Chile: vuelo maldito

viernes, 9 de septiembre de 2011
VALPARAÍSO (apro).- La caída del avión carguero CASA 212 de la Fuerza Aérea de Chile (FACH) en el archipiélago Juan Fernández habría sido el resultado de una mala planificación. Esa es al menos la conclusión a la que han llegado experimentados pilotos a la luz de las evidencias conocidas respecto del accidente del pasado viernes 2 que costó la vida a 21 personas, 14 de las cuales aún permanecen desaparecidas. Juan Fernández está depende administrativamente de la Región de Valparaíso y se encuentra a 700 kilómetros de la ciudad del mismo nombre. Este archipiélago está compuesto por las Islas Robinson Crusoe, Alejandro Selkirk y el islote Santa Clara. Es mundialmente conocida porque en ella se desarrollaron los hechos que inspiraron la famosa novela de Daniel Defoe. La tragedia causó conmoción nacional, entre otras razones, por el hecho que entre los muertos está Felipe Camiroaga, probablemente el animador más popular y querido de la televisión chilena. Él, junto con otros cuatro miembros del programa Buenos Días a Todos, de Televisión Nacional de Chile (TVN), viajaba con la misión de mostrar los avances en los programas de reconstrucción de los daños provocados por el maremoto del 27 de febrero de 2010. Parte de estos trabajos eran realizados por “Desafío Levantemos Chile”, campaña encabezada por el empresario filántropo Felipe Cubillos, quien también iba en el vuelo. Entre los pasajeros había también dos profesionales del Ministerio de Cultura, además de dos pilotos y otros dos tripulantes de la FACH. Todos murieron. Errores no forzados La tragedia se desencadenó minutos antes de las 18:00 horas, cuando tras dos intentos fallidos de aterrizaje, la nave se precipitó con violencia al mar sin que hubiera testigo alguno del hecho mismo. Sin embargo, su desaparición en el cielo y su no aterrizaje provocó la inmediata alerta entre la población local compuesta por poco más de 600 personas. Los isleños se organizaron espontáneamente para realizar la búsqueda, según relató a Apro el presidente del Sindicato de Pescadores Artesanales de Juan Fernández, Marcelo Rossi. Dicha persona señaló que pocas horas después de ocurridos los hechos, cuando ya era de noche, 60 pescadores en 15 lanchas, salieron a la mar a pesar de las complicadas condiciones de navegación. Fruto de ese trabajo, en la madrugada del sábado 3 pudieron encontrar los primeros cuatros cuerpos. Estos correspondían a Erwin Núñez, cabo de la FACH; Galia Díaz, funcionaria del Consejo Nacional de la Cultura y las Artes; Roberto Bruce, periodista de TVN, y Sylvia Slier, productora de TVN. La tarde del día siguiente, llegaron a la zona refuerzos de la Armada y de la FACH, que se unieron a las tareas de búsqueda. Sin embargo, en su despliegue demostraron desorden e improvisación. Comandos de fuerzas especiales de la FACH fueron lanzados desde aviones al mar en la madrugada del domingo 4. Iban provistos de linternas y esnórqueles. Pero varios de estos comandos se enredaron en las cuerdas de sus paracaídas lo que casi derivó en nuevas víctimas fatales. Además, el sábado 3 estuvo a punto de aterrizar en la isla un Hércules 130, de 25 toneladas de peso, cuatro veces más que el peso máximo que podría resistir la pista. Sólo la negativa del piloto a aterrizar impidió otra posible tragedia. El pescador Rossi detalló las condiciones climáticas que existían en la Isla al momento del accidente. Sostuvo que ese día el viento tenía una intensidad de 25 nudos, con ráfagas de 35 nudos, que llegaba en forma perpendicular a la pista. Él estima que “una de estas ráfagas tomó al avión y en uno de esos virajes lo hizo precipitar a la mar, produciendo un impacto que desintegró gran parte del avión”. Su conclusión se relaciona con el hecho que él junto a sus compañeros han encontrado restos del avión “fragmentados en pequeñas partes”. La teniente Carolina Fernández, que piloteaba el avión, pudo constatar las difíciles condiciones climáticas en su primer sobrevuelo sobre la pista. Sin embargo, no tenía otra alternativa que aterrizar puesto que no contaba con el combustible necesario como para volver al continente. Este tipo de vuelos, con punto de no retorno, están prohibidos en Chile para la aviación civil, exigencia que no corre para la aviación militar. La controversia se ha desatado debido al hecho que las difíciles condiciones climáticas ya eran conocidas por la FACH y por las aerolíneas privadas que unen el archipiélago con el continente. De hecho, la línea aérea ATA había decidido suspender uno de sus vuelos programados para ese día por razones de seguridad. Tomó esta decisión a pesar de que los aviones de esta línea cuentan con suficiente autonomía como para volver con tranquilidad al Continente en caso de existir condiciones adversas en Juan Fernández. Además de las fallas en la planificación, otro de los aspectos que contribuyó al desenlace fatal del comentado vuelo es el hecho que el aeródromo de la Isla Robinson Crusoe no cuenta con torre de control, ni con radar y la pista –de 900 metros de extensión- ni siquiera tiene luces que posibiliten los aterrizajes nocturnos. Juan Fernández carece, asimismo, de un servicio aéreo de búsqueda y rescate en caso de accidente. Además, ni siquiera existe un camino que vincule por tierra la pista con el poblado de San Juan Bautista, por lo que el traslado de los pasajeros y la carga se debe realizar por mar. En entrevista con el canal de TV Vive Deportes, el piloto Rodrigo Molina aseguró que la causa del accidente fue el agotamiento del combustible. Mostrando una pizarra intentó demostrar su apreciación: Sostuvo que el peso máximo de despegue del avión era