EU: la estrategia de la mentira

sábado, 7 de mayo de 2011

BRUSELAS, 6 de mayo (apro).- Osama Bin Laden y Al Qaeda no estaban detrás del régimen de Sadam Hussein, pero aun así Estados Unidos intervino militarmente en Irak basado en informaciones falsas que le proporcionó el Grupo Rendon, la empresa privada que, paradójicamente, contrató para influir en la opinión pública estadunidense a favor de esa guerra y la de Afganistán.

Así lo señala un análisis del think tank belga Grupo de Investigación y de Información sobre la Paz y la Seguridad (GRIP, por sus siglas en francés), titulado La privatización de la propaganda estadunidense, publicado en abril pasado. 

Su autor, Arnaud Simonis, expone que durante años Estados Unidos pagó al Grupo Rendon para que diseminara propaganda tendiente a convencer a los estadunidenses de que las guerras en Afganistán e Irak tenían como propósito luchar contra las redes terroristas de Al Qaeda, autor de los atentados del 11 de septiembre de 2001.

El Grupo Rendon, explica el reporte, es una consultoría en estrategia de la comunicación fundada en 1981 por John y Richard Rendon. El primero de ellos es un antiguo consejero de comunicación de la Casa Blanca y del Departamento de Defensa, que se presenta de la siguiente manera:

"No soy un estratega de seguridad ni un táctico militar. Soy un político y una persona que usa la comunicación para conseguir objetivos de políticas públicas o corporativas. De hecho, soy un guerrero de la información y administrador de la percepción".

En 2007, la Inspección General del Departamento de Estado llevó a cabo una investigación para intentar establecer los vínculos de la institución con el Grupo Rendon entre 2000 y 2005. El propósito fue saber si el grupo privado había influenciado a la opinión pública estadunidense para que ésta favoreciera la intervención militar en Irak.

Ese tipo de actividad la prohíbe la ley Smith-Mundt.

La investigación concluyó en que "no hay evidencia de que el Departamento de Defensa contrató al Grupo Rendon para deliberadamente crear condiciones que convencieran al pueblo y al Congreso estadunidenses de que Irak era una inminente amenaza".

En los años investigados, el Grupo Rendon concluyó 46 contratos con el Departamento de Defensa por un monto de casi 100 millones de dólares, sin tomar en cuenta otros contratos de menos de 25 mil dólares.

En 2005, John Rendon explicó así la pérdida de apoyo de los estadunidenses a la ocupación de Irak: "Perdimos el control del contexto (...) Tenemos que resolver eso para la próxima guerra".

 

Información falsa

 

El reporte recuerda que Richard Clarke, quien fuera el jefe de la unidad contraterrorista del Consejo Nacional de Seguridad durante el gobierno del presidente Bush, ha declarado que, tras los atentados del 11 de septiembre de 2001, Bush se focalizó en encontrar la manera de justificar un ataque contra Irak y no en la destrucción de Al Qaeda, por lo que su principal objetivo fue hallar una correlación entre los ataques terroristas y Sadam Hussein.

De acuerdo con documentos desclasificados el 21 de mayo de 2009 por el Departamento de Justicia de Estados Unidos, luego de su arresto, Hussein fue interrogado el 28 de junio de 2004 por hombres del FBI (Buró Federal de Investigación, por sus siglas en inglés) sobre su relación con Al Qaeda.

Ahí, Hussein contestó que creía en Dios pero que no era un fanático, que defendía la separación entre la religión y el Estado, y que si él hubiera querido cooperar con un enemigo de Estados Unidos jamás se hubiera acercado a Ben Laden, sino a China o Corea del Norte.

El reporte recuerda que el gobierno estadunidense no pudo aportar una prueba tangible de la conexión entre los atentados y Hussein, así que inventó el conocido argumento de que él disponía de armas de destrucción masiva y por eso había necesidad de una rápida intervención militar en Irak.

Convencer a la opinión pública nacional e internacional fue el siguiente paso.

El Grupo Rendon proporcionó tales servicios de gestión mediática. Según un documento del 6 de marzo de 2007 emitido por la Inspección General del Departamento de Defensa de Estados Unidos, el Grupo Rendon "envió un equipo a Irak para vigilar y evaluar la eficacia de la dirección de comunicación estratégica de las fuerzas multinacionales".

