Uganda: Las omisiones de Kony2012

viernes, 30 de marzo de 2012
MÉXICO, D.F. (apro).- Autoritarismo, militarismo e intervencionismo estadunidense, pero también un pujante movimiento que ya ha conseguido la paz. Tales son los aspectos más importantes sobre Uganda que el famoso video Kony2012 omite. Con más de 80 millones de visitas en menos de un mes en Youtube, Kony2012 es el video más difundido en la historia de Internet. Apela a la ayuda militar de Estados Unidos al ejército de Uganda para detener al señor de la guerra Joseph Kony. --¿Qué hago?--, pregunta el director del video, Jason Rusell (quien narra, aparece y cuenta su historia en toda la cinta), a su hijo, un pequeño de cinco años. --Detienes a los chicos malos --dice el niño ante las cámaras. ---Este es el chico malo, Joseph Kony --dice Jason--. Fuerza a los niños a hacer cosas malas. ¿Qué sientes sobre eso? --Me siento mal --responde el niño. El video muestra a Jacob, el amigo africano de Jason Rusell, llorando por la muerte de su hermano a manos del Ejército de Liberación del Señor (LRA, por sus siglas en inglés), el grupo armado de Kony. Cuando Jacob manifiesta sus pocas ganas de vivir, Jason le promete: “Lo detendremos”. Y una voz con eco repite: “¡Lo detendremos!” La página de los creadores de esta producción estadunidense, Invisible Children, dice que su objetivo es “usar películas, creatividad y acción social para terminar con el uso de ‘niños-soldado’ en la guerra rebelde de Joseph Kony, restaurar a las comunidades afectadas por el LRA en África Central y llevarlas hacia la paz y la prosperidad”. Pero su forma de contar la historia, el retrato que hace de los africanos y la solución militarista que plantea para detener a Kony, el hombre más buscado por la Corte Penal Internacional (CPI), le ha granjeado a Invisible Children la crítica de expertos, periodistas, y especialmente de personas de la propia Uganda. En entrevista con Apro, la bloggera y periodista ugandesa Rosebell Kagumire enfatiza que la historia de Invisible Children no coincide con la realidad de su país. “Existen omisiones claras y algunas inexactitudes, incluso al llamar a Uganda parte del África Central”, critica la periodista. “Omite también las contribuciones de los ugandeses y otros africanos para alcanzar la paz en la región (…) Hace pensar al espectador que esta situación ha esperado durante 26 años a la llegada de Estados Unidos”, dice Kagumire Para la periodista africana, el video muestra a Uganda “todavía como un campo de batalla”, pues utiliza imágenes del conflicto que datan de hace diez años, cuando se desató la crisis de los “caminantes nocturnos”, personas que viajaban del campo a la ciudad en las noches para evitar ser secuestrados por el LRA mientras dormían. Kagumire expresa que actualmente Kony no tiene más de 2 mil efectivos y no ha podido atacar Uganda en cinco años. Capitán América El video “pinta una imagen prometedora del intervencionismo extranjero cuando les puede salir el tiro por la culata”, dice Kagumire. “El director se pone en el papel del héroe de América que debe salvar África”. Se trata de “la misma América (Estados Unidos) que le da a nuestro gobierno ayuda militar y nunca le importó cuando la guerra estaba terminando con la vida de miles de personas en Uganda”. Desde diciembre del 2008, el Pentágono apoya al Ejército ugandés con aproximadamente 1.5 millones de dólares al mes, de acuerdo con el artículo El otro lado de la historia de Joseph Kony: la violencia del Ejército de Uganda, publicado el 14 de marzo por el diario El País. Sobre Invisible Children, Kagumire dice: “Desde luego, no somos ingenuos para pensar que muchos de estos movimientos son de caridad. Hay muchos grandes intereses geopolíticos en juego en Uganda, Kenia, Congo y Sudán del Sur, como reservas de petróleo y minerales”. Museveni, el guerreador “La parte más irresponsable del video es que no hay ninguna mención sobre Museveni (el presidente de Uganda) y nuestras tropas, que han cometido crímenes