Las escuchas ilegales del News of the World

martes, 19 de abril de 2011

LONDRES, 19 de abril (apro).- El semanario más leído en Gran Bretaña, el tabloide sensacionalista News of the World, quedó entre las cuerdas por un caso de escuchas telefónicas a celebridades del país, entre ellos políticos y actores locales, y enfrenta ahora una devastadora causa judicial que podría poner fin a la publicación.

El dominical amarillista, propiedad del magnate australiano Rupert Murdoch, y editado por la empresa News International, se vio envuelto en el polémico caso, luego de aceptar ante los tribunales haber “pinchado” teléfonos de celebridades para obtener información “jugosa” para sus conocidas exclusivas semanales.

Las escuchas detectadas se remontan al menos a 2004, pero el caso estalló en 2006, cuando trascendió que el responsable de las informaciones de la realeza británica, Clive Goodman, había accedido con la ayuda de un investigador privado llamado Glenn Mulcaire a la casilla de mensajes telefónicos del príncipe Guillermo, segundo en la línea de sucesión al trono.

Por ese delito, Goodman y el investigador privado contratado por el semanario fueron condenados en enero de 2007 a penas de cárcel de cuatro y seis meses, que cumplieron en la prisión de Holloway, en el norte de Londres.

La extensa investigación policial llevó a que el pasado jueves 14 fuera detenido en Londres uno de los reporteros más veteranos del diario, James Weatherup, supuestamente implicado en el caso de escuchas.

Weatherup habría sido el principal “cabecilla” en el sistemático “pinchazo” de teléfonos celulares.

"Seguiremos manteniéndolo bajo custodia para interrogarlo, luego de su arresto por sospechas de conspirar para interceptar ilegalmente comunicaciones", declaró un vocero de Scotland Yard a la BBC el día del arresto.

"El equipo del Operativo Weeting está realizando una nueva investigación por escuchas telefónicas. Sería inapropiado detallar más sobre este caso", agregó.

El arresto se produjo a menos de una semana después de que el periódico se disculpó públicamente por las escuchas a ocho celebridades y confirmó la creación de un fondo de resarcimiento para las víctimas de dichos actos ilegales.

El redactor jefe del dominical, Neville Thurlbeck, y el ex editor de noticias del News of the World, Ian Edmondson, este último despedido en enero pasado, habían sido arrestados a comienzos de abril bajo sospecha de haber interceptado ilegalmente mensajes en casillas de correo telefónicas.

Thurlbeck y Edmondson quedaron en libertad bajo fianza, pero deberán comparecer ante los magistrados británicos en septiembre próximo, cuando se les dará a conocer las causas en su contra.

El News of the World, la versión dominical del cotidiano sensacionalista The Sun, se disculpó el pasado viernes 8 por las escuchas ilegales a celebridades, a quienes planea ahora pagar indemnizaciones por varios millones de dólares y de esa forma acallar las críticas públicas.

El grupo News Internacional presentó las "disculpas sin reservas", en un caso sin precedentes en la historia periodística de Gran Bretaña.

"El comportamiento en el pasado de News of The World en relación con la intercepción de mensajes de móviles es un asunto que lamentamos genuinamente. Está ahora claro que nuestras previas investigaciones no lograron descubrir pruebas importantes y ahora reconocemos que nuestras acciones no fueron entonces lo bastante vigorosas", indicó un comunicado de la empresa el pasado día 8.

Los directivos del News of the World indemnizarán a ocho de los afectados por las escuchas y crearán un fondo para posibles compensaciones a otros afectados, en medio de graves problemas económicos para el grupo, que desde 2010 cobra cerca de dos dólares a los lectores para acceder a la versión digital del periódico.

La publicación enfrenta 24 casos en la Corte Suprema de Londres por escuchas telefónicas ilegales, aunque sólo admite responsabilidad en ocho casos.

Sin embargo, y luego de la disculpa pública, el grupo mediático le escribió a otros nueve supuestos afectados por escuchas telefónicas de parte de periodistas para que den más evidencias ante la Policía.

