Los costosos ataques a Libia

martes, 3 de mayo de 2011 · 01:00

BRUSELAS, 3 de mayo (apro).- Los bombardeos de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) contra las fuerzas del dictador libio Muamar El Gadafi no han sido lo suficientemente contundentes para permitir que la oposición las derrote, e incluso los hombres del régimen amenazan con retomar posiciones ganadas por la resistencia.

         El 16 de abril pasado, el diario estadunidense Washington Post reportó, citando fuentes anónimas de la OTAN y del gobierno de Estados Unidos, que la Alianza Atlántica se había quedado sin bombas de precisión y le faltaban aviones de combate para mantener sus operaciones en Libia.

         Los ataques aéreos contra las tropas de Gadafi comenzaron el 19 de marzo, dos días después de que el Consejo de Seguridad de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) emitiera la Resolución 1973, la cual estableció una zona de exclusión aérea cuya finalidad es proteger a la población civil de la represión del régimen de Tripolí.

         Esa operación –Odisea en el Amanecer—estuvo bajo control de Estados Unidos hasta el 31 de marzo, cuando cedió el mando a la OTAN, que rebautizó la campaña militar como Operación Protector Unificado.

         Washington retiró entonces sus 50 aviones. De acuerdo con el sitio de internet Bruxelles2, la OTAN dispone actualmente de 12 aviones F-16 operacionales de Bélgica, Dinamarca y Noruega (cuatro cada uno), así como de seis aviones CF-18 canadienses.

Francia aporta 18 aviones Rafale y Mirage 2000D y unos diez más estacionados sobre el portaaviones Charles de Gaulle, fuera del control de la OTAN; mientras que Gran Bretaña contribuye con 12 aeronaves Tornado GR4 y otras diez Typhoons. Ambas naciones efectúan la mitad de las misiones de combate.

         El 14 de abril, durante la reunión de Ministros de Asuntos Exteriores de la OTAN, realizada en Berlín, Alemania, el propio secretario general de la organización, el danés Anders Fogh Rasmussen, solicitó urgentemente a los aliados que aportaran aeronaves a la campaña libia, como también lo han pedido Francia y Gran Bretaña.

         Ese día Rasmussen admitió que ningún aliado había respondido antes a sus llamados. Fue hasta este lunes 25 de abril que obtuvo una respuesta: el gobierno italiano anunció que sus aviones participarían en “misiones con misiles de precisión contra objetivos seleccionados en territorio libio”. No se proporcionó el número de aviones que facilitarían.

         El pasado 20 de abril, el teniente coronel Ghasm Nagaa, un ex  piloto del ejército libio refugiado desde hace cinco años en Bélgica, explicó en el Parlamento Europeo en Bruselas que los ataques de la OTAN "no son suficientes". Y detalló: “No están evitando que las tropas de Gadafi y sus mercenarios se introduzcan en las ciudades, que sus francotiradores se instalen en los edificios, que se escondan y disparen a los civiles que pasen”.

         Nagaa, quien también forma parte de la dirección de la organización de derechos humanos Lybian Working Group, con sede en Estados Unidos, agregó que “Libia es un país muy grande y las fuerzas de Gadafi deben ser atacadas antes de que entren a los poblados: los libios necesitan más armas, más bombardeos de la OTAN, y ayuda humanitaria”.

        Este miércoles 28, el jefe de la resistencia libia, el general Younes, se encontró en Bruselas con altos funcionarios de la UE y de la OTAN, a quienes insistió en pedirles armas pesadas, antitanques, misiles y helicópteros militares. 

 

Bombas millonarias

Bruxelles2, una página de internet especializada en temas de defensa europea, publicó el pasado 16 de abril una estimación modesta de lo que habría costado tan solo el primer mes de bombardeos sobre territorio libio. El resultado es impresionante: entre uno y dos mil millones de euros.

        Esa aproximación distingue dos fases de operaciones: antes y después de que la OTAN tomara el control de los bombardeos el 31 de marzo.

        En la primera fase, que comenzó el 19 de marzo, el ritmo de los ataques fue más intenso y, por tanto, su costo habría sido mayor: "al menos" mil millones de euros, expone el sitio.

        Lo anterior, se detalla, debido a las numerosas salidas de aviones y horas de vuelo, ya que al principio los bombarderos británicos salían en misión a Libia desde Gran Bretaña, y no desde Italia como ocurre actualmente.

        Bruxelles2 indica que el cálculo de los costos de esas primeras operaciones igualmente depende de la cantidad y el tipo de bombas y misiles que se utilizaron.

