Gran Bretaña y Unión Europea: fisuras tras veto

viernes, 16 de diciembre de 2011
LONDRES (apro).- La decisión del primer ministro británico, David Cameron, de vetar, el pasado 9 de diciembre en Bruselas, una reforma al Tratado de Lisboa de la Unión Europea (UE) desató una profunda división interna dentro de la coalición gobernante, compuesta por conservadores "euroescépticos" y liberales democráticos "europeístas", y puso en peligro la continuidad del gobierno en Londres. Cameron siguió los pasos de los exmandatarios Margaret Thatcher y John Major al encaminarse hacia un mayor aislamiento para Gran Bretaña dentro de la UE. La decisión cayó muy mal entre los liberales democráticos, cuyo jefe, el viceprimer ministro Nick Clegg es un fuerte precursor de mayores vínculos entre Londres y Bruselas. Incluso hasta el opositor Partido Laborista atacó al jefe del Gobierno por su decisión y le exigió "renegociar" el acuerdo europeo. En una acalorada sesión de preguntas y respuestas en la Cámara de los Comunes el pasado 14 de diciembre, la última del año, el jefe de los laboristas, Ed Miliband, instó a Cameron a "re-comenzar las negociaciones" con Europa "para tratar de obtener un mejor acuerdo para Gran Bretaña"; y dijo que la decisión del premier "fue un error catastrófico". Miliband dijo que si Londres se aleja de Europa "quedará cada vez más lejos de decisiones cruciales" tomadas en Bruselas. Tras los señalamientos, Cameron se mostró desafiante y aclaró que no pedirá "disculpas" por "haber defendido a Gran Bretaña" al vetar las reformas al Tratado, que buscan lograr una mayor unión fiscal y financiera en el bloque, en medio de problemas de endeudamiento soberano cada vez mayores en la UE. "Nadie en esta Cámara (de los Comunes) se sorprenderá por el hecho que conservadores y liberales democráticos no siempre estamos de acuerdo por Europa", dijo el jefe del Gobierno, apuntando a la oposición laborista. "Pero él (Miliband) no debería creer todo lo que lee en los diarios. No es tan malo. Quiero decir, ni que fuéramos hermanos", bromeó Cameron, en relación a las publicitadas diferencias entre los hermanos Miliband, Ed y David, en la contienda electoral por la jefatura del laborismo. Durante la sesión en la Cámara de los Comunes estuvo presente Clegg, quien poco antes sostuvo que el Reino Unido "debe estar en el corazón de Europa". Clegg, que el lunes 12 se ausentó de un anuncio clave que Cameron hizo en el Parlamento por su decisión de veto en Bruselas, afirmó que la decisión del mandatario de bloquear los cambios al tratado europeo "es mala para Gran Bretaña". También sostuvo que el país debe "reconectarse" con la UE y reiteró que su gobierno está "absolutamente determinado" a hacer que el país "siga en el corazón" del bloque. "Todo el gobierno está absolutamente determinado a reconectarse con nuestros socios europeos, volver a pisar fuerte y asegurarnos que nuestros intereses nacionales económicos sigan en el corazón del mercado común en las semanas y meses venideros", declaró el vicepremier. Clegg hizo las declaraciones en Londres ante miembros del grupo europeísta Negocios para una Nueva Europa (BNE), cuyo director, Philip Souta, afirmó que Cameron se equivocó al utilizar el veto. "Ustedes saben tan bien cómo yo que sus negocios y los empleos de millones de personas en este país dependen de nuestro lugar en el corazón del mercado común (europeo)", agregó. “Aislacionismo” Los liberales democráticos se abstuvieron, el martes 13, de votar en una moción en la Cámara de los Comunes que elogiaba la decisión de Cameron de vetar la reforma que tenía como propósito una mayor unificación fiscal y financiera de la UE. La moción parlamentaria, que fue aprobada con una diferencia de 78 votos (278 por sí y 200 por el no), indicaba que el veto fue "una herramienta vital" para defender los intereses nacionales de Gran Bretaña. Lo cierto es que dos sondeos publicados el miércoles 14 en el Reino Unido indicaron que la población británica apoya a Cameron y a su Partido Conservador sobre el laborismo tras la decisión de veto. Una encuesta del grupo Ipsos Mori ubicó a los "tories" (seguidores del partido conservador) en la primera posición, con 41% de los votos, delante de los laboristas, con 39%, y de los liberales democráticos, en tercera posición, con 11%. Un segundo sondeo, realizado por la consultora YouGov para el periódico The Sun, puso a los conservadores en el primer lugar, con el 41% de los votos, delante del Laborismo, con el 39%, y de los liberales democráticos con 10%. Una tercera encuesta, de ComRes para el periódico The Independent, dejó "cabeza a cabeza", a los conservadores y laboristas, con el 38% cada uno, mientras que los liberales democráticos obtuvieron el 