Guatemala: entre el pasado militar y el populismo de derecha

lunes, 19 de septiembre de 2011
CIUDAD DE GUATEMALA (apro).- Tras una tensa jornada electoral, con disturbios en algunas partes del país, a la 1:30 de la madrugada del pasado lunes 19, con el semblante inexpresivo que lo caracteriza, el general retirado Otto Pérez Molina, del Partido Patriota (PP), manifestó su alegría porque, dijo, ningún candidato en la historia reciente había superado por 15 puntos al segundo lugar. La última encuesta realizada por Canal Antigua había pronosticado que Pérez Molina obtendría 52% de los votos, porcentaje suficiente para romper la tendencia histórica, en el sentido de que ningún candidato presidencial, desde que inició la era democrática en 1986, ha ganado en primera vuelta. Sin embargo el resultado final fue muy distinto. Pérez Molina ganó 36% de los votos, 16 puntos menos de lo que indicaba la encuesta, mientras que Manuel Baldizón, candidato de Libertad Democrática Renovada (Lider), obtuvo 23.27% de los sufragios. Pérez Molina y Baldizón se enfrentarán en una segunda vuelta el próximo 6 de noviembre, por lo que iniciaron ya la búsqueda de alianzas con otros partidos políticos que puedan asegurarles la victoria. Dos días después de la primera vuelta, Pérez Molina anunció que crearía dos comisiones: una para negociar uniones con partidos afines y otra para negociar con los alcaldes electos, de manera que éstos movilicen a sus bases para que apoyen su candidatura. Los primeros acercamientos los ha tenido con Compromiso Renovación y Orden (Creo), partido que quedó en tercer lugar en la elección presidencial, y con la coalición Visión con Valores–Encuentro por Guatemala (Viva-EG). En un spot televisivo que se difundió el pasado martes 13, Pérez Molina dijo: “Es la hora de un cambio profundo y verdadero. Hago un llamado a todos los que aman a Guatemala para que nos unamos en una cruzada nacional que enfrente los grandes problemas del país”. Baldizón también ha hablado de una “gran cruzada nacional” en contra del PP, e invitó a formar parte de ella a la coalición oficialista Unidad Nacional de la Esperanza–Gran Alianza Nacional (Une-Gana) y a los expresidenciables Mario Estrada, de la Unión del Cambio Nacionalista (UCN); Juan Gutiérrez, del Partido de Avanzada Nacional (PAN), y Adela de Torrebiarte, de Acción de Desarrollo Nacional (ADN). Desde antes de la primera vuelta se había especulado sobre una posible alianza entre Une-Gana y Lider, partido que subió como la espuma en las encuestas, luego de que el Tribunal Supremo Electoral (TSE) dictaminó que Sandra Torres, candidata oficialista, no podía participar en la contienda por su condición de exesposa del presidente Álvaro Colom. Lider es una escisión de la Une, y Baldizón un populista de derecha cuya fórmula electoral se basa en una combinación entre las políticas de “mano dura” contra la criminalidad que ofrece Pérez Molina y los programas sociales instrumentados por el gobierno de la Une, como Mi Familia Progresa (Mifapro), que otorga transferencias condicionadas de 300 quetzales mensuales a familias en extrema pobreza. El martes 13, Torres convocó a una conferencia de prensa en la que descartó la posibilidad de aliarse con el PP, pero dejó abierta la posibilidad en el caso de Lider. “No tenemos ninguna prisa, lo estamos analizando y cualquier decisión que se tome será una decisión institucional a nivel de la alianza Une-Gana”, dijo. ¿Podría Une-Gana, que ahora suma 47 diputados en el Congreso, inclinar la balanza a favor de Lider? De acuerdo con el politólogo Renzo Rosal, de la Universidad Rafael Landívar, eso es bastante probable, ya que “hay similitudes entre los perfiles de los líderes de ambos movimientos y existe una coincidencia de propuestas, además de un enemigo común: el PP. La Une ha demostrado que tiene un capital político fuerte y podría complementar la debilidad de Lider, que es un partido nuevo”, afirma. Los demás partidos, por el momento, se han abstenido de decantarse abiertamente por el PP o por Lider, pues afirman que cualquier alianza deberá establecerse con el consentimiento de sus bases. “Es muy arriesgado salir a hablar de alianzas porque tenemos que estar muy claros que el voto que dieron nuestros electores no es un cheque en blanco y que nosotros no podemos hacer con ellos lo que sea”, afirma Rodolfo Neutze, secretario general de Creo. El voto anti-militar Pérez Molina, un general retirado que ya había participado en la contienda anterior de 2007, que perdió por un estrecho margen contra Álvaro Colom, fue firmante de los Acuerdos de Paz en 1996, pero sobre sus hombros pesan señalamientos sobre su participación en el conflicto armado