de 7 mil 700 kilos, de los cuales 5 mil 930 correspondían al peso de la aeronave sumado al de los pasajeros. El resto, mil 770 kilos, era el cupo disponible para combustible. El peso del combustible utilizado era de mil 398 litros. “Si sacamos la cuenta –señaló Molina-, el consumo promedio de este avión es de 350 litros/hora, lo que nos da una autonomía de 3 horas con 54 minutos”. Y añadió: “La hora de despegue del avión fue a las 13:52 y la hora del accidente fue a las 17:48. Si se saca la cuenta, la diferencia de eso nos da 3 horas con 56 minutos. O sea: se les acabó el combustible”, concluyó el aviador. Además, señaló que, como prueba de lo anterior, el hecho de que, a pesar de la exhaustiva búsqueda, que ha incluido en uso de barcos de guerra, robots submarinos y numerosas lanchas patrulleras, no se ha encontrado ninguna mancha de combustible. El piloto Molina, de vasta experiencia, aseguró que los pasajeros del avión siniestrado no fueron informados de que este no tenía capacidad para volver en caso de no poder aterrizar en la Isla. Molina, quien era instructor de vuelo de Camiroaga, expresó que si este hubiera sabido las condiciones del viaje no se hubiera subido al avión. El diario español Público difundió el domingo 4 un reportaje en el que se suma a la tesis de la falta de combustible como causal del accidente. Este diario afirmó, por otra parte, que la nave siniestrada llevaba una sobrecarga de peso. Argumentó en este sentido que el máximo de carga que puede soportar el CASA 212 es de 14 personas, siete menos de los que la nave trasladaba. Además, el mencionado avión estaba cargado con equipos de televisión y construcción. El piloto de ATA, Pedro Forteza, entrevistado por Radio Bío Bío -el sábado 3 afirmó que, entre las causales del accidente, se deben mencionar aspectos psicológicos relacionados con la mala planificación del vuelo. “Los pilotos deben haber sufrido una presión muy tremenda. Ellos sabían que no podían volver al Continente… yo creo que la presión sicológica que se va produciendo tras dos intentos sin aterrizar, sumado a que el combustible se iba acabando, debe haber sido tremenda… puesto que si hay algo terrible en aviación es quedarse con poco combustible”. Forteza, que ha realizado más de 500 viajes a Juan Fernández, subrayó el hecho de que la piloto Fernández tenía tan sólo 26 años y 800 horas de vuelo. Esa inexperiencia de la piloto habría incidido –según Forteza- en que esta “no tomara las decisiones correctas frente a las malas condiciones climáticas”. Cabe señalar en este sentido que ATA exige al menos 2 mil horas de vuelo para recién iniciar una capacitación a los pilotos que se integran a su flota. Esto, por la dificultad que supone la pista de Juan Fernández. Pedro Forteza señaló que el CASA siniestrado está diseñado para soportar –en el aterrizaje- vientos de hasta 25 nudos, diez menos que los que hubo el fatídico día del accidente. El analista Raúl Sohr sostuvo en entrevista con La Nación el lunes 5 que el CASA 212 es “altamente vulnerable a los vientos”. Aseguró además que este carguero –español, propiedad de Airbus- le dicen el “Hércules de los pobres porque es igual de ruidoso y mal terminado”. El mal equipamiento del CASA 212 de la FACH se refleja en el hecho que ni siquiera contaba con una caja negra que facilitara las labores de búsqueda y diera luces sobre las causas del accidente. Cabe hacer notar, que el Modelo CASA 212 tiene una elevada tasa de accidentes. Salió al mercado en 1967, ha vendido hasta hoy 480 unidades de las cuales 70 han protagonizado accidentes de lo que han resultado 540 muertos. El impacto provocado por el accidente y la controversia respecto de sus causas, derivó en que la Corte Marcial nombrara el pasado jueves 8 un ministro en visita, responsabilidad que recayó en ministro Juan Cristóbal Mera. Mera es presidente de la Corte Marcial siendo junto al ministro Joaquín Billard, los dos únicos civiles que conforman este tribunal. Isla abandonada El accidente aéreo, al igual que otras tragedias que han sacudido a Chile en los últimos meses, puso en evidencia problemas estructurales que sufre este país suramericano. En entrevista con Apro, el Consejero Regional de Valparaíso, por Juan Fernández, Daniel Paredes, se quejó del “extremo centralismo” existente en Chile y del estado de abandono al que tienen sumido al Chile Insular la clase política”. A su juicio, el abandono que sufre su tierra, estaría en la raíz de este accidente. Paredes sostiene que en vez de gastarse millones de dólares en un costoso operativo, “Chile debería generar una verdadera política de desarrollo para sus 3 mil 739 islas”. Acusa que hace casi una década duerme en el Congreso Nacional un proyecto de ley de Territorios Especiales, cuya aprobación ayudaría a sacar del abandono a Juan Fernández y otros territorios aislados. Pero afirma “que a la clase política no le interesa aprobarla porque en las islas no existen los suficientes votos como para motivarlos”. De acuerdo con el analista político y periodista de Radio Bio Bio, Nibaldo Mosciatti, el accidente aéreo “demuestra que en el archipiélago ocurre una situación similar a lo que pasa en todas las zonas alejadas a Santiago: que estamos en un país que vive a 4 ó 5 velocidades distintas, donde existe una capital que cuenta con energía e iluminación toda la noche, en cambio en Juan Fernández, no existe plata para iluminar la pista del pequeño aeródromo”. Este abandono al que están sometido Juan Fernández, contrasta con el hecho que por su historia, belleza y biodiversidad, este territorio es uno de los destinos más preciados para el turismo en Chile.

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