Assange: Seis meses en la embajada de Ecuador

viernes, 21 de diciembre de 2012
LONDRES (apro).- El fundador del sitio Wikileaks, Julian Assange, cumplió el miércoles 19 seis meses encerrado en la embajada de Ecuador en Londres, al refugiarse allí para evitar ser enviado a Suecia por cargos de abusos sexuales y luego ser entregado a Estados Unidos, donde teme podría enfrentar la condena de muerte. El australiano, de 41 años, marcó la fecha con un mensaje público que ofreció el jueves 20 desde el balcón principal de la dependencia diplomática, en el que dijo que Wikileaks publicará más documentos secretos en 2013 "que afectarán cada país del mundo". "La labor de Wikileaks no será amedrentada", dijo Assange ante decenas de seguidores y periodistas que lo escuchaban fuera de la misión diplomática. Assange sostuvo además que la "puerta está abierta" para poner fin al impasse diplomático entre Ecuador y Gran Bretaña, y de esa forma evitar ser extraditado a Suecia. Aunque Ecuador otorgó el asilo político en agosto pasado, Gran Bretaña se niega a darle el salvoconducto que le permita viajar a Quito, al considerar que el australiano violó las condiciones de su arresto domiciliario. Las autoridades británicas sostienen que Assange será arrestado de inmediato en caso de poner un pie fuera de la embajada. Esa opción, por el momento, es descartada por el australiano. Durante su ponencia en el balcón, la segunda desde agosto pasado, el hacker agradeció el apoyo a sus simpatizantes, algunos de los cuales portaban velas y pancartas con mensajes de solidaridad. "Contigo hasta la muerte", "Liberen a Julian" y "Libertad de expresión/ Libertad a Assange", se leía en algunas pancartas. "Hace seis meses entré a este edificio. Se ha convertido en mi casa, mi oficina y mi refugio. Gracias a la posición de principio del gobierno de Ecuador y al apoyo de la gente, estoy a salvo en esta embajada y puedo hablar desde aquí", declaró Assange en medio de una noche londinense típica, fría y lluviosa. El australiano, cuyo sitio Wikileaks publicó al menos 250 mil cables diplomáticos estadunidenses que comprometieron al gobierno norteamericano, como también a multinacionales y empresas varias, agregó que sobrevive gracias a la solidaridad de sus seguidores y de aquellos en el mundo que apoyan a Wikileaks y la libertad de expresión. "Aunque mi libertad está limitada, aún puedo trabajar y comunicar, a diferencia de los 232 periodistas que están en prisión esta noche", sostuvo el exreportero y activista. Assange es buscado por la Fiscalía General de Suecia por denuncias de abusos sexuales a dos mujeres. El australiano niega categóricamente que hubiera cometido dichos abusos, los cuales se habrían registrado en 2010. El fundador de Wikileaks sostiene que si es enviado a Estocolmo, esto haría posible su eventual extradición a Estados Unidos, donde teme podría enfrentar la pena de muerte por el delito de espionaje. En su ponencia del jueves 20 en Londres, Assange dijo que el Pentágono afirmó recientemente que la existencia de Wikileaks "es un crimen que continúa". "Mientras siga pasando esto y mientras mi gobierno no defienda al periodismo y a las publicaciones de Wikileaks, seguiré aquí", sostuvo. "De todas formas, la puerta está abierta, y la puerta ha estado siempre abierta, para cualquiera que quiera utilizar los procedimientos estándar y busque hablar conmigo o garantice mi salvoconducto", continuó. El discurso de Assange desde el balcón de la embajada de Ecuador en Londres fue filmado por camarógrafos de todo el mundo, quienes se apostaron frente al inmueble diplomático. Scotland Yard, que mantiene una presencia permanente fuera del edificio, montó un operativo de seguridad en torno al evento. Impasse diplomático Según Londres, el australiano violó las condiciones de su arresto domiciliario, que incluían llevar una pulsera magnética, entregar su pasaporte y presentarse cada día a una comisaría local. Assange cumplía con un arresto domiciliario desde diciembre de 2010 en la mansión Ellingham Hall en Norfolk (centro de Inglaterra) de su amigo y experiodista Vaughan Smith. El gobierno británico reafirmó recientemente "su compromiso de encontrar una solución diplomática" al problema, aunque también reiteró su "obligación legal de extraditar a Assange a Suecia", de acuerdo con una decisión de la Corte Suprema británica. A pesar de meses de un impasse en el caso, las autoridades ecuatorianas se muestran esperanzadas con una solución favorable. "Nuestro objetivo es llegar a un acuerdo satisfactorio para todos (...) que excluya toda posibilidad de extradición más tarde a Estados Unidos", declaró un asesor del gobierno ecuatoriano. Desde que ingresó a la embajada ecuatoriana en Londres, el pasado 19 de junio, Assange vive encerrado en una pequeña habitación de unos 20 metros cuadrados, con acceso a Internet y teléfono. Se alimenta con comidas rápidas que le traen sus allegados, y su salud se está deteriorando, principalmente por la falta de aire fresco y movimiento, como informó el 19 de noviembre la embajadora ecuatoriana en Londres, Ana Albán. La diplomática estudia ahora pedirle a Gran Bretaña un permiso especial para que el australiano pueda ser tratado