Abusaron sacerdotes de miles de menores en Holanda desde 1945; Iglesia calló

viernes, 16 de diciembre de 2011
MÉXICO, D.F. (apro).- Un informe de la comisión investigadora independiente, encabezada por el demócrata cristiano Wim Deetman, reveló que al menos 800 monjes y sacerdotes católicos participaron en abusos contra decenas de miles de menores en Holanda, entre 1945 y 2010. Peor aún, el informe señala que funcionarios de la Iglesia, obispos y laicos sabían lo que pasaba y no tomaron medidas para proteger a los niños por temor al escándalo. “La atención al tema recaía más sobre los autores que sobre las víctimas (...) y, para evitar escándalos, no se aplicaron medidas para solucionar y reconocer el problema ni para ofrecer ayuda a las víctimas”, indica el documento. Señala que cuando la información de algún abuso llegaba a oídos superiores, “la medida generalizada era el traslado, eventualmente al extranjero, pero no la expulsión de la orden”. En un comunicado emitido por el también exministro holandés, señala que “varias decenas de miles de menores enfrentaron formas leves, graves o muy graves de conductas sexuales que iban más allá de los límites, entre 1945 y 2010, en la Iglesia católica holandesa”. Durante la investigación, que inició en marzo de 2010, se denunciaron mil 975 casos de sacerdotes y monjes que abusaron de los menores pero sólo pudieron identificar los nombres de 800 y de éstos, sólo 105 siguen vivos. La comisión fue formada tras el escándalo de abuso sexual en los Países Bajos, donde cientos de víctimas denunciaron los abusos. Las cifras divulgadas hoy se basan en las mil 975 denuncias presentadas y en el análisis de archivos de la Iglesia católica, así como en entrevistas directas con afectados, según Deetman. De acuerdo con el informe de la comisión, los abusos tuvieron lugar en instancias como orfelinatos, seminarios e internados e iban desde el puro contacto físico hasta penetraciones, de las que según la comisión, se produjeron unas mil. En rueda de prensa para presentar los resultados de las investigaciones, en las que también participaron un juez, un psicólogo y tres profesores universitarios, Deetman, señaló que el “riesgo de sufrir abusos sexuales era dos veces mayor en internados” que en otras instancias educativas. Según el exalcalde de La Haya, los abusos hacia menores de edad rebasan los círculos religiosos ya que “uno de cada 10 holandeses de 40 años o más ha sido víctima de este tipo de prácticas antes de cumplir 18 años y por parte de una persona ajena a la familia”. Añadió que aunque los porcentajes parezcan bajos, “hablamos de cifras absolutas de gran alcance” y calificó las revelaciones del informe como “tristes y frustrantes”. Deetman detalló que aunque la comisión investigó abusos de 1945 a 2010, la cifra absoluta corresponde al periodo entre 1945 y 1981 cuando predominaban más los centros religiosos católicos. El exministro afirmó que el celibato de los sacerdotes y monjes “no constituyó un factor importante” en los abusos sexuales pero sí fue un factor de aumento de riesgo. Explicó que no hará púbicos datos sobre casos individuales y que la información recabada no constituye, en principio, “una fuente de pruebas jurídicas”. Sobre la reparación del daño a las víctimas, indicó que “las indemnizaciones son esenciales”, igual que los centros de atención. De hecho, a principios de noviembre pasado, la Iglesia católica aceptó pagar indemnizaciones a las víctimas de entre cinco mil y 25 mil euros, y hasta 100 mil en los casos más graves, siempre y cuando existan pruebas. Se incluyen también los casos en que el delito haya prescrito. Por su parte, Guido Klavers, representante de las víctimas, señaló que los resultados de la investigación son “desconcertantes para todo el mundo” y “las conclusiones son más impactantes de lo que se esperaba”. Advirtió: “El tiempo de solamente hablar se ha acabado, ahora hay que concentrarse en la recuperación de las vidas de las víctimas”. En representación de la Iglesia católica, Wim Eijk, arzobispo de Utrecht, reconoció que las cifras de la comisión son “estremecedoras”, pidió disculpas por los abusos y dijo que la Conferencia Episcopal siente vergüenza de que hayan sucedido ese tipo de prácticas.

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