Tropas leales a Gadafi rechazan ultimátum de bando rebelde

miércoles, 31 de agosto de 2011
MÉXICO, D.F. (apro).- Un comandante rebelde del Consejo Nacional de Transición (CNT) libio afirmó que uno de los hijos de Muamar El Gadafi, Al-Saadi, intenta negociar su entrega, mientras las fuerzas leales al dictador rechazaron hoy el ultimátum de los rebeldes para rendirse. Abdel Hakim Belhaj, comandante rebelde, afirmó que Al-Saadi le llamó el martes y preguntó si se podía garantizar su seguridad. "Le dijimos ‘no temas por tu vida. Garantizaremos tus derechos como ser humano y te trataremos humanamente’”, relató Belhaj. En caso de confirmarse el hecho, Al-Saadi sería entregado a las autoridades judiciales, afirmó el comandante rebelde. De acuerdo con información difundida por la cadena Al-Arabiya, al-Saadi, dijo estar dispuesto a mediar en negociaciones con los rebeldes para frenar las muertes. “Lo más importante es detener el derramamiento de sangre", dijo al-Saadi a la televisora. Contrario a esta postura, Saif al-Islam, también hijo de Gadafi y quien era el elegido para sucederlo en el poder, afirmó a través del canal internacional de televisión sirio, Al Rai, que la ciudad de Sirte, último resquicio del régimen de Gadafi, está lista con 20 mil soldados para combatir a los rebeldes y sus aliados. En respuesta al ultimátum lanzado por los rebeldes, el hijo de Gadafi aseguró que combatirán hasta el último minuto y responderán a los traidores y a las “mafias”, en referencia a las fuerzas aliadas. Además, alimentó la esperanza de los leales al régimen de que Gadafi está vivo. “Queremos tranquilizar al pueblo libio y decirle que estamos vivos y que la resistencia continúa; la victoria está cerca", advirtió al-Islam a quien los rebeldes afirmaron haber detenido, aunque luego él mismo se encargó de aparecer en público para desmentirlo. El hijo de Gadafi sostuvo que las fuerzas leales al régimen atacaron una brigada militar al oeste de Trípoli y que causaron muchas najas a los rebeldes durante los enfrentamientos en el complejo residencial de Bab El Azziziya. Además, sostuvo que las tribus siguen apoyando a su padre a pesar de las amenazas de los “enemigos” rebeldes. "Los mercenarios nunca han ganado una guerra porque combaten por el dinero. Envío un mensaje a todos los hogares libios para que se muevan", dijo al-Islam en el mensaje televisado. Por su parte, el vocero del régimen, Musa Ibrahim, llamó a la sede de la agencia AP en Nueva York para reiterar la oferta de Gadafi de enviar a Al-Saadi a negociar un gobierno de transición con los rebeldes, oferta que ya antes ha sido rechazada Ibrahim aprovechó para expresar el rechazo del gobierno libio al ultimátum que le dieron los rebeldes a los seguidores de Gadafi en Sirte para rendirse y evitar un ataque el sábado 27. "Ninguna nación honorable y digna acepta el ultimátum de bandas armadas", afirmó el portavoz de las tropas gadafistas, quien desconoció la legitimidad del CNT y afirmó que los combates seguirán. Además, afirmó que Al-Saadi sigue firme en su propuesta de negociar y formar un gobierno de transición junto con los rebeldes. Al respecto, Ahmed Bani, un portavoz militar del CNT, descartó cualquier negociación con el régimen y reiteró el llamado a sus tropas para rendirse por la vía pacífica. "No negociaremos con asesinos. Estamos todavía esperanzados en que habrá una propuesta pacífica antes del sábado... La hora cero se acerca rápidamente", subrayó el vocero rebelde. En tanto, cientos de libios acudieron este miércoles a las tumbas de los muertos de la guerra emprendida hace más de seis meses contra Gadafi. En el cementerio Bin-Shir, de Trípoli, se erigieron decenas de tumbas de concreto para los muertos de la rebelión contra Gadafi, en particular en la última semana, luego de que los rebeldes entraron a Trípoli el sábado 20, y muchos murieron en los combates. Fue una jornada de lamentos y llanto, pero también de regocijo, pues después celebraron su libertad con oraciones y cánticos en la plaza principal de la capital. Además, los libios celebraron el comienzo del festival musulmán de tres días de Eid el-Fitr, que concluye el mes de ayuno del Ramadán. Ataviados con sus mejores atuendos --túnicas blancas y chalecos con franjas doradas--, los hombres se arrodillaron para orar en la Plaza de los Mártires, nuevo nombre que le dieron a la que fuera la Plaza Verde, donde los partidarios del régimen se reunían todas las noches durante el levantamiento popular. Las mujeres acudieron vestidas de negro y ululaban, mientras los combatientes rebeldes disparaban al aire. "¡Bien alta la cabeza, Libia es libre!", coreaban los libios presentes en la plaza. Fueron varias las muestras de agradecimiento de los civiles a los combatientes rebeldes. Varios hacían fila para estrecharles la mano en agradecimiento por su liberación.

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