Se desata violencia en Chile durante marcha estudiantil

martes, 9 de agosto de 2011
MÉXICO, D.F. (apro).- La movilización de unos 100 mil estudiantes de bachillerato y licenciatura culminó hoy con violentos disturbios, con saldo de 273 detenidos y 39 lesionados, según el subsecretario del Interior, Rodrigo Ubilla. En un balance oficial dado a conocer a las 19:00 de este martes, el funcionario informó que del total de personas heridas, 16 son civiles y 23 uniformados que, dijo, debieron actuar al generarse actos de violencia al término de la marcha convocada por el movimiento social por la educación, que se inició en las afueras de la Universidad de Chile y concluyó en el parque Almagro. Acompañados por padres y profesores, los alumnos volvieron a recorrer las calles de Santiago, la capital chilena, para exigir al gobierno una mejor educación. El ambiente era pacífico, incluso festivo. A la marcha se sumaron más de 100 mil estudiantes, padres de familia y profesores, según los organizadores; unos 60 mil, de acuerdo con la policía. Los inconformes se congregaron a las diez de la mañana en la Universidad de Chile y, una hora después, al llegar al parque Almagro, ubicado a unas seis cuadras del Palacio de la Moneda, sede del gobierno, un grupo de encapuchados protagonizó los primeros enfrentamientos. Los disturbios incluyeron el incendio de un vehículo y las escaramuzas se registraron en las inmediaciones de Almagro, cerca del palacio de gobierno. Finalizaba la manifestación con un multitudinario mitin, con discursos de los dirigentes estudiantiles y actos cívico-culturales, cuando decenas de jóvenes encapuchados montaron barricadas para obstruir el tránsito vehicular. Incluso un grupo atacó con piedras y palos un edificio residencial de la zona. Algunos de los jóvenes encapuchados fueron detenidos aunque se desconoce con exactitud cuántos. La policía de Carabineros utilizó carros lanza-agua y bombas lacrimógenas para dispersar a los responsables de los ataques, lo que derivó en enfrentamientos entre manifestantes y la fuerza pública. Pese a la presencia de centenares de efectivos de Carabineros que protegían los accesos a la Plaza de la Ciudadanía, las tanquetas lanza-gases, carros lanza-agua y fuerzas antidisturbios de infantería y a caballo no lograron opacar la magnitud de la manifestación. Camila Vallejo, presidenta de la Federación de Estudiantes de la Universidad de Chile, afirmó que los participantes de la marcha “no eran violentistas”, por lo que pidió a los manifestantes que se retiraran de manera pacífica al término del mitin. Otras ciudades del país, como Valparaíso, Concepción, Puerto Montt, Arica, Iquique, Calama, Antofagasta, Copiapó y La Serena se unieron al paro estudiantil. En esas localidades marcharon en conjunto y de forma pacífica unas 40 mil personas, aunque también hubo grupos de encapuchados que se enfrentaron con la policía. El recorrido en Santiago había sido consensuado por gobierno y estudiantes, aunque éstos originalmente solicitaron marchar desde plaza Italia por la Alameda hasta llegar frente a la Moneda, tal como lo hicieron los días 16 y 30 de junio y el 14 de julio pasados. Apenas el jueves 4, el Ejecutivo había prohibido realizar otras dos marchas por la misma ruta, pero los estudiantes desafiaron la negativa y la policía los reprimió. Ese día fueron detenidos 874 jóvenes en todo el país. Luego de los disturbios, los estudiantes convocaron para esta misma noche a un gran cacerolazo --una forma de protesta utilizada por los chilenos durante la dictadura (1973-1990)-- para que las familias, desde las ventanas de sus hogares, hagan sonar sus utensilios de cocina, en demanda de una reforma educativa. Sobre la marcha de este día, el ministro chileno del Interior, Rodrigo Hinzpeter, opinó que "los resultados han demostrado una vez más que desafortunadamente ellos (los convocantes) no tienen el control de las marchas", e invitó a los dirigentes a sentarse a conversar sobre proyectos de ley. "Ha llegado el momento de que ellos reflexionen hasta qué punto las marchas están siendo dañinas para nuestra convivencia social y hasta qué puntos ellos están convocando a marchas que no controlan", subrayó. Por su parte, el subsecretario del Interior dijo a los organizadores de la movilización que las 70 u 80 mil personas que congregaron este martes, fueron sobrepasadas “por los 2 mil delincuentes” que se dedicaron a hacer destrozos, quemar autos y atentar contra la propiedad pública y privada. “Nos preocupa que aquellos que convocan a estas actividades no sean capaces de contener a estos grupos que, si bien son minoritarios, producen gran cantidad de daño”, sostuvo. Añadió que “es el momento del diálogo. Tal cual como el país llama a un cambio profundo en la educación, el país también está pidiendo que todos se sienten a dialogar para que sea en la mesa, en la conversación donde podamos resolver los problemas”. Con las movilizaciones, las federaciones estudiantiles buscan presionar al gobierno para perfeccionar algunos puntos de un plan de 21 medidas que presentó la semana pasada para mejorar la educación. Las principales demandas son tener la garantía constitucional de una educación pública gratuita y de calidad, la prohibición del lucro en las universidades y la devolución al gobierno, desde los municipios, de la administración del sistema educativo primario y secundario. Esas demandas han mantenido movilizados a los estudiantes chilenos desde mediados de mayo y desde entonces han contado con el apoyo del Colegio de Profesores y de numerosas organizaciones sindicales y sociales.

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