Crece tensión entre Reino Unido y Argentina por las Islas Malvinas

viernes, 23 de diciembre de 2011
LONDRES (apro).- La tensión por las Islas Malvinas, el archipiélago del Atlántico Sur cuya soberanía es disputada entre el Reino Unido y Argentina desde 1833, creció esta semana a nuevos límites, luego que los países del Mercosur acordaron impedir el ingreso de todos los barcos con bandera de las Falklands (Malvinas) a sus puertos, en un conflicto para parece empeorar día a día. Gran Bretaña condenó dicha decisión, que según los analistas y politólogos locales es parte de una campaña de intensificación argentina para presionar a Londres. Los países del Mercosur, -Argentina, Uruguay, Brasil y Paraguay- llegaron a esa decisión el pasado martes 20, durante la XLII Cumbre de Jefes de Estado del organismo que se celebró en la capital uruguaya de Montevideo. "Malvinas no es una causa argentina, es una causa global, porque en Malvinas se nos están llevando recursos pesqueros y petroleros. Y cuando se les terminan los recursos, los que tengan recursos piensen que los que tengan la fuerza los van a ir a buscar a dónde sea y cómo sea", dijo la presidenta argentina, Cristina Fernández, en el plenario de la cumbre. La decisión del bloque replica la medida tomada por Uruguay la semana previa, cuando Montevideo impidió a un barco pesquero de Malvinas atracar en puerto uruguayo. Ello provocó que el gobierno británico convocase al embajador en Londres, para pedirle explicaciones por la decisión. La bandera de las Malvinas es adoptada por barcos de diferente origen por conveniencia económica. Tras la medida del Mercosur, Gran Bretaña expresó serias preocupaciones por las tensiones. "Estamos muy preocupados por este nuevo intento de Argentina para aislar a la población de las Islas Falkland y dañar su subsistencia, algo que no tiene justificación", indicó un comunicado del Foreign Office (Cancillería británica) del miércoles 21. La prohibición del Mercosur no incluirá a buques británicos civiles que abastecen a las islas, aunque sí a embarcaciones militares. Por su parte, el presidente de la Cámara de Comercio de las Malvinas, el británico Roger Spink, declaró que la comunidad de las islas en el Atlántico Sur "se siente cada vez más aislada y bajo un creciente bloqueo". "Si fuéramos Palestina, la Unión Europea habría puesto el grito en el cielo", agregó. Spink dijo que la medida afectará a unos 20 barcos pesqueros que llevan la bandera de Malvinas, 19 de los cuales operan bajo licencias españolas. El Reino Unido controla las Islas Malvinas desde 1833, y luchó por dos meses una guerra con Argentina en 1982, que resultó en la muerte de 255 soldados británicos y 649 militares argentinos. Argentina rechaza además los planes de la petrolera Rockhopper para seguir con las tareas de perforación en la plataforma marítima de Sea Lion, en las costas de las Malvinas, que se espera produzcan millones de barriles de crudo al año. Sin embargo, Spink indicó que la prohibición de Mercosur no tendrá impacto alguno en la exploración petrolera en esa área. "Las compañías de exploración como Rockhopper operan desde el Reino Unido y no están vinculadas con países de Sudamérica, así que la decisión no tendrá efecto alguno para esas firmas", agregó. "Tal vez el único efecto que busca Argentina es el de castigar a los 3 mil habitantes de las Falkland", continuó el funcionario de Puerto Stanley. Sobre el particular, el investigador George Grant, del "think-tank" británico Henry Jackson Society, sostuvo que la decisión de los países sudamericanos "está entre una pelea y una escalada más seria de tensiones". "La última medida es parte de una campaña de larga data y cada vez más amplia, específicamente a otros países de América del Sur, para deslegitimizar el reclamo del Reino Unido en las Malvinas", indicó el experto. Para Grant por el momento "no hay peligro de acción militar" entre Gran Bretaña y Argentina, aunque dijo que es previsible "más medidas" por parte de países sudamericanos en el área "para poner más presión" a Londres. Celia Szusterman, directora del programa de América Latina para el Institute for Statecraft de Londres, afirmó a la BBC que la disputa estaría vinculada al 30 aniversario de la Guerra de las Malvinas que se conmemorará el próximo año. "Desde hace ocho años, Argentina ha tratado de seguir una ofensiva diplomática muy agresiva por las Malvinas para lograr recuperarlas, y ahora aún más cuando recibió la presidencia temporaria del Mercosur", agregó. Desde Londres, otros hicieron otra lectura. Para el exministro del Foreign Office, el laborista Denis MacShane, la decisión de los países del Mercosur "es una acción hostil dirigida a Londres y no a las Malvinas". El exfuncionario acusó al gobierno de coalición que encabeza el conservador David Cameron por "debilitar" la posición internacional de Gran Bretaña. "Los gobernantes de Sudamérica saben que el Reino Unido tiene muchos menos amigos que antes debido a la posición aislacionista de David Cameron en Europa y a la indiferencia a la Administración de (Barack) Obama, ya que muchos ministros son cercanos a los neo-conservadores de Estados Unidos", declaró el antiguo ministro del Foreign Office. "Brasil y otros países saben que gracias a los recortes de Defensa de (el exministro) Liam Fox, el Reino Unido ya no cuenta con capacidades militares como portaviones, y por ende el poderío marítimo británico ha sido debilitado fatalmente por el gobierno", agregó. Lo cierto es que la exploración petrolera en aguas de las Malvinas por parte de