Gaddafi reprime con ataques aéreos a manifestantes; al menos 250 muertos

lunes, 21 de febrero de 2011

MÉXICO, D.F, 21 de febrero (apro).- Al menos 250 muertos, es el saldo que dejó un ataque desde aviones y helicópteros militares que dispararon contra cientos de manifestantes que exigían la renuncia del presidente de Libia, Muamar el Gaddafi, de quien se desconoce su paradero, aunque la televisión pública local aseguró que se encuentra en Trípoli, la capital del país.
De acuerdo con información de la televisión qatarí Al Jazeera, que cita versiones difundidas en redes sociales, aviones del ejército libio dispararon contra los manifestantes y decenas de personas que asistían a los cortejos fúnebres de varios fallecidos en las represiones policíacas de días pasados.
Según la televisora, aviones del ejército también bombardearon una numerosa manifestación en Trípoli, la capital, aunque no precisó los lugares de los ataques ni el número de víctimas. De acuerdo con las versiones, varios edificios gubernamentales, entre ellos el Parlamento, el Ministerio de Justicia y las oficinas centrales de la radio y televisión estatales, fueron saqueados e incendiados.
Sin embargo, Saif al-Islam el Gaddafi, hijo del presidente libio, negó que los aviones de las fuerzas armadas hayan lanzado bombas sobre la población, como denunciaron miles de “cibernautas” a través de internet en Trípoli y Bengasi.
El servicio de Internet fue cortado desde el sábado en Libia, según Arbor Networks empresa estadunidense que monitorea el tráfico de conexiones, para quitar a los manifestantes anti-gubernamentales formas de organización y comunicación.
De acuerdo con La Federación Internacional de Derechos Humanos (FIDH) la cifra de muertos asciende a cerca de 400 y no a 250 como se ha difundido.
Reportes de Human Rigths Watch (HRW) habían contabilizado 61 muertos sólo la noche de este lunes en la ciudad de Bengasi, la segunda ciudad más importante de Libia, ubicada a mil kilómetros de Trípoli. De acuerdo con fuentes médicas, citadas por el organismo, el hospital Al Jalla, en Bengasi, contabilizó 50 muertos, mientras que otro nosocomio recibió 11 cadáveres más.
Después de la retirada de algunas unidades del ejército y de la policía Bengasi y la ciudad de Sirte ya se encuentran en poder de los manifestantes que iniciaron sus protestas el pasado 15 de febrero para poner fin al gobierno de El Gaddafi, en el poder desde 1969 tras un golpe militar.
La situación en todo el país es un caos, reportó el corresponsal de la BBC en El Cairo, Jonh Leyne. La agencia también informó que las organizaciones y asociaciones pro Gaddafi, están distribuyendo carne, pescado y frutos secos a quienes se unan a las manifestaciones a favor del régimen.
Saif al-Islam el Gaddafi, hijo del líder libio, apareció en la televisión estatal y ofreció iniciar las reformas pertinentes que solicitaban los opositores al régimen, y advirtió sobre el riesgo de una guerra civil si las manifestaciones no cesaban.
"Vamos a luchar hasta el final. No dejaremos Libia para los italianos y los turcos ", dijo Saif, al tiempo que admitió que la policía había cometido errores; y criticó la difusión de la imagen que los medios de comunicación extranjeros hacen sobre Libia.
En este contexto, empezaron a correr los rumores de que El Gaddafi ya había abandonado Trípoli. Algunas versiones apuntaban a que posiblemente había partido a Sirte, su ciudad natal, o a la base militar ubicada en el desierto de Sabha. Una versión más, divulgada por el ministro británico de Relaciones Exteriores de Inglaterra, Willian Hague, apuntaba a que El Gaddafi podría haber huido a Venezuela, sin embargo la versión fue desmentida por el gobierno de Hugo Chávez. Por la noche, la televisora estatal señaló que el presidente  libio se encontraba en Trípoli.

Reacciones
Por otra parte, debido al recrudecimiento de la represión contra los manifestantes, funcionarios gubernamentales han comenzado a presentar sus renuncias en protesta por las acciones instrumentadas por El Gaddafi. El primero en dimitir fue el ministro de Justicia, Mustafá Abdel Yalil, informó el diario libio Quryna.
Horas después, el secretario adjunto de la embajada libia en Pekín, Husein Sadeq al Misurati, también anunció su dimisión  y su adhesión a la revuelta de la oposición en una entrevista en directo en el canal de televisiónAl Jazeera. "Por la presente renuncio a mi puesto y me sumo a las protestas", dijo el funcionario, quien emplazó a otros diplomáticos a hacer lo mismo.
Por su parte, el secretario general de Naciones Unidas, Ban Ki-Moon, dijo que la violencia contra la población libia “debe acabar inmediatamente”, mientras que la ministra francesa de Exteriores, Michéle Alliot-Maire, criticó la actuación gubernamental y también demandó el cese por completo de la violencia.
Asimismo, la onda expansiva de los disturbios alcanzó a los mercados internacionales, debido a que Libia es el cuarto exportador mundial de crudo. Los líderes tribales de las zonas libias más ricas en petróleo amenazaron con cortar el suministro si no se detiene la represión. "Vamos a dejar de exportar a los países occidentales dentro de 24 horas si la violencia no se detiene", advirtió Faraj al Shaikh Zuway, líder tribal de Al-Zuwayya.
Mientras tanto, en Londres, este lunes el petróleo Brent superó los 105 dólares por barril, un precio que no se veía desde el 25 de septiembre de 2008. En tanto que, en Nueva York el barril de "light sweet crude" llegó a los 89.78 dólares, el máximo en dos semanas.

Yemen se contagia
Aunado a la ola de protestas en Libia, en Yemen, después de cinco días de protesta en los que han muerto 12 personas, el presidente  Ali Abdallah Saleh se dirigió a los manifestantes que piden su renuncia para decirles que “no lograrán su propósito de anarquía".
En una rueda de prensa, según la agencia AP,  Saleh dijo que está a favor de las reformas pero no de los “golpes de Estado”, y advirtió que quien “quiera el poder, debe conseguirlo a través de los votos”.
A pesar de las muestras de apertura que dado Saleh, los manifestantes mantienen firme su demanda de que dimita a su cargo. Centenares de manifestantes acamparon durante la noche en una plaza en la capital, Saná, cerca de la universidad de la ciudad para continuar con las demandas. Ante esta situación Saleh dijo que ha ordenado al ejército que dispare contra los manifestantes “sólo en caso de defensa propia''.
Paralelamente, en Marruecos unas 37 mil personas, según las autoridades salieron a la calle para demandar reformas a su líder Mohamed VI. Se reportaron cinco muertos en un edificio de una entidad bancaria en la ciudad de Al-Hoceima donde se produjeron violentas manifestaciones masivas el domingo.
En Bahrein, más de 10 mil personas continúan las protestas alrededor de la Plaza de las Perlas, en Manama, contra el rey Hamad bin Isaa Al-Khalifa para presionar el inicio de las reformas que prometió.  La gente denuncia la corrupción, el desempleo y la discriminación por parte de la clase dominante (sunita) contra la población mayoritaria chiíta.