Escala crisis política en Egipto tras tragedia en estadio de futbol

jueves, 2 de febrero de 2012
MÉXICO, D.F. (apro).- Después de la violencia desatada en el estadio de futbol de Port Said, en la que perdieron la vida 73 personas, la crisis política en Egipto escaló y ahora partidos políticos y activistas exigieron al Parlamento retirar el voto de confianza al primer ministro Kamal al-Ganzouri. La Asamblea del Pueblo convocó a una reunión de emergencia que inició con un minuto de silencio para recordar a las víctimas, y en la que organizaciones políticas y los aspirantes a la presidencia, Hazem Abu Ismail y Ayman Nour, pidieron la destitución del Consejo Supremo de las Fuerzas Armadas, máxima autoridad en Egipto. De acuerdo con la Constitución provisional, el Parlamento no tiene jurisdicción para retirar el voto de confianza al gobierno provisional, pero el Partido Wad, de corte liberal, indicó que Egipto necesita un gobierno que trabaje en el pleno cumplimiento a las demandas de la revolución de 2011, entre ellas brindar seguridad al país, que hasta ahora no se ha cumplido. Prueba de ello, señaló Wad, es lo ocurrido el pasado miércoles 1 en el partido en Port Said, cuando seguidores del equipo local, Al Masri, se enfrentaron a los contrarios “ultras” de Al Ahly, conocidos como los Diablos Rojos. El marcador favoreció al equipo visitante por tres goles a uno y eso desató la gresca que dejó 73 muertos y cientos de heridos. En una declaración publicada en la edición electrónica del diario Egypt Independent, Wad conminó al Parlamento en funciones a cumplir con su deber de impulsar la transición política en Egipto, llamar de inmediato a elecciones presidenciales y acabar así con las divisiones entre el pueblo. Por su parte, al-Ganzouri asumió ante los legisladores la responsabilidad política por los disturbios en Port Said y aseguró que está dispuesto a rendir cuentas ante la justicia si se lo piden. “Estoy dispuesto a cumplir con cualquier instrucción que me pida rendir cuentas, porque sé que soy responsable políticamente”, reconoció al-Ganzouri ante el Parlamento. Además, dijo que aceptó la dimisión del gobernador de Port Said, general de División Mohamed Abdulá, y ordenó el cese de los mandos policiacos que encabezan a los elementos desplegados en el estadio de futbol, así como la destitución de todos los responsables de la Federación de Futbol Egipcia. Por su parte, el Consejo Supremo de las Fuerzas Armadas expresó, mediante su cuenta en Facebook, su indignación por lo sucedido y declaró tres días de duelo nacional, al tiempo que ordenó a las fuerzas armadas garantizar la seguridad del pueblo. De su lado, el presidente del Parlamento egipcio, Osama Yassin, acusó a las fuerzas del orden de “negligencia” y aseguró que el Partido Libertad y Justicia, brazo político de los Hermanos Musulmanes, estuvo detrás de la violencia. “No se trata de un enfrentamiento entre deportistas, sino del guión de un caos organizado. Este guión se basa en la provocación con el fin de producir violencia. Su objetivo es abortar la revolución y acabar con el cambio democrático en Egipto”, consideró. Los legisladores votaron para realizar una investigación sobre lo sucedido y presentaron una queja formal contra el Ministro del Interior, Mohamed Ibrahimo, acusándolo de negligencia. Nuevos enfrentamientos dejan 200 heridos La Plaza Tahir de El Cairo, sede de manifestaciones multitudinarias desde la caída de Hosni Mubarak, volvió a llenarse tras la tragedia de Port Said, para exigir que la Junta Militar ceda el poder de inmediato a un gobierno civil. La policía lanzó gases lacrimógenos contra miles de manifestantes que se congregaron alrededor del Ministerio del Interior, furiosos por la pasividad de la policía durante el partido del miércoles. Al menos 200 personas resultaron heridas hoy en nuevos enfrentamientos registrados entre hinchas del equipo Al Ahly y miembros de las fuerzas de seguridad, según informó el Ministerio de Sanidad. Al principio la protesta se llevaba a cabo de forma pacífica. Inició en la sede del club Al-Ahly y se dirigió hacia el Ministerio, cerca de la Plaza Tahir, sin embargo los manifestantes avanzaron hacia las fuerzas de seguridad resguardadas tras bloques de hormigón y alambre de púas. Los inconformes lanzaron zapatos y piedras contra los policías al tiempo que lanzaron consignas contra el gobierno interino. “Abajo con la junta militar”, clamaron decenas de egipcios, que mostraban imágenes de las víctimas del día anterior. “No fue un accidente deportivo, fue una masacre militar”, remataron. Enardecidos, los manifestantes trataron de remover los bloques de hormigón e incendiaron llantas, al tiempo que algunos retiraban a los heridos porque las ambulancias no podían llegar al epicentro del enfrentamiento. Tras los violentos hechos, el Ministerio emitió un comunicado en el que exhortó a los egipcios a “escuchar la voz de la sabiduría... en estos momentos críticos” e impedir que se extendiera el caos.

Comentarios