Paro nacional genera disturbios en Chile

miércoles, 24 de agosto de 2011
MÉXICO, D.F. (apro).- El paro nacional al que convocó la Central Unitaria de Trabajadores (CUT) de Chile para este miércoles y jueves, provocó varios enfrentamientos en distintos puntos del país, con un saldo de 11 heridos –nueve policías y dos civiles– y 35 detenidos. Las protestas para exigir un cambio al sistema previsional, mayor presupuesto para salud y educación, un nuevo Código del Trabajo, una reforma tributaria y una nueva Constitución, iniciaron la noche de ayer con un intenso cacerolazo, que en algunas zonas conflictivas abrió paso a disturbios y a barricadas. Pese a ello, el presidente chileno, Sebastián Piñera, afirmó que el país funciona “con bastante normalidad”, e hizo un nuevo llamado al diálogo con todos los sectores en conflicto. De acuerdo con el subsecretario del Interior, Rodrigo Ubilla, durante las primeras horas del paro, al menos 11 personas resultaron heridas y 35 detenidas. Entre los policías heridos se encuentra el cabo Nelson Quintriqueo, quien durante la madrugada recibió un balazo en la mano, cuando pobladores de Pycota que participaban en el cacerolazo atacaron una delegación policial. La instalación de barricadas entorpeció el tránsito en varios sectores de Santiago, además de que se registraron varios choques entre manifestantes y uniformados en lugares cercanos a las sedes universitarias, donde la policía militarizada de Carabineros enfrentó a los huelguistas con carros lanza-agua y bombas lacrimógenas. Frente a la central de la Universidad de Chile, grupos de encapuchados se enfrentaron con la policía, mientras que otros inconformes bloquearon calles aledañas a la Escuela de Arquitectura y la Facultad de Filosofía. Según Urbilla, la situación fue controlada en una veintena de puntos donde se colocaron barricadas, mismos que –dijo– fueron despejados por la policía. No obstante, medios locales informaron que en varios suburbios populares, algunas líneas de transporte público dejaron de funcionar, no así el metro, que operó con normalidad, y en los centros hospitalarios y consultorios sólo se atendieron casos urgentes. El presidente chileno minimizó las protestas al señalar que el paro nacional no tuvo mucho eco, ya que los hospitales, el transporte público, los aeropuertos y las empresas trabajaron con normalidad. “Las personas han llegado a sus lugares de trabajo. La gente está haciendo su vida en forma bastante normal, pero lo lamentable es que la intención fue otra: causarle daño a Chile y a los chilenos, por eso creo que el instrumento es equivocado”, dijo Piñera en un mensaje público. De acuerdo con el mandatario, “una cosa es una marcha y otra cosa es intentar paralizar el país. Cuando se paralizan los países nadie gana, todos pierden”, añadió. Asimismo, reiteró el llamado al diálogo con todos los sectores, ya que su gobierno, dijo, ha estado siempre con las puertas abiertas. “Chile es un país libre y democrático, todos tenemos derecho a expresarnos, a reunirnos y marchar, pero le pido a la gente de buena voluntad que haga una distinción entre lo que es una marcha legítima de lo que es la violencia que busca causar daño y dolor”, dijo. Piñera sostuvo que su gobierno trabaja para solucionar “los problemas heredados de los últimos años”, en referencia a las administraciones de la ahora opositora Concertación, que estuvo en el poder entre 1990 y 2010. Por separado, el presidente de la CUT, Arturo Martínez, sostuvo que el gobierno chileno "quiere mostrar normalidad, cuando el país no está normal hoy día". Incluso se deslindó de las barricadas, y afirmó que lo que hubo fueron “personas que con lienzos han tratado de manifestarse, algunos incluso respetando los semáforos". Además, tildó de mentiroso al ministro de Transportes por sostener que la locomoción colectiva ha sido normal. El ministro "ha estado toda la mañana en la televisión mintiéndole al país, porque no es cierto lo que dice, el país no está normal hoy día", se quejó.

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