en la misma guerra; ni el hecho de que la gente no confía ni en el gobierno ni en el LRA”, cuenta Kagumire. Mahmood Mamdani, profesor y director del Instituto Makerere de Investigación Social de la Universidad de Makerere, en la capital Kampala, escribió en Al Jazeera el artículo Kony: lo que Jason no dijo a Invisible Children. El texto, publicado el pasado 13 de marzo, cuenta la historia de la contrainsurgencia, que comenzó en 1986, fecha en la que Museveni ocupó por primera vez el cargo, con la Operación Norte. “La operación fue masivamente destructiva para los civiles”, escribió Mamdami. “Y creó las condiciones para el crecimiento de movimientos fundamentalistas como el LRA, de Kony, y el Movimiento del Espíritu Santo, de Alice Lakwena”. Durante los noventa, cuenta el profesor Mamdani, miles de acholis (la etnia mayoritaria del norte) fueron forzados por el Ejército a entrar en campos de refugiados para ser “protegidos” del LRA. Mediante el asesinato, bombardeos y quema de villas enteras, el Ejército ugandés reubicó en 2005 a aproximadamente un millón de personas. La más reciente gran operación militar ugandesa, Lighting Thunder, comenzada en el 2008, se ha granjeado una gran cantidad de críticas. El Consejo de Investigación de Ciencias Sociales de Nueva York acusó en diciembre pasado al Ejército de Uganda de usar a las niñas de la República Centroafricana, República Democrática del Congo y Sudán del Sur como esclavas sexuales. En el video Kony2012, los narradores dicen que, para atrapar al líder del LRA, se debe apoyar a este Ejército: “Uno: militares ugandeses deben agarrarlo. Dos: necesitan equipo. Tres: con este motivo acudieron los asesores americanos. Cuatro: el gobierno de Estados Unidos tuvo que mandarlos. Cinco: lo hicieron porque cambiaron su parecer sobre que a la gente no le importa que arresten a Kony”, dice el video. “El video no aporta nada, pues, de hecho, el Ejército estadunidense ya estaba desde antes ahí”, dice Kagumire. Ante el fracaso de las conversaciones de paz de Juba, en Sudán del Sur, la CPI promovió una nueva ofensiva contra el LRA, que como consecuencia se extendió al Congo y a la República Centroafricana. El video no se ocupa de la situación en estos dos últimos países, donde todavía ocurren crímenes, sostiene Kagumire. La periodista cuenta que el gobierno ugandés tiene tropas en Somalia (para combatir al grupo islámico Al-Shabaab) y en otros países de África Central para atrapar a Joseph Kony. “Eso nos hace uno de los destinatarios de ayuda militar más importantes. Mientras Museveni (quien también invadió el Congo hace dos décadas), siga en el cargo con este papel importante en la región, puede fácilmente quedarse en el puesto”, señala Kagumire. El video también omite las protestas antigubernamentales en Uganda de abril del 2011, inspiradas por la Primavera Arabe, contra el gobierno de Museveni debido al alza en los precios del país. Mucho menos habla de los frecuentes encarcelamientos de Kizza Besigye, líder del opositor Foro para el Cambio Democrático, quien de nuevo pisó la cárcel el 21 de marzo por realizar una “manifestación ilegal”. “Si se quiere atrapar a muchos otros como Kony, se debe apoyar a los ugandeses que están buscando cambios democráticos y espacios para incidir en el gobierno”, dice Kagumire. Al estilo Hollywood “Por supuesto, esta visión proyectada al mundo hace que algunos me pregunten por qué critico al video, incluso llegan a la arrogancia de preguntar: ‘¿Qué han hecho ustedes, los africanos, por sí mismos?’, cuenta Kagumire. “De algún modo –señala--, estas actitudes son perpetuadas a través de estas iniciativas”. Simón Kaheru, director de SMSMedia, un proyecto ugandés de redes sociales e información, dice a Apro que la mayoría de los ugandeses expresaron “su profunda insatisfacción sobre el video y desconfían mucho de sus intenciones”. Explica que el contenido del video es definitivamente viejo, lejos de la realidad e incluso dañino para la deteriorada imagen que los