Ese mismo equipo, detallaba el documento, vigilaba los medios de comunicación de modo muy selectivo y presentaba recomendaciones para mejorar los programas de comunicación estratégica, como fue que los funcionarios y militares no efectuaran entrevistas en vivo, sólo grabadas previamente.

"El Grupo Rendon --continúa-- declaró que las entrevistas grabadas permitían ahorrar esfuerzos porque los enlaces en directo hacían perder tiempo operacional. El Grupo Rendon no dirigía las entrevistas, lo hacía el Departamento de la Defensa".

En 2003, el exagente de la CIA y experto en Medio Oriente, Robert Baer, señaló que el personal del Grupo Rendon "está en la guerra. Cada vez que hablas con alguien del gobierno y hay conferencias telefónicas sobre la guerra en Irak, me dicen que Rendon participa en esas conferencias que involucran a todas las agencias gubernamentales implicadas en la guerra".

El reporte del GRIP describe al Congreso Nacional Iraquí (CNI), formado por opositores a Hussein, "una pura creación de los servicios de inteligencia estadunidenses y del Grupo Rendon".

Señala que, entre 1992 y 1996, la CIA financió al CNI con 12 millones de dólares, mientras que la misión del Grupo Rendon fue ayudar al entonces presidente de ese organismo anti-Hussein, Ahmed Chalabi, a adquirir la imagen de un posible candidato a la presidencia de su país.

En ese mismo momento, el CNI abastecía de informaciones al Grupo de Evaluación Contraterrorista --dirigido por el subsecretario de Defensa de la época, Douglas J. Feith-- y a la Oficina de Planes Especiales --creada por el secretario adjunto de Defensa, Paul Wolfowitz--.

La primera instancia tenía el objetivo de analizar los reportes de la inteligencia con el fin de descubrir vínculos entre los grupos terroristas y países como Irak, en tanto que la segunda tenía el cometido de preparar los planes de invasión de Irak y justificar tal acción.

La CIA y el Departamento de Estado estadunidense dudaban de la integridad de Chalabi --quien a la postre fue reemplazado en el puesto por su rival Ayad Allaoui--, además de que en la realidad no consideraban fiables las informaciones del CNI, que aseguraban tener conocimiento de que Hussein poseía armas de destrucción masiva.

El reporte, retomando las declaraciones realizadas en 2004 de un alto exfuncionario de la CIA, Vincent Cannistraro, afirma que el CNI enviaba "pura propaganda destinada sólo a responder a las necesidades del Departamento de Defensa", pero que tal información "aparecía luego en los discursos del presidente y del vicepresidente".

Refiere que una investigación del Departamento de Defensa sobre ese tema concluyó que "información falsa del CNI y fuentes afiliadas fue usada en evaluaciones clave de inteligencia sobre Irak y fue ampliamente distribuida como productos de inteligencia antes de la guerra".

Esa información prefabricada de los programas iraquíes de armas biológicas y nucleares fue utilizada para elaborar el Reporte Nacional de Inteligencia de octubre de 2002 y las evaluaciones de la CIA sobre Irak en los años 2002 y 2003, donde se alegan vínculos de Hussein con Al Qaeda, y sirvieron para el discurso del secretario de Estado, Colin Powell, en febrero de 2003, ante el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas (ONU).

El Grupo Rendon, subraya el GRIP, participó en la difusión de materiales trucados del CNI, como lo ilustra el llamado caso Al-Haideri.

 

Testigo prefabricado

 

El 17 de diciembre de 2001, agentes de la CIA interrogaron al ciudadano iraquí Adnan Ihsan Saeed al-Haideri. Narró una historia insólita: que él mismo había ayudado a Sadam Hussein a enterrar armas biológicas, químicas y nucleares debajo de casas, en escondites subterráneos, e incluso bajo el hospital Sadam Hussein en Bagdad.

Los expertos de la CIA verificaron los dichos y concluyeron que eran falsos.

         Ese episodio lo retoma el reporte de una investigación realizado por James Bamford que fue publicada en 2005 en la conocida revista estadunidense Rolling Stone. Bamford estima en su artículo que la propia CIA montó esa mentira.

