Expiró el "Día de la partida" y Mubarak no cayó

viernes, 4 de febrero de 2011

MÉXICO, D.F., 4 de febrero (apro).- El “despertar islámico", como definió el ayatolá Alí Jamenei, guía supremo de Irán, a las sublevaciones en Egipto y antes en Túnez, concentró a cientos de miles de personas en El Cairo y otras ciudades egipcias este viernes, bautizado como "Día de la Partida" de Hosni Mubarak, en coincidencia con la tradicional jornada de oración de los musulmanes.
    Una multitud se concentró en la céntrica plaza Tahrir, en El Cairo, donde los opositores, atrincherados desde el 25 de enero, resistieron el miércoles 2 una violenta tentativa de desalojo por parte de los partidarios de Mubarak, en una batalla campal que dejó ocho muertos.
De acuerdo con información publicada por la agencia AFP, los militares establecieron controles escrupulosos alrededor de la plaza y dejaban pasar a la gente a cuentagotas.
A pesar de las multitudinarias manifestaciones, el presidente egipcio sorteo un día más la crisis, aunque su situación es cada vez más endeble.
En tanto, la Organización de las Naciones Unidas (ONU) contabiliza alrededor de 300 muertos y miles de heridos desde que iniciaron las protestas. Según un balance oficial del Ministerio de Salud, cinco mil personas resultaron heridas desde el pasado viernes.
Además de El Cairo, otras ciudades fueron teatro de masivas protestas durante este "Día de la Partida". En Alejandría (norte), la segunda ciudad del país, decenas de miles de personas se concentraron al grito de "¡Abajo Mubarak! ¡Abajo el régimen!".
En el Cairo, el jefe de la Liga Árabe, Amr Musa, quien fue canciller de Mubarak y busca presentarse a las elecciones para sucederle, se acercó a la plaza con un gesto de “apaciguamiento", indicó su oficina.
Por su parte, el ministro de Defensa, Mohamed Husein Tantaui, acudió personalmente a la plaza para examinar la situación y hablar a la muchedumbre, rodeado por soldados.
Mubarak "les ha dicho que no volvería a presentarse" en la próxima elección de septiembre, recordó el ministro a los manifestantes, antes de instarlos a aceptar la propuesta de diálogo del gobierno.
Tantaui se refirió en particular a los Hermanos Musulmanes, el grupo más articulado de los adversarios de Mubarak. El guía de esa cofradía, Mohamed Badie, reiteró sin embargo que sólo se sentará a negociar cuando Mubarak renuncie.
En tanto, Mubarak se halla bajo fuerte presión externa, pues sus aliados occidentales le exigen acelerar la transición que prometió el pasado martes 2, al asegurar que se abstendría de buscar un nuevo mandato en las elecciones de septiembre próximo, sin embargo advirtió que su salida dejaría paso al "caos".
Según The New York Times, Estados Unidos discute con funcionarios egipcios un plan para que Mubarak entregue inmediatamente el poder a un gobierno de transición encabezado por el vicepresidente Omar Suleimán, exjefe de los servicios de inteligencia del país.
De acuerdo con el diario, el plan busca el respaldo del ejército egipcio, y cita a funcionarios estadounidenses y árabes.
En Bruselas, los líderes de los 27 países de la Unión Europea (UE) pidieron que la transición democrática en Egipto se inicie "ahora", mientras que en Ginebra, la Alta comisionada de la ONU para los Derechos Humanos, Navi Pillay, exhortó a las autoridades egipcias a efectuar investigaciones "transparentes e imparciales" sobre las recientes violencias.
Pillay afirmó que el caos no reinará en Egipto con la renuncia del presidente Hosni Mubarak, ya que el caos ya impera en ese país.
En rueda de prensa, la titular de la Oficina del Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Derechos Humanos (ACNUDH) se refirió a las declaraciones de Mubarak en el sentido de que Egipto se hundiría en el caos si él deja el poder.
“Estos dos últimos días solamente hemos visto caos en El Cairo”, dijo, e instó al gobierno de Mubarak a hacer un llamado “enérgico, claro e inequívoco” a las fuerzas armadas y la policía para que dejen de socavar la seguridad del país que se supone deben proteger.
Pillay estimó que en Egipto "un cambio está en curso, como ocurrió en Túnez", donde una rebelión popular derrocó el mes pasado al presidente Zine El Abidine Ben Alí, quien gobernaba el país desde hacía 23 años.