Un revés a la economía global

miércoles, 16 de marzo de 2011

MÉXICO, DF, 16 de marzo (apro).- El terremoto y el posterior tsunami que devastaron Japón este viernes 11 significarán un severo golpe para la ya temblorosa economía nipona, lo que también podría impactar a la economía mundial, sostenida por alfileres.

         Si la previsión del crecimiento económico del banco central del país asiático para el año fiscal que concluye el 31 de marzo era de 3.3%, el sismo podría ocasionar un retroceso del indicador a 2%. La estimación para el año fiscal 2011-2012 era de 1.5%.

“Es un golpe muy fuerte, porque las bolsas empezaron a caer. La economía se pone en un aprieto muy fuerte, y más en el caso de Japón, porque se necesita una participación muy fuerte del banco central”, comentó a Apro Alicia Girón, académica del Instituto de Investigaciones Económicas de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).

El sismo de 8.9 grados en la escala de Richter, que inicialmente ha dejado más de mil muertos y al menos 531 desaparecidos, provocaría pérdidas por más de 10 mil millones de dólares, según loas primeras estimaciones de firmas consultoras internacionales.

De entrada, el desastre ha impactado los rubros de infraestructura, agricultura, generación de energía, pesca, vivienda y turismo.

Además, el Índice Nikkei de la Bolsa de Tokio cerró una semana de más bajas que altas con una pérdida de 1.72%, a causa del desastre. En contraposición, el yen ganó terreno frente al dólar.

“Tomará algunos días para que estén claros los costos del desastre. Mientras mayor sea el daño social y económico, más grande la amenaza para la habilidad y voluntad del gobierno para alejar una crisis fiscal”, señala un reporte de la consultora británica Capital Economics, escrito por Julian Jessop y David Rea.

Durante las últimas dos décadas, la nación del Sol Naciente ha estado hundida en la combinación de estancamiento económico y deflación –la caída del nivel de precios, contraria a la inflación--.

A esa mezcla se han sumado ingredientes como una moneda barata, lo cual ha perjudicado a las exportaciones; una enorme deuda pública, un desempleo alto y, más recientemente, el encarecimiento del petróleo por la crisis en los países del Magreb. Japón es un fuerte consumidor de crudo, con una producción de 600 mil barriles diarios.

Para respaldar una economía debilitada y mostrarle la tarjeta roja a la deflación, el Banco de Japón rebajó en 2010 las tasas de interés hasta cero y estableció un fondo de aproximadamente 61 mil millones de dólares para adquirir desde bonos gubernamentales hasta deuda privada.

La isla, cuyo producto interno bruto (PIB) ronda los 5.5 billones de dólares, ha sido una de las mayores víctimas de la crisis surgida en Estados Unidos en 2008 y que se regó rápidamente por todo el mundo, al grado de que en 2009 padeció una contracción económica de 5.9%, una de las más elevadas en el mundo desarrollado.

Con una balanza comercial apenas favorable –unas ventas al exterior por 516 mil millones de dólares y compras por 500 mil millones--, la tasa de desocupación ha llegado a 5%.

Debido a las crisis recurrentes, el gobierno nipón ha socorrido a los bancos, un salvamento que ya alcanza 14% del PIB.

“Se ve un panorama difícil. Lo que se requiere para reactivar la economía y crear empleo, ante esta tragedia, es un programa inmediato de reactivación, especialmente en la zona donde hubo más daños. Y esto podría incentivar el crecimiento”, planteó Girón, quien ha visitado Japón en varias ocasiones.

Como lo adelantaron horas después del terremoto el presidente estadunidense Barack Obama y el secretario general de la Organización de Naciones Unidas (ONU), se espera que la comunidad internacional auxilie a Japón, con instancias como el Fondo Monetario Internacional (FMI) y el Banco Mundial (BM).

En 2009, el FMI y el gobierno nipón firmaron un acuerdo por 100 mil millones de dólares para apuntalar a esa economía asiática. Pero ese organismo multilateral ha criticado el nivel de la deuda japonesa, a pesar de sus reservas internacionales, que alcanzan los 1.1 billones de dólares.

A inicios de febrero de este año, se reportó que China había desplazado a Japón del segundo escalón de las mayores economías, por detrás de Estados Unidos.

El último gran terremoto que lastimó Japón fue el de Kobe, el 17 de enero de 1995 --7.2 grados--, con una cauda de 6 mil 434 muertos y más de 100 mil millones de dólares en pérdidas, por el derrumbe de casas y edificios y la destrucción de vías de comunicación y el puerto, uno de los más importantes de la isla.

Las aseguradoras perdieron aproximadamente 3 mil millones de dólares y el gobierno japonés pagó 780 millones por indemnizaciones. En los tres primeros años de la reconstrucción, el gobierno destinó 58 mil millones para la renovación de la infraestructura.

“Una gran parte de los costos de reconstrucción estarán a cargo probablemente de las autoridades locales y finalmente del gobierno central, que ya está luchando por colocar la deuda pública bajo control”, indicó Capital Economics.

El desastre en Japón añade una preocupación adicional a la ansiada recuperación económica mundial, en medio de amenazas como la sombra de la inflación, la subida del petróleo y los alimentos, la llamada “guerra de divisas” y la deuda de países como Portugal, Grecia e Irlanda.

“La economía mundial se verá afectada, aunque sea un punto porcentual nada más. No se ve un escenario de crecimiento sostenido”, anticipó Girón.

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