interno que asoló al país durante 36 años. A inicios de los años 80, bajo la dictadura de Efraín Ríos Montt, Pérez Molina fungió como comandante de una de las “Fuerzas de Tarea” creadas por el Ejército para combatir a la guerrilla. La historia de dichas fuerzas es un extenso catálogo de masacres, ejecuciones arbitrarias, desapariciones forzadas y torturas. En el municipio de Chajul, Quiché, donde operaba la Fuerza de Tarea Gumarcaj, liderada por Pérez Molina, 26 aldeas fueron borradas del mapa, lo cual fue catalogado como un “acto de genocidio” por la Comisión para el Esclarecimiento Histórico. “Que alguien me demuestre que hubo genocidio”, fue la respuesta que dio Pérez Molina cuando la revista electrónica Plaza Pública lo cuestionó sobre estos hechos, en una entrevista publicada tres semanas antes de las elecciones. Durante su campaña, Baldizón buscó cultivar el voto antimilitar y ganarse a las poblaciones del interior que no olvidan las masacres. “Al pueblo sólo le quedó un candidato. No quiero volver al pasado, cuando los niños eran llevados en contra de su voluntad al cuartel. A todos sólo nos queda un camino y es el de Lider”, dijo el pasado 19 de agosto, en un mitin realizado en Sacapulas, Quiché, uno de los departamentos donde se perpetraron más muertes de civiles durante el conflicto. Según el politólogo Renzo Rosal, ese discurso podría intensificarse de cara a la segunda vuelta electoral. “El voto antimilitar puede impactar en buena medida, y Baldizón se está planteando como un candidato joven que representa el poder emergente versus Otto Pérez Molina que representa el pasado”, puntualiza. Esta semana, Baldizón anunció que había contratado a dos estrategas estadunidenses del Partido Republicano, Tim Clark y Ron Nehring, quien fungió como presidente de ese partido entre febrero de 2007 y marzo de este año. Aún está por verse qué giro le darán a la campaña de Lider y de qué manera explotarán el pasado contrainsurgente del general de la mano dura a favor de Baldizón. Tono mesiánico Los centenares de personas provenientes de diferentes puntos del país, quienes el pasado 12 de junio llenaron la Plaza de la Constitución, siguiendo las instrucciones del líder que los arengaba desde la tarima, levantaron las manos al unísono para pedirle ayuda a Dios. No se trataba de un culto religioso, sino de la asamblea general de Lider. Desde el inicio de la campaña, Baldizón ha impregnado su discurso político con un fuerte tono mesiánico. Rosal afirma que este es otro aspecto del discurso de Baldizón que podría tener eco entre la población, especialmente en el área rural. Baldizón nació en 1970 en Flores, Petén, el departamento más grande y más olvidado del país en términos de desarrollo. Un informe publicado el pasado 1 de agosto por el think tank estadunidense Insight Crime afirma que su familia construyó su fortuna con base en el tráfico ilegal de piezas arqueológicas por la frontera con México. En 2003 fue electo diputado del PAN y dos años más tarde migró a la Une, partido con el que se reeligió en 2007. Baldizón Cobró notoriedad en 2004, cuando presentó al pleno del Legislativo la Ley del Programa del Adulto Mayor, que otorga una pensión mensual para mayores de 65 años sin cobertura social. Su paso por la Une fue polémico y fugaz. En diciembre de 2008 fue expulsado por el Comité de Honor del partido, acusado de presentar leyes sin consensuarlas con la bancada y de realizar actividades proselitistas en apoyo a otras agrupaciones. Con su expulsión se produjo la escisión en la Une, de la cual surgió Lider, ya que 11 diputados uneístas lo siguieron. El domingo 11, Baldizón emitió su voto en Flores, Petén, y dijo ante la prensa que ese era “su mero pueblo”, un discurso con el que busca proyectarse como “el candidato del interior”, explica Rosal. Con una amplia batería de propuestas, que abarcan desde la pena de muerte como solución a la criminalidad hasta programas sociales con variaciones a los ya instrumentados por el presente gobierno, además de una bonificación anual para todos los trabajadores del sector público y privado, Baldizón ha sido caracterizado por Virgilio Álvarez, director de la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales (FLACSO), como “un populista de derecha”, cuyo lema de campaña es “sólo el pueblo salva al pueblo” y “sólo la familia unida salva a Guatemala”. Aunque muchas de sus promesas de campaña son altamente demagógicas y han sido satirizadas por la oposición, afirma Álvarez, son mensajes directos al electorado y de fácil consumo. “Tarde o temprano estamos condenados a tener un presidente como Baldizón”, sentencia Álvarez.

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