El Salvador: conmemoración y desagravio

SAN SALVADOR (apro).- El pasado lunes 16, el presidente de El Salvador, Mauricio Funes, conmemoró el XX aniversario de los Acuerdos de Paz que en 1992 fueron firmados –en el Castillo de Chapultepec, en la ciudad de México– entre el gobierno y la guerrilla, que pusieron fin a 12 años de guerra en este país. La celebración no tuvo precedentes. Funes y todo su gabinete fueron a El Mozote, un caserío del oriental departamento de Morazán, donde entre el 10 y el 12 de diciembre de 1981 el Batallón Atlacatl, comandado por el teniente coronel Domingo Monterrosa, asesinó a cerca de un millar de personas, la mitad de ellos menores de edad. Muchas adolescentes y mujeres fueron violadas antes de ser ametralladas, y bebés fueron lanzados al aire y clavados en las bayonetas. Fue la masacre más espeluznante de la guerra de El Salvador (1980-1992) y de la historia moderna de América Latina. En un emotivo e histórico discurso, con lágrimas en los ojos, Funes pidió perdón como jefe del Estado y comandante general de las Fuerzas Armadas, por la responsabilidad de esa institución en esa y otras masacres y por las aberrantes violaciones de derechos humanos ocurridas durante el conflicto armado. Por inaudito que parezca, ningún presidente de El Salvador anterior había hecho nada similar después de que finalizó la guerra civil en 1992. Tras la guerra, como parte de los Acuerdos de Paz, se formó la Comisión de la Verdad de la ONU, que rindió su informe el 15 de marzo de 1993. Recibió más de 23 mil denuncias ciudadanas y configuró 13 mil 569 casos de violaciones de derechos humanos, de los cuales seleccionó 32 hechos emblemáticos del patrón de violencia que se desarrolló durante el conflicto y en los años anteriores. Absolutamente ninguno de los abusos del Estado durante la guerra ha sido esclarecido y ninguno de sus responsables ha sido procesado por la justicia salvadoreña. La Ley de Amnistía, aprobada tres días después de la publicación del Informe de la Comisión de la Verdad y aun vigente, es el gran monumento a la impunidad que campea en este país, que hoy vive una situación desesperada de violencia social que muchos conectan con esa falta de justicia, verdad y reparación a las víctimas del conflicto armado. El Estado salvadoreño también ha celebrado actos de conmemoración en la Asamblea Legislativa, con reconocimientos para los negociadores y firmantes de los Acuerdos de Chapultepec. Asimismo, se han celebrado distintas conferencias y conversatorios en los que los protagonistas de aquellos años han dado su visión del resultado con dos décadas de perspectiva. A nivel internacional, la celebración más relevante tendrá lugar los días 25 y 26 de enero en París, Francia. Allí estarán el canciller salvadoreño, Hugo Martínez, acompañado de cuatro firmantes de los acuerdos de paz, entre ellos el actual vicepresidente de la República, Salvador Sánchez Cerén. Junto a ellos estará también la canciller mexicana Patricia Espinosa y el ministro francés de Exteriores, Alain Juppé, que será el anfitrión del evento. Francia fue uno de los firmantes de la Declaración Franco-Mexicana del 28 de agosto de 1981, que por primera vez reconoció a nivel diplomático al FMLN como fuerza beligerante y sacó a la guerrilla del aislamiento internacional que le confería la calificación de organización terrorista otorgada por Estados Unidos. Según fuentes del gobierno salvadoreño, este acto se realizará en Francia y no en México, porque fue el gobierno galo el que tomó la iniciativa de hacer la invitación al ejecutivo salvadoreño.