Entre los afectados que podrían recibir la compensación figuran la actriz y modelo Sienna Millar; la exministra laborista Tessa Jowell; su exmarido, el abogado David Mills; la publicista Nicola Phillips; la diseñadora de interiores Kelly Hoppen; el exfutbolista Andy Gray, y Joan Hammell, una exconsejera privada del antiguo vice primer ministro británico, el actual lord John  Prescott.

La actriz Miller sigue con su demanda judicial contra el periódico, a pesar de la disculpa pública y la admisión por las escuchas, en tanto que Phillips también rechazó la oferta del periódico.

Otros afectados serían el parlamentario liberal democrático Simon Hughes, la modelo Elle Macpherson, el comediante Steve Coogan, el agente deportivo Sky Andrew, el expresentador de la cadena Sky Sports Andy Gray, el político George Galoway, el presentador televisivo Chris Tarrant, y el jockey Kieren Fallon.

Tanto el lord Prescott, como el exasistente para el Alto Comisionado de Scotland Yard, Brian Paddock, el parlamentario laborista Chris Bryant y el periodista Brendan Montague pidieron una revisión judicial por el manejo policial del caso.

El exprimer ministro británico Gordon Brown pidió además a la Policía determinar si él también había sido blanco de las escuchas telefónicas, como también el poderoso sindicalista británico Bob Crow.

En el pasado, News Internacional, propietaria también de The Times y The Sunday Times, había llegado a acuerdos extrajudiciales con otros tres afectados, incluido uno de los relacionistas públicos más poderosos de Londres, Max Clifford, y Gordon Taylor, director ejecutivo de la poderosa Asociación de Futbolistas Profesionales de Inglaterra.

Tanto Taylor como Clifford recibieron pagos del News of the World por fuera de la corte, supuestamente de 1.15 y 1.6 millones de dólares, respectivamente, antes de que documentos claves de la causa fueran reveladas en los tribunales.

La prensa británica estimó que el costo económico de las nuevas indemnizaciones podría superar los 33 millones de dólares, aunque la cifra total podría ser muy superior, poniendo más presiones económicas al grupo y amenazando seriamente su futuro.

En julio de 2009, el periódico inglés The Guardian indicó que los periodistas del News of the World habrían estado involucrados en escuchas telefónicas a 3 mil figuras públicas. En la lista que dio The Guardian se incluyen, entre otros, a la cocinera Nigella Lawson; la actriz Gwyneth Paltrow; el alcalde de Londres, Boris Jonson; el comediante Lenny Henry; el músico George Michael; la fallecida estrella de un reality show local, Jade Goody; la exesposa de Paul McCartney, Heather Mills, y el veterano futbolista Paul Gascoigne.

En ese sentido, el estadunidense The New York Times denunció tres meses después que en las revelaciones de The Guardian, el problema de las escuchas telefónicas en el News of the World “es amplio y sistemático”.

La causa incluso salpicó al actual primer ministro David Cameron y a su gobierno de coalición, cuando su jefe de comunicaciones, Andy Coulson, debió renunciar a su puesto en Downing Street por supuestas implicaciones en el caso.

Y es que Coulson se desempeñaba como editor del News of the World cuando Goodman pinchó los teléfonos del príncipe Guillermo.

La causa quedó en manos del juez de la Alta Corte de Londres Geoffrey Vos, quien deberá determinar si el News of the World violó la ley criminal de Gran Bretaña y, por ende, debe hacerse cargo de multimillonarios pagos de resarcimiento, como también de costos legales.

Pero el problema no termina allí, ya que el exparlamentario británico Paul Marsden confirmó el pasado domingo 10 que planea demandar al grupo periodístico Trinity Mirror, que publica el periódico Daily Mirror y el dominical Sunday Mirror, por supuestas escuchas telefónicas ilegales a figuras públicas.

Aunque el grupo insiste haber actuado dentro de la ley, el abogado Mark Lewis, jurista que representa a algunas de las víctimas de los “pinchazos” telefónicos, sostiene que el problema es tan grave y extendido en el mundo periodístico de Gran Bretaña, que el gobierno debería ahora intervenir en la polémica, para poner fin a una práctica “que se ha salido de control”.

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