Pide OMS vigilar consecuencias de Fukushima, al menos por 10 años

miércoles, 13 de abril de 2011

MÉXICO, DF, 13 de abril (apro).- La Organización Mundial de la Salud (OMS) subrayó este miércoles, en Ginebra, Suiza, la necesidad de crear sistemas de vigilancia sanitaria durante 10 o 20 años en Japón, con el fin de medir las consecuencias en la salud que, eventualmente, provocará el accidente en la central nuclear de Fukushima.
En rueda de prensa, María Neira, directora del departamento de Salud Pública y Medio Ambiente de la OMS, advirtió que “necesitamos poner las bases para estudios que deberían realizarse en los próximos 10 o 20 años”.
Neira aseguró, según un despacho de la AFP, que la OMS ya discute sobre este tema con las autoridades japonesas, aunque reconoció que “es demasiado pronto” para poner ya en marcha sistemas de vigilancia sanitaria, puesto que Japón aún se encuentra “en una fase muy aguda de detección” de la radiactividad.
Destacó también que las autoridades japonesas están siguiendo la evolución de las funciones de las glándulas tiroides de 940 niños, sin que por el momento se haya revelado ningún riesgo.
El Servicio de Seguridad Nuclear japonés elevó el martes pasado al nivel máximo de 7 el accidente nuclear de la central de Fukushima, en base a la escala de eventos nucleares y radiológicos (INES), sin que ello suponga un aumento de los riesgos para la salud, según la OMS.
Neira recalcó hoy que por el momento “no hacen falta nuevas medidas de salud pública” a las ya tomadas por las autoridades japonesas tras el accidente de Fukushima.
“Es una situación que evoluciona y la tenemos que examinar y reexaminar casi a cada hora, puesto que la situación desgraciadamente no está bajo control y no sabemos lo que puede ocurrir”, precisó.
Mientras tanto, crece el descontento de empresarios y trabajadores japoneses que se vieron obligados a dejar sus hogares por su cercanía con la central nuclear.
Algunos afectados que continúan en campamentos provisionales demandan a la empresa Tokio Electric Power Co (TEPCO) se les indemnice, pues no han podido retomar sus actividades debido a la crisis nuclear que la compañía no ha logrado frenar.
El presidente de TEPCO, Masataka Shimizu, recibió hoy a una veintena de residentes cercanos a Fukushima, quienes dijeron al empresario que la ayuda del gobierno para compensación de las víctimas podría llevar mucho tiempo y necesitan ya el dinero.
Apenado, Shimizu ofreció nuevamente disculpas durante una conferencia de prensa en la que prometió que se realizarán los pagos en efectivo lo antes posible y que la compañía hará todo lo posible para frenar las fugas de radiactividad.
Admitió que la empresa se encuentra en la situación más seria y crítica desde que se estableció, y rechazó que sea momento para dimitir de su cargo ante las críticas que ha tenido por su incapacidad para lograr frenar las fugas.
Su tarea, dijo, es ocuparse de la crisis, de los problemas de los evacuados y la provisión de energía eléctrica.
De acuerdo con el diario Nikkei, el gobierno podría dividir los pagos de indemnización en más de diez años y establecer un programa de compensaciones junto con otras ocho compañías eléctricas para evitar el impacto de la deuda de TEPCO en los mercados de bonos y permitir que siga operando.
Desde la semana pasada, la compañía había anunciado que pagaría indemnizaciones por un monto de 20 millones de yenes, unos 240 mil dólares, por comunidad afectada por la crisis nuclear.
Pero la cantidad parece insuficiente ante los reclamos de 80 mil personas que fueron evacuadas desde el accidente a las que se suman otras 115 mil que, en días pasados, recibieron la instrucción también de abandonar sus hogares.
La compañía también enfrenta reclamos de agricultores y pescadores que han resultado afectados por la caída de las ventas debido a la alarma por la contaminación de productos locales.
Eso sin contar que TEPCO debe hacer frente a la necesidad de poner en marcha sus centrales térmicas afectadas por el terremoto y el desmantelamiento de la central nuclear Fukushima I, que podría llevar unos 30 años, según Hitachi, la empresa constructora de uno de los reactores.
Además de la crisis nuclear, la inversión para reconstruir la zona dañada por el terremoto y el tsunami, calculada en 309 mil millones de dólares, y las indemnizaciones que ha prometido el gobierno para los afectados, llevaron al gobierno japonés a reducir por primera vez sus expectativas de crecimiento económico.
En su reporte de abril, la Oficina del Gabinete indicó que hay una caída en la producción y el gasto del consumidor debido al terremoto del 11 de marzo, por lo que la economía permanecerá lenta durante un tiempo.
El anuncio provocó manifestaciones de preocupación de algunas empresas por la caída en las ganancias corporativas para los próximos meses.
Los informes del gobierno nipón han dado un vuelco en los últimos tres meses. El de marzo fue publicado después del tsunami pero todavía no se conocía qué alcance había tenido la catástrofe. El de abril es un reporte que pinta un panorama adverso para la economía japonesa.