Libia-Gran Bretaña: los encuentros secretos

viernes, 23 de septiembre de 2011
LONDRES (apro).- Los acuerdos secretos entre Gran Bretaña y Libia serían mucho más amplios y comprometedores que lo sospechado inicialmente, y van desde viajes secretos realizados por el exprimer ministro Tony Blair a Trípoli hasta contratos petroleros multimillonarios de la multinacional British Petroleum (BP), a cambio de la liberación del único condenado por el atentado aéreo de Lockerbie (1988), el libio Abdelbaset Ali Mohmet al-Megrahi. De acuerdo con documentos gubernamentales hallados en oficinas abandonadas de la capital libia tras la caída del poder del coronel Muammar el Gadafi, Blair realizó dos visitas secretas para reunirse con Gadafi en fechas previas a la liberación en Escocia de Al-Megrahi. Blair, que abandonó la jefatura del gobierno británico en junio de 2007 tras diez años ocupando ese cargo y que fue máximo aliado de Estados Unidos en las invasiones militares de Irak y Afganistán, utilizó un jet del régimen libio para visitar a Gadafi en junio de 2008 y luego, en abril de 2009. El exmandatario jugó un papel central a la hora de sacar a Gadafi “de las sombras” a cambio de que Libia abandonara su programa de armas nucleares, y visitó por primera vez al gobernante libio en marzo de 2004, en el que fue llamado por la prensa como "el acuerdo en el desierto". Durante esa visita, Blair estuvo acompañado por altos funcionarios de las petroleras británicas BP y Shell con el propósito de sellar acuerdos multimillonarios por la extracción y la refinación de petróleo, así como para la extracción de gas. Un vocero del exprimer ministro británico admitió el pasado 18 de septiembre en Londres a la radio 4 de la BBC que, en efecto, las visitas secretas se llevaron a cabo y agregó que los libios pidieron explicaciones por el caso de Al-Megrahi, aunque el ex mandatario "simplemente les dijo que era un asunto que le competía a las autoridades escocesas y no a él". Al-Megrahi es el único condenado por el atentado de diciembre de 1988 contra el vuelo 103 de la aerolínea norteamericana Pan Am, que provocó la muerte de 270 personas, en su mayoría estadounidenses, cuando el avión explotó sobre la ciudad escocesa de Lockerbie. El libio, que padece de un cáncer en su etapa terminal, fue liberado el 20 de agosto de 2009 por razones humanitarias, luego de que las autoridades escocesas indicaron que sólo le quedaban tres meses de vida. La decisión fue duramente criticada por familias de las víctimas del atentado, que denunciaron acuerdos secretos entre Gran Bretaña y Libia detrás de la medida. Sin embargo, Al-Megrahi sigue vivo en Trípoli, aunque su familia sostiene que está en sus últimos días. Las revelaciones pusieron más presión a Blair para que haga públicos los detalles de las visitas secretas a Kadafi desde que abandonó la oficina ministerial de Downing Street, y de cuenta si existieron contratos multimillonarios a cambio de la liberación de A-Megrahi. Acuerdos en el desierto Según los documentos secretos hallados en la capital libia, y que fueron filtrados a los periódicos ingleses Daily Telegraph y The Sunday Times, en 2008 y 2009 Blair negoció viajar a Trípoli desde Sierra León en un jet privado provisto por el mismo Gadafi como "gesto de amistad". Los documentos también indicaron que el exprimer ministro británico mantuvo otra reunión secreta con el coronel libio en junio de 2010. Las visitas secretas dejan en evidencia posibles conflictos de interés entre el cargo que ocupa actualmente Blair como enviado especial de paz del Cuarteto (ONU, Estados Unidos, Rusia y la Unión Europea) para Medio Oriente, sus intereses como consultor de negocios para bancos internacionales, y sus tareas filantrópicas al frente de la Fundación de Fe Tony Blair. "El señor Tony Blair nunca tuvo ningún rol, ya sea formal o informal, pago o ad-honorem, con la Autoridad de Inversión Libia o con el gobierno libio, y tampoco tiene ninguna relación comercial con alguna compañía libia o entidad comercial en ese país", sostuvo un portavoz del exprimer ministro a la BBC luego de la revelación de los documentos secretos. "Los contenidos de las conversaciones durante las visitas ocasionales de Blair fueron principalmente sobre África, ya que Libia encabezó durante un tiempo la Unión Africana; pero también sobre Medio Oriente y acerca de cómo Libia debía reformarse y abrirse al mundo", agregó. El portavoz dijo además que "por supuesto" los libios pidieron explicaciones por el tema Al-Megrahi, que en su momento era tema central en las portadas de los principales diarios de Libia. "Blair explicó, como siempre lo ha hecho, cuando estuvo en el gobierno y fuera de él, que no dependía de una decisión del gobierno británico, sino del Ejecutivo escocés (dejar en libertad a Al-Megrahi)", dijo el vocero. Y reiteró que Blair y Gadafi "no hicieron ningún acuerdo al respecto", aunque aclaró que mantuvieron charlas que incluyeron temas "comerciales y de inversión petrolera". "En su momento, varios gobiernos del mundo estaban lidiando con Libia. Gadafi incluso había sido recibido en varias capitales europeas, incluidas Bruselas, Roma y París. Hay mucho cinismo al respecto, y ahora todos ponen el grito en el cielo porque el régimen de Gadafi ha caído", sostuvo el vocero. La liberación de Al Megrahi Una serie de documentos secretos publicados