Recuperan fuerzas de Gadafi el puerto petrolero de Brega

martes, 5 de abril de 2011

MÉXICO, D.F., 5 de abril (apro).- La Organización del Tratado Atlántico Norte (OTAN), que se encuentra a cargo de las operaciones militares en Libia, aseguró que ha reducido 30% la capacidad militar del presidente Muamar El Gadafi, aunque aceptó que en las incursiones aéreas el grupo aliado también ultimó a integrantes del bando rebelde.

Según el general Mark van Uhm, jefe de operaciones en el cuartel general de la OTAN para Europa, el porcentaje de armamento militar destruido corresponde al periodo desde que la coalición liderada por Francia, Gran Bretaña y Estados Unidos inició las incursiones en Libia, el pasado 19 de marzo.

También incluye los logros obtenido por la alianza desde que asumió el mando de la misión el pasado 29 de marzo.

"El análisis es que hemos eliminado 30% de la capacidad militar de Gaddafi", dijo Van Uhm en una rueda de prensa desde Bruselas, Bélgica.

La información ya se hizo llegar a los embajadores de la alianza a través del teniente general canadiense Charles Bouchard, quien dirige las operaciones en Libia.

Van Uhm indicó que desde que tomó el control de las operaciones, la alianza ha llevado a cabo un total de 851 salidas aéreas, de las cuales 334 han sido ofensivas, aunque no en todas han atacado.

El lunes pasado se realizaron 150 incursiones más y sólo en 14 ellas se usaron municiones con las que se destruyeron radares, depósitos de balas, vehículos blindados y un lanzacohetes.  

Según el reporte de la OTAN, la mayoría de los ataques tuvieron lugar en Misrata, en el oeste de Libia, y en el enclave petrolero de Brega, donde se mantiene la línea de frente.

Las operaciones de la OTAN están enfocadas en Misrata, la tercera ciudad en importancia en Libia, “debido a la situación en el terreno”, dijo Van Uhm. La ciudad es bombardeada por las tropas desde hace 40  días.

El jefe militar de los rebeldes libios, el general Abdelfatah Yunes, afirmó en una rueda de prensa en Bengasi, que la OTAN los ha decepcionado y que está dejando morir a los habitantes de Misrata.

"La OTAN nos ha decepcionado, no nos ha ofrecido lo que necesitábamos y está dejando a las fuerzas de Gadafi matar a los libios”, lamentó.

 “Si la OTAN espera otra semana más no habrá ya nada más en Misrata, será un crimen que la alianza deberá cargar sobre sus espaldas. ¿Qué está haciendo la OTAN? los aliados están bombardeando algunas zonas definidas aquí y allá, mientras los habitantes de la ciudad están amenazados de exterminación", advirtió.

El dirigente insurgente dijo que Misrata se encuentra al borde del colapso total, sin agua, electricidad, comida, ni leche para los niños; y “esto lleva así 40 días, con bombardeos diarios de artillería pesada sobre objetivos civiles como edificios, hospitales y mezquitas”, subrayó.

Incluso acusó al líder libio de haber contaminado el agua potable de las fuentes con aguas fecales de pozos negros y el alcantarillado.

"Ninguna población ha sufrido algo parecido desde el comienzo de los tiempos", sostuvo.

Sin embargo, según Mark van Uhm, se ha logrado mantener el ritmo de las acciones militares que llevaba a cabo la coalición, aunque, dijo, la situación ha evolucionado y los objetivos han cambiado   por parte de las milicias gadafistas.

Ahora, explicó, Gadafi utiliza principalmente vehículos ligeros para trasladar a sus tropas, ha escondido los tanques y otros equipos pesados en áreas urbanas y utiliza escudos humanos para protegerlos de los ataques de la OTAN.

No obstante, la alianza tuvo que reconocer que sus ataques no han sido del todo efectivos, pues tuvo que admitir que el fin de semana pasado sus bombas mataron a 13 rebeldes libios e hirieron a siete más en la ciudad de Ajdabiya cuando viajaban en una columna de vehículos, por un “desafortunado accidente”.

De acuerdo con la versión de Van Uhm los rebeldes libios dispararon al aire aparentemente para celebrar la presencia de los aviones de la Alianza y provocaron la reacción de los aviones aliados que se creyeron atacados.

Añadió que las propias fuerzas rebeldes admitieron su responsabilidad el en incidente y para evitar uno nuevo, decidieron trasladar combatientes más experimentados a las primeras líneas de combate y darles instrucciones precisas para que no efectúen disparos al aire.

Los rebeldes "han aprendido la lección de esto", concluyó el militar, quien aseguró que, hasta el momento, este es el único incidente del que se tiene constancia de bajas civiles.

El pasado 1 de abril un médico libio de Brega, afirmó que los bombardeos realizados por la OTAN en esa ciudad habían matado a siete civiles, entre ellos niñas y adolescentes, y dejado heridas a otras 25 más.

Un día antes el obispo Giovanni Innocenzo Martinelli, afirmó que por lo menos 40 personas murieron durante un bombardeo a hospitales en Trípoli.

 

Bombardeos intensos en Brega

A pesar del deterioro de las milicias gadafistas anunciadas por la OTAN, las fuerzas del régimen lanzaron cruentos ataques contra los rebeldes que intentaban avanzar para recuperar el puerto petrolero de Brega y tuvieron que replegarse hasta Ajdabiya.

 Las tropas leales al régimen atacaron intensamente con cohetes y tanques a los rebeldes, quienes emprendieron la retirada ante el duro embate, lo que demuestra que al menos en esa zona la capacidad ofensiva del régimen está intacta.

''La situación es muy mala. No podemos igualar su armamento. Si no regresan los aviones a bombardearlos, tendremos que seguir en retirada'', dijo Kamal Mughrabi, un soldado retirado de 64 años, que se unió a los rebeldes.

No hubo respuesta inmediata de las fuerzas internacionales pero, por la mañana de hoy atacaron una caravana de ocho vehículos del gobierno que avanzaba hacia posiciones rebeldes, según el oficial de la oposición Abdel-Bast Abibi.

El ataque alcanzó a dos de los vehículos y obligó al resto a replegarse, dijo el rebelde citando a sus equipos de vigilancia. Sin embargo y aún con el apoyo de los ataques aéreos por parte de la OTAN, los rebeldes se ven superados en entrenamiento y armamento por las fuerzas gadafistas.

La presión internacional y de la oposición sobre el líder libio no le ha hecho mella para declinar al poder que ostenta desde hace 42 años. A lo más que ha llegado es a proponer una salida negociada al conflicto pero sin renunciar a su cargo.

El lunes por la noche, ofreció estudiar algunas reformas pero no renunciar. Musa Ibrahim, vocero de Gadafi, dijo que los cambios deben ser encabezados por su líder.

 “Podríamos tener cualquier sistema político, cualquier cambio: constitución, elecciones, lo que sea, pero el líder debe conducir este proceso”, señaló Ibrahim en Trípoli.

“No decidan nuestro futuro desde el extranjero, dennos una propuesta de cambio desde el interior”, siguió el funcionario, quien afirmó que las fuerzas aliadas tienen un “problema personal con el líder” y saben que su caída convendría a sus intereses económicos.

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