Exigen a la Iglesia condenar la dictadura franquista

lunes, 15 de agosto de 2011
Madrid., (apro).—La víspera del inicio de la Jornada Mundial de la Juventud (JMJ), que encabezará el Papa Benedicto XVI, la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica (ARMH) remitió una carta a los obispos españoles pidiéndoles un “gesto simbólico” de condena a la dictadura franquista en el marco de estos actos religiosos. La asociación de víctimas refiere que dada la cercana relación de los miembros de la iglesia católica con los militares que se sublevaron contra el gobierno de la República el 18 de julio de 1936, la visita del Pontífice es una “buena oportunidad” para que la jerarquía española “asuma con madurez y responsabilidad las consecuencias de su apoyo a la dictadura y su colaboración en la constitución de un régimen que causó enormes daños a miles de ciudadanos”. “La Iglesia trabajó con los golpistas en la guerra; ayudó localmente a planificar la represión”, dice la carta. Emilio Silva, presidente de la ARMH, explicó a Apro que fue tal la cercanía de la dictadura franquista con la Iglesia, que hubo jerarcas de la Iglesia católica que fueron sepultados con honores de un jefe militar. De acuerdo con la copia del Boletín Oficial del Estado (BOE) entregado por Silva, el dictador Francisco Franco decretó el 23 de agosto de 1940, que el recién fallecido arzobispo de Toledo, Isidro Gomá y Tomás, fuera enterrado con honores fúnebres que las ordenanzas militares preveían para los capitanes generales muertos “con mando en plaza”. Silva es el nieto de un represaliado en esa época, un comerciante asesinado en octubre de 1936 y cuyos restos fueron recuperados y fueron identificados gracias a estudios de ADN; su trabajo fue precursor para la labor de recuperación de restos de muertos por la represión franquista, desde hace más de diez años. De regreso a la carta de la ARMH, piden a los obispos españoles una condena del uso de fuerza de quienes “no aceptaron los resultados de unas elecciones democráticas”. Plantean que “la iglesia católica fue uno de los grandes pilares del régimen y muchos de sus miembros miraron para otro lado cuando, en la retaguardia, los pistoleros de Falange asesinaban a decenas de miles de civiles”. Agrega: “La Iglesia trabajó con los golpista en la guerra, ayudó localmente a planificar la represión, hizo propaganda para construir el mito del dictador como primer vencedor del comunismo, convirtió a la mujer en una especie inferior y maleducó a millones de ciudadanos”. También señalan que la iglesia ha dicho que el pasado hay que dejarlo quieto, pero a la vez ha beatificado a cientos de mártires de la Guerra Civil, estando en su pleno derecho de hacerlo, ha dicho Silva. Por ello, consideran que la visita del Pontífice es una “oportunidad inmejorable” para reclamar el “colaboracionismo franquista, condenarlo y reparar en la medida de lo posible, el terrible daño que la dictadura causó a millones de personas”.