en febrero pasado revelaron que el gobierno de Gran Bretaña "hizo todo lo que pudo" para ayudar a Libia a obtener la liberación de Al-Megrahi, ya que temía que de lo contrario "se vieran dañados los intereses comerciales británicos", principalmente de extracción de petróleo. Al-Megrahi debía cumplir 27 años en prisión por el ataque que causó la muerte de 259 pasajeros y 11 pobladores escoceses. Sin embargo, tras ser liberado y trasladado a su país recibió en Trípoli un recibimiento de héroe, un hecho que también provocó fuertes críticas de familiares de víctimas, en su mayoría ciudadanos estadounidenses. Al-Megrahi, está "muy enfermo" de cáncer y al borde su muerte, según confirmó su hijo Khalid, que permitió a las cámaras británicas filmar al paciente en su cama. Khalid Al-Megrahi afirmó que su familia autorizó el acceso a las cámaras de televisión a su residencia en la capital libia para echar por tierras los rumores acerca de que el atacante de Lockerbie está en buena salud y que había abandonado Libia. Las cámaras de la BBC mostraron a Al-Megrahi en una cama en una habitación decorada lujosamente, con la cabeza cubierta con un paño blanco y conectado a un respirador que monitorea su pulso cardíaco. En la grabación aparece la madre de Al-Megrahi con rostro compungido, y el hijo, que le hace masajes a su padre en los pies. En una entrevista con la BBC, Khaled declaró sobre su padre: "Está muy enfermo y entró en este sueño profundo. Ha dejado de comer (…). Quiero que todos, pero especialmente en Gran Bretaña y en Escocia, vean a mi padre, cómo está. Él está enfermo. Veo en las noticias que algunos dicen que no está enfermo y que no está en su casa, que se escapó. Les diría que vengan a ver a mi padre, que no se puede mover de su habitación", afirmó Khaled a la emisora británica. En Gran Bretaña se especuló con que la liberación de Al-Megrahi se debía a un acuerdo secreto entre Londres y Trípoli para negocios con la petrolera BP en suelo libio, especulación que en su momento negó categóricamente el gobierno británico. Sin embargo, Abdelati al-Obeidi, el último ministro de Exterior de Gadafi y que está ahora preso bajo custodia de los rebeldes, declaró el pasado 8 de septiembre a la BBC que la liberación de Al-Megrahi de una prisión escocesa en 2009 ocurrió debido a un acuerdo secreto entre Londres y Trípoli para multimillonarios negocios petroleros de la compañía BP en suelo libio. Para Al-Obeidi, en Libia "ambos temas estaban conectados". "Hubo evidencia que liberarlo (a Al-Megrahi) ayudaría (en el contrato petrolero), pero no fue esa una condición. Hubo señales de parte de Libia, pero también de los británicos, que saben cómo hacer negocios", declaró. Tras ser preguntado nuevamente si considera que hubo intercambio de prisioneros con Al-Megrahi con fines de negocios petroleros con BP, el exfuncionario de Gadafi fue categórico: "Esto es lo que creo, puede que sea incorrecto, pero esto es lo que pienso". El pasado 9 de septiembre, Richard Anderson, reportero especializado en temas económicos de la BBC, concluyó en una investigación especial que existe una "carrera por producir petróleo en Libia". El experto sostuvo que liberar las decenas de miles de millones de dólares de activos congelados será clave para la reconstrucción a corto plazo del país del norte de África, "pero sin el petróleo, no hay forma de que construyan una economía en la que se consolide la democracia". Esa investigación concluyó además que la industria petrolera tiene la clave del éxito del régimen en ciernes en Libia, ya que los hidrocarburos representan un cuarto de la economía del país, y el 95% de sus exportaciones. De acuerdo con cifras de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP) , la producción actual en Libia apenas supera los 50 mil barriles diarios, algo prácticamente insignificante si se compara con los 1.6 millones que producía antes de que estallara la rebelión. John Hamilton, miembro del centro de investigación Cross Border Information, sostuvo en dicho informe que Libia "no puede permitirse quedarse sentado en sus riquezas (…). La factura de la reconstrucción del país será enorme, y para cubrir la alta demanda de su población, tiene que conseguir que las exportaciones petroleras vuelvan al nivel normal". La industria petrolera libia se basa en la producción de las cuencas de Sirte, Murzuk y Palagian, aunque es Sirte la mayor y por lejos la más importante, ya que aporta el 80 por ciento de la producción del país. Según la BBC, las principales petroleras del mundo "están desesperadas para regresar, entre ellas la italiana ENI, que volvió a Libia para evaluar los daños". El nuevo régimen tiene previsto comenzar pronto a ofrecer nuevos contratos, con una subasta programada para este año, en la que buscan posicionarse las petroleras ENI, Repsol, Gazprom, Total, la Corporación Petrolera Nacional de China, BP y Exxon Mobil. "Y aquellos que vienen de los países que ayudaron a derrocar a Gadafi podrían estar en ventaja, ya que probablemente consigan un tratamiento preferencial ", destacó la emisora británica. Si se cumple ese vaticinio, la italiana ENI, la estadounidense Total y la británica BP podrían arrebatar la marcha a sus rivales y conseguir ganancias multimillonarias en la carrera por obtener el “oro negro” libio.

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