Arremete Benedicto XVI contra detractores de la Iglesia

viernes, 19 de agosto de 2011
Madrid, (apro).- El Papa Benedicto XVI nuevamente arremetió contra los desafectos a la religión católica, al defender la “radicalidad evangélica” de la vida consagrada frente al “relativismo y la mediocridad”, el “eclipse de Dios, una cierta amnesia y un verdadero rechazo al cristianismo” de la sociedad actual. El jerarca católico habló así en su encuentro en el Monasterio de El Escorial con mil 600 religiosas, incluidas 400 monjas de clausura, en el segundo día de su participación en la Jornada Mundial de la Juventud (JMJ). También lanzó un mensaje a docentes universitarios ahí presentes para pedirles hacer frente a “los abusos de la ciencia sin límite”, en alusión a los avances de la selección embrionaria, que se ha impulsado en España y otros países europeos. Benedicto XVI ha pronunciado duros mensajes, desde el jueves, primer día de su participación en la JMJ, contra las ideas del laicismo y la creciente desafección de los españoles a la religión católica, que contrastan con el “bastión” espiritual que significó este país en el pasado. Ante miles de jóvenes en la estatua de Cibeles, el jueves, se lanzó contra el aborto, la eutanasia y la selección embrionaria, al señalar que, “hay muchos que desearían decidir por sí solos lo que es verdad o no; decidir quién es digno de vivir o puede ser sacrificado en aras de otras preferencias”. Y también se lanzó contra aquellos que reniegan de la religión para abrazar el laicismo, al pedirle a los jóvenes que escuchen el evangelio y no sucumban “a las tentaciones”, y “eviten parecerse a muchos que creyéndose dioses, desearían decidir por sí solos lo que es verdad o no, lo que es bueno o malo, lo justo o lo injusto”, o a los que “se contentan con seguir las corrientes de moda y se cobijan en el interés inmediato, olvidando la justicia verdadera, o se refugian en pareceres propios en vez de buscar la verdad sin adjetivos” A los que, dijo, “piensan no tener necesidad de más raíces ni cimientos que ellos mismos”. Y les pidió a los jóvenes que “tengan también eco en el corazón de los que no creen o se han alejado de la Iglesia”. Antes, a su llegada en el aeropuerto de Barajas, en su primer mensaje, pidió a los jóvenes que no se avergüencen del Señor. “No pocos, por causa de su fe en Cristo, sufren en sí mismos la discriminación, que lleva al desprecio y a la persecución abierta o larvada” que padecen en países laicistas. “Se les acosa queriendo apartarlos de Él, privándolos de los signos de su presencia en la vida pública, y silenciando hasta su santo nombre. Pero yo vuelvo a decir a los jóvenes, que nada ni nadie les quite la paz ni se avergüencen del señor”, los exhortó. En El Escorial, hoy, animó a las religiosas jóvenes a vivir siguiendo los preceptos de castidad, pobreza y obediencia y subrayó que “su ejemplo” cobra relevancia porque “se constata una especie de eclipse de Dios, un verdadero rechazo al cristianismo y una negación del tesoro de la fe recibida”. Al inicio de su segunda jornada en la capital española, el pontífice fue recibido por los Reyes, los Príncipes de Asturias y la infanta Elena en el Palacio de la Zarzuela, donde luego mantuvo un encuentro con el rey Juan Carlos Por la tarde, el Pontífice se reunió con el presidente José Luis Rodríguez Zapatero, con quien intercambiaron opiniones sobre la crisis económica internacional, la hambruna en Somalia y las revueltas en Medio Oriente. A su vez, el Ministro de la Presidencia, Ramón Jáuregui, se reunió con el secretario de Estado del Vaticano, Tarcisio Bertone, para pedir la colaboración de la iglesia para transformar el Valle de los Caídos en un lugar de reconciliación sin cuestionar su uso como basílica ni la presencia de benedictinos en el mismo.  Acompañado de la ministra de Asuntos Exteriores, Trinidad Jiménez, Jáuregui externó a Bertone y al nuncio del Papa, Monseñor Renzo Fratini, debido al interés mutuo que pueda existir, dado la polémica persistente en España con ese sitio, cuya construcción fue ordenada por el dictador Francisco Franco, y donde descansan los restos de miles de hombres del bando del dictador y del bando de los vencidos.

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