En cualquier caso, Bamford reveló que el Pentágono había pagado a John Rendon para que se ocupara del marketing y de la manera de presentar a al-Haideri y su testimonio. Dos meses antes del caso, el Grupo Rendon había firmado el 3 de octubre de 2001 un contrato de 16 millones 789 mil dólares con el Departamento de Defensa para coordinar en Irak la propaganda de guerra, como lo comprobó en 2007 un documento del propio Pentágono.

Resulta que el CNI convocó a dos periodistas para divulgar públicamente las confesiones de al-Haideri. Después se supo que uno de esos periodistas, Paul Moran, quien falleció en un atentado suicida en Irak en marzo de 2003, trabajaba para una empresa privada estadunidense de relaciones públicas que había contratado la CIA con el fin de diseminar propaganda anti-Hussein.

La madre de Moran aportó un dato revelador: que su hijo trabajaba para la oficina del Grupo Rendon en Londres.

En 2004 al-Haideri fue nuevamente interrogado por la CIA para que les dijera dónde se hallaban enterradas las supuestas armas de Hussein, lo cual no pudo hacer, por lo que existe la hipótesis de que el Grupo Rendon fabricó ese testigo con el único objetivo de promover la guerra en Irak.

El Grupo Rendon envió una carta al editor de Rolling Stone, publicada el 18 de noviembre de 2005, para criticar la investigación de Bamford. Sin embargo, señala el GRIP, el corporativo no demostró que no hubiera tenido ninguna participación en la creación del testigo y tampoco negó que hubiera servido de intermediario en la transferencia de dinero de la CIA al CNI.

Eso no es todo: la célebre escena del derribo de la estatua de Sadam Hussein, tras la toma de Bagdad por parte de las tropas estadunidenses, también habría sido coordinada por empleados del Grupo Rendon.

El 9 de abril de 2003, la estatua fue cubierta primero por una bandera estadunidense y luego de una iraquí, fue tirada al suelo por un vehículo del ejército invasor ayudado por una "muchedumbre" de iraquíes, imagen que fue repetida infinidad de veces por las televisoras del mundo entero.

En realidad, menciona el reporte, la escena fue planificada y el número de iraquíes presentes fue limitado, pero gracias a tomas de video de gran plano se obtuvo la impresión de que había una multitud, además de que dicha estatua se localiza justo frente al hotel donde se reunían los corresponsales internacionales.

 

Prensa vigilada

 

Luego de la caída del régimen Talibán en Afganistán, el Grupo Rendon fue contratado por el Departamento de Defensa para trabajar con el gobierno del presidente Hamid Karzai.

Como lo haría posteriormente en Irak, los hombres de la firma estadunidense participaban todas las mañanas en una conferencia telefónica con oficiales del Pentágono, como parte de un acuerdo con la White House Coalition Information Center, cuya función era asesorar al presidente en materia de comunicación relativa a la guerra contra el terrorismo.

En esas reuniones, señala el reporte del GRIP, se decidían igualmente los temas que serían tratados durante las ruedas de prensa.

Entre agosto de 2004 y septiembre de 2005, la compañía desarrolló también servicios de comunicación en materia de lucha contra el tráfico de drogas, una de las principales fuentes de financiamiento de los grupos terroristas de la región.

En términos exactos, fue responsable de despegar "un programa integral de comunicación pública anti-narcóticos, entrenamiento y cursos educativos".

También capacitó directamente a los colaboradores cercanos de Karzai para relacionarse y controlar mejor a la prensa y mejorar los mensajes transmitidos a la población, por lo que el Pentágono le pagó casi 4 millones de dólares y el gobierno afgano un millón 400 mil dólares.

De acuerdo con una nota del diario Chicago Tribune del 13 de diciembre de 2005, Karzai y el embajador de Estados Unidos en Afganistán no estaban satisfechos con el programa. El presidente afgano decidió acabar con el contrato, pero el Departamento de Defensa optó de manera unilateral prolongarlo por tres años más.

Desde entonces, la relación de la firma estadunidense con el gobierno afgano no fue tersa.

No obstante, el Grupo Rendon fue contratado en 2009 para elaborar una clasificación de los periodistas en función del contenido de sus artículos: a favor de la guerra, contra ella o neutros, reveló el 31 de agosto de ese año el rotativo USA Today.

El Ejército dijo que los artículos eran los que se clasificaban y no los periodistas, pero terminó inesperadamente el contrato con Rendon.

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