12%. La decisión “aislacionista” de Cameron provocó que analistas económicos, empresarios y corredores de bolsa expresaran sus temores acerca de que el veto británico, que según el mandatario fue utilizado para proteger principalmente al poderoso sector financiero de Londres. Los analistas y empresarios consideran que habrá "efecto boomerang" que perjudicará a las finanzas del país. El exministro laborista y banquero de inversiones Paul Myners dijo a la BBC que al "aislarse", Reino Unido puso a los bancos con base en Londres en un dilema: "O continúan poniendo todos sus fondos para apoyar sus actividades en la City de Londres (el sector financiero de la capital inglesa) o comienzan a desarrollar nuevos centros de excelencia en otras partes de Europa", declaró Myners. "Creo que la balanza se inclinó muy fuertemente como consecuencia de la arrogancia del primer ministro", agregó. Según la emisora británica, los jefes de las mayores compañías británicas están descontentos por lo que ven como una exclusión de Gran Bretaña en las negociaciones importantes de la UE. En ese sentido varios se mostraron ansiosos de que inversiones cruciales para el Reino Unido, especialmente de Asia, puedan reducirse por la percepción de que el país ha pasado a tener menos influencia dentro del bloque. Igualmente, apuntan que el primer ministro no pudo asegurar una protección adicional a la City financiera, que justamente era lo que intentaba lograr. Cheque británico El veto británico encolerizó a muchos europeos, como fue el caso del jefe del Grupo Popular Europeo, Joseph Daul, quien dijo que Europa debe "vengarse" de Gran Bretaña por haberse negado a sumarse al pacto por una unión fiscal. Daul amenazó al Reino Unido con una "venganza" al acabar para el periodo financiero 2014-2020 con el cheque británico (una compensación presupuestaria que recibe Londres por beneficiarse poco de las políticas europeas) debido a su "falta de solidaridad" con el resto de los socios. "El aislamiento británico demuestra que el gobierno de ese país considera a la UE como una simple zona de libre comercio sin ninguna consideración por la solidaridad y responsabilidad hacia sus socios", indicó Daul en una ponencia en Estrasburgo el pasado día 13. "El cheque británico debe cuestionarse. El dinero de nuestros conciudadanos debe servir para otra cosa que no sea recompensar actitudes egoístas y nacionalistas", agregó. El cheque británico, que redujo el tamaño de la contribución británica al presupuesto de la UE en los últimos 25 años en miles de millones de dólares, incluidos unos 4 mil 200 millones de dólares este año, debe renegociarse pronto como parte de un plan presupuestario europeo, insistió. En ese sentido, el jefe del Partido por la Independencia del Reino Unido (UKIP), Nigel Farage, advirtió ese mismo día desde Estrasburgo que Gran Bretaña "saldrá de la unión y se convertirá en el primer país en recuperar su libertad". Sin embargo, no todos en Europa apoyan el pacto aprobado por 16 de los 17 países de la UE. Según una encuesta elaborada en siete países de la zona euro por la consultora ComRes para la cadena CNN, que fue publicada el pasado 10 de diciembre, casi la mitad de los franceses y alemanes considera que sus países deberían abandonar el euro de forma indefinida. El sondeo indicó que un tercio de los franceses considera que su país debería abandonar la eurozona. En Alemania, sólo 41% de la población apoya la moneda única. La encuesta concluyó que casi la mitad de los franceses y alemanes creen que sus países estarían mejor económicamente fuera de la eurozona. Un 42% de los habitantes de Alemania y de Francia dijo que nunca debieron haber adoptado la moneda única. Sólo 37% de los alemanes y 35% de los franceses cree que sus economías están en mejor forma debido al euro. En Alemania, cerca del 40% se opuso a la idea de una mayor integración europea, como quiere la mandataria Angela Merkel. Un 15% considera que las autoridades europeas son lo suficientemente confiables para manejar la economía alemana. En Francia, sólo el 20% cree que los funcionarios de la UE deberían recibir el poder para manejar la economía. Según el sondeo, sólo el 38% de los habitantes de Grecia y el 37% en Irlanda y Portugal quieren seguir con la moneda euro. El receso parlamentario en Gran Bretaña hasta enero próximo y la “parálisis” casi virtual del mundo político en el país hasta después del período de las fiestas decembrinas, serán recibidos como un verdadero respiro para Cameron, cuya autoridad y futuro político quedó entre las cuerdas y dependerá ahora de su habilidad para mantener unida a la coalición gobernante, balanceando las demandas de los liberales demócratas “europeístas” y de los tories “euroescépticos”.