Yemen: al borde de la guerra civil

viernes, 17 de junio de 2011
LONDRES (apro).- Yemen se encuentra al borde de una guerra civil, con consecuencias catastróficas para ese país y para la región del Golfo Pérsico, luego del caos y la violencia generados por los ataques de las fuerzas de seguridad yemeníes contra los manifestantes, y la clara ausencia de una perspectiva para la formación de una nueva estructura política y de poder. Así lo indican dos informes publicados el 31 de mayo pasado en Londres. De acuerdo con el reporte de la organización Amnistía Internacional (AI), Yemen está cerca de caer en una guerra civil por la fragilidad de su seguridad. El organismo defensor de los derechos humanos dio cuenta, entre otros hechos, del asesinato de numerosas personas en la ciudad meridional de Taizz, a manos de policías y soldados. “Los cuerpos de seguridad dispararon contra los manifestantes que pedían la dimisión del presidente Ali Abdullah Saleh y contra un improvisado hospital de campaña que atendía a heridos. Asimismo, detuvieron a un gran número de personas y derribaron o prendieron fuego a las tiendas de campaña de un asentamiento levantado por los manifestantes”, denunció AI. Malcolm Smart, director del Programa para Medio Oriente y el Norte de África de Amnistía Internacional, destacó en el documento que la crisis política y de derechos humanos en Yemen “va de mal en peor, a pasos agigantados, como consecuencia de la intervención de las fuerzas de seguridad del presidente Saleh, que intentan sofocar toda oposición”. “En estos momentos –señaló-- Yemen pende de un hilo. Existe un riesgo cada vez mayor de que la situación desemboque en una guerra civil entre las fuerzas del presidente Saleh y los ciudadanos que piden un cambio y el fin de la represión y la violencia, acciones que se han convertido en un llamativo símbolo de los esfuerzos de Ali Abdullah Saleh por mantenerse en el poder”, agregó. La semana pasada, los enfrentamientos estallaron también en Saná, la capital del país, tras la ruptura del alto el fuego entre el gobierno y un líder tribal local, por lo que se ve amenazada la vida de ciudadanos de la ciudad. El gobierno también ha acusado a combatientes de Al Qaeda de arrebatar al ejército yemení el control de la ciudad de Zinjibar. Según AI, muchas familias se han visto obligadas a huir de la zona para refugiarse en la ciudad de Aden, al sur del país. En su informe, el organismo pide al presidente Saleh “retirar sus fuerzas de seguridad, poner fin al ataque de manifestantes pacíficos y hacer que los responsables rindan cuentas conforme a derecho”. “La comunidad internacional también debe dejar claro al presidente de Yemen que los abusos cometidos por sus fuerzas de seguridad son totalmente inaceptables y deben acabar, y que no se permitirá que él ni quienes le rodean eludan sus responsabilidades por los graves delitos de derechos humanos que se están llevando a cabo bajo su mandato”, subrayó Smart en el documento. En tanto, el grupo Chatham House de Londres, ex Instituto Real de Asuntos de Exterior, publicó un informe de 20 páginas titulado Yemen, Arabia Saudita y los Estados del Golfo: políticas de elite, protestas callejeras y diplomacia regional, en el que sostuvo que las estructuras de poder de Yemen están sometidas a una presión “al borde del estadillo social”, debido a que las elites políticas enfrentan demandas cada vez más intensas de la población, que pide por un gobierno más legítimo, que dé mayor respuestas y que sea mucho más inclusivo que el actual. La investigación, elaborada por los expertos Ginny Hill y Gerd Nonneman, del Programa del Norte de África y Medio Oriente, del Chatham House, también indicó que el “dramático” cambio político en Yemen “podría llevar a una crisis de violencia y humanitaria, mientras continúa deteriorándose la situación económica y de seguridad” en ese país. “Esta crisis podría resultar en una nueva y más legítima configuración política”, sostuvo de forma esperanzadora el informe del influyente think-tank británico. En la investigación, el Chatham House analizó en detalle la relación entre varios gobiernos occidentales, entre ellos Estados Unidos, Gran Bretaña y Francia, con el Consejo de Cooperación del Golfo (GCC, en sus siglas en inglés), principalmente a la hora de resolver las amenazas de seguridad, que devienen de la situación actual en Yemen. “La ambivalencia y la limitada capacidad burocrática inicialmente acotó el potencial de respuesta de los Estados del Golfo para resolver la inestabilidad en Yemen. Sin embargo, una creciente oposición interna al presidente yemení Saleh, sumado a su creciente falta de apoyo internacional, ha resultado en la respuesta colectiva del GCC en 2011, destinada a mediar en la transición política del país”, destacó el documento. Según el Chatham House, Arabia Saudita mantiene un patronazgo transnacional muy amplio en Yemen, que ha llevado a que muchos yemeníes “crean que ese país busca influenciar el resultado del cambio político y que la dinámica de sucesión dentro de la Familia Real saudita está afectando la actitud de los actores políticos yemeníes”. “La comunidad internacional y los Estados del GCC están unidos en la necesidad de lograr una transferencia de poder manejable en Yemen. Sin embargo, la parálisis actual deja al descubierto el poder limitado del GCC para negociar una transición y para hacer cumplir la implementación de algún acuerdo”, sostuvo el reporte publicado en Londres. Destacó, además, que la ausencia de manifestantes pro-democracia de base en las negociaciones políticas “limita su rol en el delineado de una nueva situación”. Teniendo en cuenta las críticas populares por la corrupción y la exclusión política –uno de los pilares de las recientes manifestaciones callejeras–, la perspectiva de inmunidad para el presidente Saleh y el reacomodamiento de las elites establecidas en la cúspide del sistema, “muy probablemente todo ello se sume a las dificultades ya existentes a mediado plazo, incluso si se logra contener la furia de los manifestantes y se previene un aumento de la violencia por parte de las fuerzas de seguridad bajo el control del hijo y los sobrinos del presidente Saleh durante el proceso de transición”, continuó. De todos modos, el organismo destacó que las funciones del gobierno “están paralizadas”, los precios de las materias primas aumentan y el riesgo de un conflicto entre las facciones militares rivales “se incrementa día a día”. “Hay aún un margen considerable para que los Estados del GCC incrementen su asistencia humanitaria y jueguen un rol más prominente dentro de Naciones Unidas en el marco del programa de emergencia”, indicó el documento del Chatham House. En ese sentido, indicó que la ayuda de desarrollo coordinada, destinada a través de canales transparentes, “sólo será posible y viable bajo una nueva estructura política”, algo “poco probable” debido a la baja capacidad para confrontar los desafíos conocidos por parte de los funcionarios y políticos. “La brecha entre los objetivos de largo plazo y la primacía de los imperativos de seguridad a corto plazo seguirán influenciando la dinámica de las políticas internas en Yemen, y amenazarán con dañar las perspectivas para una estabilidad futura”, concluyó.

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