “Fumar me mantiene despierta. Eso y la increíble bravura del pueblo egipcio que ha estado peleando por 18 horas en #Tahrir”, dijo Bel Trew (@Beltrew) a través de las redes sociales. “Se levanta el sol en Tahrir. Los manifestantes se mantienen resistiendo en una de las más duras noches desde hace nueve meses” decía en su cuenta de twitter Mosa'ab Elshamy (@mosaaberizing). “Aquellos que entran a Tahrir traigan medicinas, toallas, chaquetas”, twitteó @free_egyptian. Eran entre las 6:00 y las 6:30 de la mañana, hora egipcia. Los jóvenes activistas describían hora por hora, acción por acción, los eventos de la noche entre el 19 y 20 de noviembre, en la Plaza Tahrir. Convocada por islamistas y secundadas por organizaciones seculares de izquierda y bloggeros, la intención de la movilización popular era presionar a la cúpula militar para que transfiriera el poder a los civiles, sin embargo, la manifestación terminó en duros enfrentamientos que continuaron hasta el miércoles 24. El optimismo generado a partir de la caída del presidente Hosni Mubarak, quien llevaba en el cargo casi 30 años, duró muy poco. El 11 de febrero, el rais delegó el poder a una junta militar llamada Consejo Supremo de las Fuerzas Armadas (SCAF, por sus siglas en inglés), la cual gobernaría supuestamente durante seis meses. Las elecciones debieron realizarse en agosto, pero no fue así. Los activistas de la revolución de febrero llevaron acabo desde entonces varias acciones, pero ninguna tan radical, tan extendida como la de estos seis días. El día 22, ante las presiones populares y los más de 30 muertos que hasta entones había dejado la batalla en la Plaza Tahrir, el presidente del SCAF, mariscal Mohammed Hussein Tantawi, dijo en un anuncio difundido por la televisión pública que las elecciones presidenciales se celebrarían a más tardar en julio del 2011. Los egipcios no lo aceptaron. Un comunicado difundido el día pasado miércoles 23 de noviembre por 19 fuerzas políticas de oposición acusaba al anuncio de Tantawi de tener “reminiscencias de Mubarak”, y lo calificaron como “un insulto”. Los opositores, entre los que se encuentran el Partido Democrático de los Trabajadores, el Partido de los Socialistas Revolucionarios, el Movimiento de los Egipcios Libres y la Alianza Popular Socialista, reclaman especialmente a Tantawi por no detener los ataques contra la población en la Plaza Tahrir y por los juicios militares aplicados a civiles. RTVE es reporta en la nota Los egipcios luchan por evitar que se repita la historia: Tantawi es Mubarak que, a estas alturas, la principal meta de los manifestantes es tirar el gobierno de Tantawi. Las pintas muestran la mitad de la cara del antiguo presidente vitalicio, Mubarak, y la mitad de la cara del que fue ministro de defensa por 20 años, Tantawi. Entrevistado por Apro vía electrónica desde Tahrir, Mohamed Abd El-Hamid cuenta el mensaje que le impresionó en una pancarta: “Mátenme, al fin llevo 32 años muerto”. “Así es como se sienten la mayor parte de los egipcios en Tahrir, y afuera”, describe el activista. “El régimen es el mismo: extremadamente corrupto, se alimenta de los pobres y no tiene sentido o respeto alguno por la libertad”. Peor que con Mubarak Durante los cinco días de las protestas, Mosa'ab Elshamy describía por twitter el lanzamiento de gases lacrimógenos contra personas que oraban hacia la Meca. Describió también el dolor de las balas de goma, que comparó con abejas, y la sensación ácida en los ojos causada por el gas lacrimógeno. También denunció desde el frente de batalla en la calle Mohamed Mahmoud los rumores de disparos, la llegada de un ataúd con el cuerpo de un manifestante, las lágrimas (…). Las crónicas del twittero no son exageradas. Human Rights Watch publicó el pasado martes 22 un artículo llamado Egipto: sangre de manifestantes en las manos de los líderes militares, en el que describe el uso no sólo de balas de goma y gases (que ya causaron la muerte de varias personas, incluido un doctor que ayudaba a los heridos) sino de munición letal que, presuntamente, ha sido disparada desde lugares altos con la intención de dar en la cabeza. “Tantawi ha hecho cosas que Mubarak mismo no podía hacer”, dice a Apro Mohamed El-Hamid: “Por ejemplo, el SCAF persigue a civiles en consejos militares. Se han aplicado 15 mil juicios a civiles, 13 de ellos condenados a muerte. Un número mayor al de juicios hechos durante los 30 años de dictadura de Mubarak”. El pasado 22 de noviembre, Amnistía Internacional (AI) publicó un reporte sobre los abusos de derechos humanos en Egipto, señalando que éstos son peor que los que realizó el régimen de Mubarak. En su informe, la organización de derechos humanos acusa al gobierno militar por fallar en la protección de los derechos humanos desde que cayó el rais. La nota Egipto tortura su revolución publicada por El País el domingo 20 confirma la aseveración de AI y da cuenta