        Refiere que las bombas tipo GBU teleguiadas con láser cuestan entre 15 mil y 60 mil euros cada una, en tanto que los misiles Scalp, Storm Shadow o Brimstone alrededor de 800 mil euros. Los misiles A2SM valen 350 mil euros la unidad.

         La OTAN ha informado que, en promedio, golpea 15 objetivos por día. Bruxelles2 considera que en cada uno de tales objetivos son arrojadas dos bombas, en su mayoría (80-90%) del tipo GBU, que da un monto total de 100 millones de euros.

         El sitio de internet cita cifras oficiales, según las cuales Estados Unidos dispuso de un presupuesto federal de 400 millones de euros para cubrir los gastos de los bombardeos llevados a cabo del 19 al 26 de marzo, mientras que Gran Bretaña destinó 32 millones de euros para satisfacer las necesidades militares de apenas los cuatro primeros días de las hostilidades.

Por otro lado, en la segunda fase, llamada “de consolidación”, Bruxelles2 calcula que el costo de las dos siguientes semanas de bombardeos, ya bajo comando de la OTAN, fue de 350 millones de euros como “mínimo”. Este monto incluye la implementación del embargo marítimo y de la vigilancia aérea, así como los operativos de ataque.

La OTAN, recuerda la mencionada página electrónica, había reportado que, entre el 31 de marzo y el 16 de abril, habían tenido lugar dos mil 583 salidas de aviones en misiones de combate.

El costo de operación de un avión en misiones de combate o en identificación de objetivos es en promedio de 35 mil euros por hora: cada avión Awac, F-16 y Mirage tiene un costo de 30 mil euros; el Rafale, Tornado y el revitalizador DC10, 40 mil euros; y el Eurofighter más de 45 mil euros.

Cada aeronave es ocupada en promedio tres horas cada “salida”: 50 minutos de ida al objetivo y el mismo tiempo de regreso a la base, más tiempo de aprovisionamiento de armamento y combustible y vuelo de reconocimiento.

El último reporte de la OTAN, actualizado este 27 de abril, indica que ha habido 4 mil 100 salidas de aviones, de las cuales mil 699 fueron dirigidas a golpear objetivos.

Recortes

De acuerdo con un compendio del Centro de Investigación y de Información sobre la Paz y la Seguridad (GRIP por su acrónimo en francés), basado en Bruselas, los gastos militares en los países de Europa Occidental y Central han aumentado 8.8% solamente entre 1998 y 2009, un crecimiento muy por debajo de otras regiones del mundo.

            Por su parte, el reporte 2010 del Instituto de Investigación de la Paz de Estocolmo (SIPRI por sus siglas en inglés) indica que los países de la UE disminuyeron esos gastos 2.8% con respecto al 2009, mientras que Estados Unidos los aumentó 2.8% en el mismo periodo.

            En la UE únicamente aumentaron su presupuesto militar Dinamarca, Polonia (6%), Potugal y Chipre (8%). Pero los presupuestos más abultados en la región siguen siendo los de Gran Bretaña y Francia (casi 60 mil millones de dólares cada uno), que representan 41% del total de los 27 países asociados a la UE.

            En términos mundiales, el gasto militar franco-británico, que en 2000 significaba el 10.3%, diez años más tarde se redujo a 7.6%. En cambio, el estadunidense aumentó en ese mismo lapso de 37% a 44.1%.

            El GRIP menciona que ocho países de la UE presentaron en 2010 gastos militares más bajos que diez años atrás: Alemania, Bélgica, Dinamarca, Hungría, Italia, y República Checa, sue son miembros de la OTAN, más Chipre y Suecia.

            El organismo belga destaca que la UE destina dos veces menos para sus capacidades militares que Estados Unidos, cuya población es 1.6 veces inferior (501 contra 307 millones de habitantes).

            Holanda, España y Suecia participan en la operación libia de la OTAN solo con "rondines aéreos" en la zona de exclusión, a pesar de que poseen aviones F-16 o Gripen ideales para llevar a cabo ataques.

            Su negativa a pasar a la ofensiva no solo tiene que ver con la falta de un apoyo parlamentario en esos países, sino con una carencia de recursos militares, al menos en el caso holandés.

            A principios de abril, el Ministerio de Defensa de ese país anunció la supresión de 12 mil 300 puestos (de 69 mil totales) y un recorte anual de mil millones de euros. Además, tiene planeado deshacerse de sus 60 tanques Leopard, de 17 helicópteros Cougar, de cuatro de sus 10 barredoras de minas, de dos navíos de patrullaje y venderá por lo menos 18 de sus 86 aviones F-16.

            Hace 20 años, el ejército holandés contaba con 212 aviones F-16, mil tanques y 12 mil militares suplementarios.

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