Apoya el Congreso participación de España en operación bélica en Libia

martes, 22 de marzo de 2011

MADRID, 22 de marzo (apro).- El presidente español José Luis Rodríguez Zapatero consiguió el apoyo casi unánime del Congreso de los Diputados a su participación en la operación bélica en Libia.

“Estamos en Libia para defender a los ciudadanos de ataques de las propias fuerzas libias”, aseguró el mandatario español durante su intervención en la tribuna legislativa, donde llevó, por trámite, la petición.

Asimismo, insistió que la intervención internacional cuenta con el mandato previo de la ONU, para plantear que es un principio de la “responsabilidad de proteger: si no cumple un Estado la capacidad de proteger, debe intervenir. Es el principio humanitario para proteger a los ciudadanos de los ataques de las tropas libias”

Cuando hoy tenía lugar la discusión y aprobación en la Cámara legislativa, al mismo tiempo, los aviones caza F-18 españoles surcaban el espacio aéreo libio en labores de vigilancia para evitar la violación de la zona de exclusión libia.

La movilización de los pertrechos militares de España inició el sábado 19, luego que en París los principales mandatarios europeos, más Estados Unidos, Canadá y la Liga Árabe autorizaran la acción bélica en Libia, un día después que el Consejo de Seguridad de la ONU avalara la intervención para crear un zona de exclusión aérea en Libia, con el propósito que Muammar Gadafi cejara en sus acciones bélicas contra los opositores a su régimen.

Zapatero decidió el envío previo de las aeronaves militares, un barco de guerra y un submarino españoles para sumarse a los esfuerzos internacionales, basado en una cláusula legal que le permite tomar esa decisión sin el paso previo a la autorización del Congreso, a que está obligado.

En el Palacio de La Moncloa se informó, desde el mismo viernes, que Zapatero había mantenido una continua comunicación con el Rey Juan Carlos y con Mariano Rajoy, líder de la oposición y presidente del Partido Popular, para mantenerlos informados sobre los pormenores de la decisión.

La resolución legislativa recibió 336 votos a favor, del PSOE, el PP, Convergencia i Unió, entre otros, y sólo obtuvo tres votos en contra, de Izquierda Unida (IU) el Bloque Nacionalista Gallego (BNG) y una abstención.

Al finalizar la votación, en la gradería del Hemiciclo un grupo de ciudadanos se levantó a gritar consignas de “¡No a la guerra!”.

El presidente Zapatero señaló en su intervención que “la resolución no pretende ni permite la expulsión de Gadafi. Su objetivo es advertirle de que deje de usar las armas contra su pueblo y de que la comunidad internacional dispuesta a usar la fuerza”.

Con ello, Zapatero dejó en claro que el propósito de la participación española no tiene como objetivo Gadafi, similar posición a la de Estados Unidos—y contraria a la que hace dos días posicionó Reino Unido, que sí ve al líder libio como un objetivo militar—, como tampoco se prevén intervenciones de tropas terrestres.

Asimismo, dijo que desde el arranque de la operación internacional “se ha producido algún repliegue, pero mientras exista el riesgo de que vuelva a atacar a su pueblo se aplicará la fuerza necesaria para impedirlo. Se trata de proteger al pueblo libio de sus autoridades”.

Zapatero insistió en las cuatro condiciones para tomar una decisión del envío previo de tropas españolas: que hubiera una resolución de la ONU autorizando el uso de la fuerza; la participación de los países europeos; contar con la adhesión de la Liga Árabe y la Unión Africana; y la aprobación del Parlamento español.

En una de sus réplicas, el presidente expresó su deseo que en el futuro “lo ideal sería el cambio de régimen en Libia con un proceso de consenso nacional”.

Aseguró que en los tres primeros días de la intervención internacional “no hay constancia  de que se hayan producido víctimas civiles”.

Por otro lado, Zapatero no fue claro sobre el debate de las naciones que intervienen, respecto de si el mando deberá pasar a manos de la OTAN. “España ve con buenos ojos que el mando pueda pasar a la OTAN, pero está cómodo con el mando de Estados Unidos”.

 

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