de la cadena de torturas que el régimen militar egipcio viene practicando desde marzo. A esta práctica se suma la detención de familiares de los activistas para que presencien su tortura y “controles de virginidad”, describe El País. El periódico Ahram Online publicó el jueves 10 un recuento de las acciones del gobierno militar. El texto llamado SCAF: Una historia breve de injusticias, detalla 14 acciones dictatoriales del gobierno militar, las cuales van desde la represión en mayo durante las manifestaciones propalestinas de Nakba, la represión en julio contra de las familias de los “mártires” de la revolución de enero, hasta el asesinato por tortura de activista Essan Atta el 27 de octubre. El 9 de octubre, el ejército disparó contra cristianos coptos (10% de la población) que reclamaban por el ataque a una de sus iglesias. Las muertes por la llamada “Masacre de Maspero” todavía no son contabilizadas, pero el periódico egipcio Al Masry al Youm reportó entonces que murieron alrededor de 500 personas. Varios de los cuerpos fueron hallados en el Río Nilo. De acuerdo con la nota Cristianos egipcios protestan contra asesinatos, de la agencia Euronews, los coptos acusaron a la junta militar de infiltrar matones en las manifestaciones del día 9 de octubre y de crear tensiones entre musulmanes y cristianos para mantenerse en el poder. A raíz de esta masacre, el ejército comenzó a hacer más detenciones. La más famosa es la de Alaa Abd el Fattah, un bloggero convertido en ícono por su encarcelamiento por negarse a declarar, como civil, ante un tribunal militar. Elecciones vergonzosas Además de los actos de violencia contra la población, el ejército ha lanzado varias medidas impopulares. La primera, fue el emplazamiento de las elecciones presidenciales hasta el 2013. La segunda, el designio sin voto popular de 15 nuevos gobernantes el siete de agosto. El 6 de noviembre, Ali el-Selmy, primer ministro de Asuntos Políticos egipcio, lanzó una polémica carta que escudaría a los militares al darles poder de veto contra legislaciones que tengan que ver con ellos. De acuerdo con varias fuentes citadas en el artículo Poderes políticos piden la renuncia de el Selmy, amenazan con segunda revolución, del periódico Daily News Egypt , publicado el 2 de noviembre, la carta da al SCAF autoridad para reemplazar a la asamblea constituyente (conformada por el parlamento que supuestamente será elegido el 28 de noviembre) si falla en redactar la Constitución en seis meses. Además, sobre las mismas elecciones del 28 de noviembre pesan quejas y dudas. El medio árabe Al Jazeera reporta en un artículo llamado Nubes de confusión sobre las elecciones egipcias que “existe una gran duda sobre la cantidad de candidatos, qué quieren y, especialmente, en qué beneficiarán a la gente”. Además, la nueva ley electoral no permite registrar partidos por cuestiones de “religión” y “clase”, lo cual afecta a los Hermanos Musulmanes y a diversos partidos de trabajadores y organizaciones populares. “Nadie sabe lo que hará en las boletas electorales”, dice a Apro Mohamed Abd El-Amid. “El proceso sería legítimo si deviniera de las demandas de la revolución, pero las condiciones bajo las que se desarrolla son vergonzosas”. Y detalla: “Por ejemplo, el SCAF está dejando que al menos 17 personas del antiguo Partido Democrático Nacional, del régimen de Mubarak, participen en las elecciones, algo con lo que la gente está totalmente en desacuerdo”. El 23 de diciembre, diversas fuerzas políticas lanzaron un comunicado en el cual exponían sus reclamos ante el gobierno militar: “Transferencia de poder a un gobierno de salvación nacional, retorno de las fuerzas armadas a su papel de protectores del país, castigo para los responsables de los asesinatos durante la revolución del 25 de junio, la Masacre de Máspero y la violencia en Tahrir que comenzó el 19 de noviembre”, detalló el periódico Jadaliyya en la nota Fuerzas políticas acusan a Tantawi por reminiscencias de Mubarak. Esos fueron los reclamos que desde el día 19 tenían los manifestantes, quienes ya organizaron equipos médicos en escuelas e iglesias, y redes como @Tahrir Supplies para hacer acopio de máscaras antigás, vendas, gasas, medicinas, así como donaciones de sangre. Además, los activistas tienen una gran red de blogs y cuentas de twitter mediante las cuales hacen denuncias y suben fotografías de las personas que mueren o son desaparecidas. “La cuestión es grave”, señala Muhamad Abd El-Hamid, y agrega: “He ido diariamente a Tahrir, mi experiencia es la experiencia de muchos otros: gaseado y herido por disparos de goma. He visto a la juventud de mi país asesinada por la policía y el ejército”. Sin embargo, al preguntársele cuál será el paso siguiente, El-Hamid dice desde Tahrir: “Lo estamos dando ya, estaremos aquí plantados hasta que se vaya el gobierno militar”.

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