en algún hospital cercano. Una vez que termina el horario de trabajo de la sede diplomática, Assange recibe en su habitación la visita de amigos, familiares y periodistas que apoyan su causa, entre ellos la cantante Lady Gaga, la diseñadora Vivienne Westwood y el político francés Jean-Luc Mélenchon. Sin embargo, aún parece muy lejana una solución diplomática para su liberación. El lunes 17 y en una entrevista con el radio belga RTBF, el australiano dijo que no espera que su situación tenga un desenlace hasta antes de febrero, cuando están previstas las elecciones presidenciales en Ecuador. "Estados Unidos cree que existe la posibilidad de que (Rafael) Correa pierda en los comicios y de ese modo esté en una mejor posición estratégica para negociar", sostuvo el fundador de Wikileaks. Durante su entrevista, Assange afirmó además que por momentos cree vivir en una "estación espacial" en la embajada, bajo condiciones de vida "difíciles". "Trabajo 17 horas al día, siete días a la semana, hago ejercicios físicos con regularidad y uso una lámpara solar para compensar el confinamiento", contó el hacker, quien según la prensa local tiene como objetivo fundar un partido político y presentarse a las elecciones al Senado en Australia en 2013. “En manos de Europa” Desde Ecuador y un día previo a conmemorarse los seis meses en la embajada, el presidente Rafael Correa sostuvo que la resolución de la causa Assange "está en manos de Europa". "Ecuador ha hecho lo que tenía que hacer. Somos un país soberano y no tenemos que pedirle permiso a nadie", dijo Correa en rueda de prensa a medios nacionales e internacionales. Ecuador le concedió asilo al australiano el 16 de agosto, considerando que su vida está en riesgo ante una posible extradición a Suecia, y posteriormente a Estados Unidos. Mientras, Suecia se ha negado a que un fiscal tome las declaraciones a Assange en las dependencias de la embajada para que así pueda continuar el proceso. El gobierno ecuatoriano que en un inicio hasta tomó contacto con representantes del gobierno británico para que se le conceda el salvoconducto, ha dejado de realizar avances de tipo diplomático, aunque los canales se mantienen abiertos. “Si Gran Bretaña concede el salvoconducto, mañana se acaba este asunto; si Suecia manda a su fiscal a la embajada para interrogar a Assange, mañana se acaba este asunto; si los recursos que el abogado de Assange, Baltasar Garzón, ha iniciado, funcionan, se acaba este problema", dijo Correa. Esa posición difiere de la adoptada por el gobierno en meses anteriores, cuando recibió en Quito a la madre de Assange, tomó contactos con representantes de Gran Bretaña y de Suecia para facilitar en algo la situación del australiano. Ni Correa ni el canciller Ricardo Patiño, quienes meses antes habían insistido en que Assange puede permanecer de "manera indefinida" en la delegación, esta vez no se refirieron a esa posibilidad. Según Santiago Basabe, profesor del programa de estudios políticos de la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales (Flacso), "Ecuador no puede hacer mucho tampoco, porque tan soberano como es el gobierno de Ecuador para otorgar asilo, igualmente es Gran Bretaña al negarse a dar el salvoconducto". La posible salida a la situación, según el analista, es que "el proceso judicial en Suecia, la orden de prisión preventiva quede sin efecto por la propia disposición, y Assange pueda salir y esté en libertad. Lo más viable en el corto plazo es eso y ahí la injerencia de Ecuador no es mayor". A pesar de que la situación del australiano todavía es indeterminada, ha marcado la política exterior del Ecuador en el 2012. Una vez que Assange ingresó a la embajada en Londres, Ecuador estuvo en los titulares de los principales diarios del mundo, y el día en que el canciller anunció, en Quito, la decisión de otorgarle asilo político, varios medios la transmitieron en vivo desde la Cancillería, donde llegaron cientos de periodistas. Según el analista de Flacso, el caso "ha colocado al país en la discusión internacional, es uno de los temas clave que más ha movilizado opinión pública, lo cual no implica que eso vaya a favor de los objetivos del Estado" y ha logrado el objetivo del gobierno de "tornar a Correa en un personaje mediático, en posicionarlo mediáticamente". Luego del anuncio del asilo, Ecuador siguió en los titulares, al convocar a reuniones urgentes de Unasur, Alba y OEA en una cruzada diplomática en contra de la "amenaza" de Reino Unido de irrumpir en su embajada en Londres para apresar a Assange. Los cancilleres de Unasur, al igual que los del Alba, reunidos en la ciudad portuaria de Guayaquil se solidarizaron con Ecuador a través de una declaración de siete puntos en contra de la eventual "violación" de su misión diplomática. Los cancilleres y representantes reunidos en Washington en la OEA aprobaron por consenso una resolución que muestra su "solidaridad y respaldo" a Ecuador. Queda por verse si Londres decidirá otorgarle eventualmente el buscado salvoconducto, o si Assange y sus asesores deberán buscar otro camino para evitar un limbo diplomático que podría costarle la salud al australiano.

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