ugandeses han tratado de reparar a través de los años. “La manera en la que el video fue lanzado y publicitado parece diseñada para beneficio de Invisible Children en vez de los verdaderos niños invisibles que sufrieron durante la guerra”. Kaheru dice que la organización no es famosa en Uganda, la mayoría de la población no la había escuchado antes del lanzamiento del video. El artículo de la periodista camerunesa Julie Owono, Kony 2012: una ilusión humanitaria, publicado el 14 de marzo en Al Jazeera, ubica el éxito de la campaña no sólo en su “dramática narrativa”, sino en su estrategia de llamar la atención de celebridades estadunidenses como Oprah Winfrey, Lady Gaga, Bill Gates o Mark Zuckenberg; además de políticos que, curiosamente, son en su mayoría republicanos, encabezados por el expresidente George W. Bush. Y es que el video mismo empieza con una imagen en picada desde el espacio que apunta a Estados Unidos y, posteriormente, ubica su nuevo enemigo: Kony, al estilo de las portadas que la revista Time publicó para señalar a Hitler y a Osama Bin Laden. También utiliza el discurso de Occupy 99%, pues llama a poner una pirámide en su logotipo donde los pocos que están en el poder deben ser presionados por la mayoría. Al final, como un infomercial, Invisible Children promueve un Action kit con playera, póster y pulsera para llevar el mensaje a las calles el próximo 20 de abril. “Muestra que Estados Unidos nos salvará de la situación”, dice Kagumire. “El hombre blanco que viene a salvarnos (….) Este es un video que nos muestra como personas que no tienen voz”. “El video hará, ciertamente, que Rusell y su gente vendan muchas playeras y tengan mucho tiempo al aire en CNN”, ironiza Kaheru. Batalla desde Uganda “Una buena perspectiva es hablar con nosotros, los ugandeses, y trabajar”, afirma Kaheru. “Siempre es útil acercarse a la gente para tener información y su propia perspectiva”. Dice que la guerra de Kony fue terminada por acciones del gobierno y acciones civiles, conversaciones de paz, intervenciones de la diáspora y acciones militares. “Todo por ugandeses”, sostiene. “Esta el lado de Uganda que no debe ser olvidado: el de la gente que honestamente busca vidas en paz y prosperidad”, resalta. “Hace pensar que todos los ugandeses se sentaron y vieron a sus niños ser secuestrados y convertidos en soldados”, sostiene por su parte Kagumire. “Hemos visto a personas ordinarias, académicos y activistas de Uganda salir y contar la realidad a varios medios. No tenemos que contestarle al video, sólo tenemos que decir: ‘así fue la historia’”, aclara. Enfatiza que también hay que contar lo que ocurrió a las víctimas. “Todo mundo sabe que si te concentras en un hombre malo y olvidas a las víctimas de la comunidad, no contarás bien la historia”, dice. Y explica: “Los héroes y aquellos que deberían ser famosos no son Kony. Él es un asesino en masa, ya lo conocemos, pero necesitamos conocer a las víctimas, al centro de la campaña, no a un criminal”. Actualmente, Kagumire se encuentra trabajando con algunos jóvenes del proyecto UgandaSpeaks.com con el propósito de informar sobre Uganda y sacar “la espina” que puso Kony2012. El informe El punto de vista de las víctimas para el remedio y la reparación: un reporte de Uganda, lanzado por la Oficina del Alto Comisionado de Naciones Unidas y la Comisión de Derechos Humanos de Uganda en diciembre de 2011, reporta las ansias de educación y salud de la población de ese país, así como su deseo de saber la verdad sobre la guerra. Existen iniciativas para llevar el nombre de una de las víctimas en el cuello, recuperar los sistemas de justicia tradicionales, y el difícil aspecto de reintegrar a la comunidad a los niños que alguna vez pertenecieron al Ejército de Kony, y que hoy deben enfrentar a las personas que masacraron. “Ahora el reto de las personas no es caminar kilómetros para dormir en las calles de las ciudades, sino reconstruir su vida”, acotó.

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