compañías británicas está irritando cada vez más al gobierno de Cristina Fernández. Treinta años después de aquel conflicto bélico entre Gran Bretaña y Argentina, Londres ha prometido que defenderá su territorio de ultramar y reiteró que sólo negociará su soberanía o los derechos petroleros si los 3 mil isleños así lo desean. Pero si se descubren grandes cantidades- comercialmente viables- de petróleo cerca de las islas, el Reino Unido y las firmas británicas, las tensiones serán aún mayores, no sólo por los beneficios económicos, sino por potenciales derrames de crudo al mar. "Si hay un hallazgo importante, las compañías petroleras que están perforando allí serán demandadas. Muy probablemente habrá un caso legal en las cortes internacionales. Haremos todo lo posible para penar financieramente a esas firmas y dificultar sus vidas", afirmó el pasado jueves 15 Fernando Petrella, exembajador argentino y subsecretario de Exterior. "Tenemos justificativos. Estas son áreas disputadas, estos son recursos no renovables, está el problema del medio ambiente", subrayó. En un mundo cada vez más ávido de reservas de hidrocarburos que se van limitando, las compañías petroleras británicas están haciendo todo lo posible para aprovechar las oportunidades existentes en las aguas de las Malvinas. Hasta ahora, el mayor hallazgo fue hecho por Rockhopper, que explora en la plataforma marítima al norte de las islas. La firma planea comenzar a bombear crudo a partir de 2016 de su plataforma Sea Lion, que cree posee al menos 350 millones de barriles de petróleo recuperable. La compañía incluso cree que esa cifra podría ser superior. Mientras, las petroleras Borders & Southern y Falkland Oil & Gas comenzarán con sus tareas de exploración en el sur de las islas, con dos plataformas cada una. El hallazgo de Rockhopper es significativo en términos de estándares petroleros como los del Mar del Norte, pero sólo una ínfima parte de los 50 mil millones de barriles de crudo que se estiman hay debajo de la plataforma marítima de Brasil. Las licencias de exploración petrolíferas son otorgadas por el gobernador de las Islas Malvinas en consulta con la cancillería británica, e incluyen un 9% de regalías y un 26% de impuestos corporativos destinados a Londres. En teoría, cualquier compañía puede solicitar al gobierno de las Falklands para tareas de exploración, pero es improbable que dichas licencias sean otorgadas a compañías argentinas o aquellas con acciones por más del 49% de grupos argentinos, de acuerdo a cables diplomáticos filtrados al sitio Wikileaks procedentes de la embajada estadunidense en Londres, y fechados en febrero de 2010. Aunque Rockhopper considera que puede establecer un centro de producción en las Malvinas sin necesitar de acceso a puertos de Sudamérica, sus planes de utilizar embarcaciones para almacenar petróleo antes de que éste sea periódicamente descargado a tanques incrementará sus costos. El grupo indicó que necesita 2 mil millones de dólares para construir el proyecto y hasta ahora no ha dado detalles acerca de dónde obtendrá ese dinero. "Muchas compañías que miran a las Falklands para hacer negocios petroleros podrían considerar que no vale la pena adentrarse en semejante riesgo teniendo en cuenta las tensiones diplomáticas crecientes", indicó Ruaraidh Montgomery, analista del grupo londinense Wood Mackenzie. Las firmas deben considerar además los costos en caso de un derrame de crudo al mar. La petrolera británica BP aún tiene que hacer frente a los enormes costos financieros por el derrame de 2010 en su plataforma Deepwater Horizon, en el Golfo de México, en tanto que un derrame relativamente pequeño ocurrido el mes pasado en Brasil, le generó a las petroleras estadounidenses Chevron y Transocean demandas legales por 10 mil 600 millones de dólares, además de poner en duda planes de extracción de crudo en la plataforma marítima brasileña. Un reporte parlamentario británico pidió el año pasado por mayor claridad al gobierno de Cameron acerca de quién será la responsabilidad en caso de derrames de crudo en las Malvinas, y puso en duda la habilidad de pequeñas petroleras para pagar por las costosas tareas de limpieza. En ese sentido, el gobierno de las Malvinas sostuvo que ha adoptado regulaciones medioambientales rigurosas. Pero a más de 13 mil kilómetros de distancia de Gran Bretaña y con ingresos anuales de impuestos y pesca de sólo 66 millones de dólares en 2010, los problemas que los isleños enfrentarían en caso de un derrame de crudo serían enormes. Un derrame provocaría además una escalada aún mayor en la crisis entre Gran Bretaña y Argentina por la soberanía del archipiélago, como explicó el analista político argentino Rosendo Fraga. "Si ocurre un derrame de petróleo, Argentina reaccionará dentro del marco de políticas que está llevando a cabo, buscará aislar a Gran Bretaña de otros países de la región y crear costos extra por la presencia británica en las islas", destacó el experto en una entrevista concedida el pasado jueves 15. El año pasado, un sondeo publicado en Argentina concluyó que aunque más de la mitad de la población quiere que el gobierno presione a Londres para recuperar la soberanía de las islas, sólo el 3% está de acuerdo con una acción militar. Para el exministro Petrella, la producción de petróleo sólo será viable si Gran Bretaña y Argentina llegan a algún tipo de acuerdo. "O les hacemos la vida imposible, o logramos un acuerdo en el que podamos cooperar juntos", subrayó el funcionario argentino.

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