Estados Unidos: Los malabares de los republicanos gays

viernes, 11 de mayo de 2012
WASHINGTON (apro).- La histórica decisión del presidente de Estados Unidos, Barack Obama, de apoyar públicamente el matrimonio entre personas del mismo sexo sorprendió al país y dejó a varios sectores – entre ellos, gays republicanos, afroamericanos religiosos e hispanos-- todavía más confundidos de cara a las elecciones de noviembre. Obama hizo el anuncio el miércoles 9 durante una entrevista con la cadena televisiva ABC. En los días siguientes, los medios de comunicación estadunidenses se ocuparon mucho más del impacto electoral de los comentarios del presidente que de sus posibles consecuencias para incontables personas que deben todavía mantener sus preferencias sexuales en las sombras o, peor aún, llevar adelante su vida de pareja en medio de temores legales. Por si acaso, Obama explicó claramente que se trató de una posición “personal” y que sigue respetando la capacidad de los diversos estados de la unión de tomar cartas en este asunto, como fue el caso de Carolina del Norte, que hace pocos días votó en un referendo prácticamente prohibir de manera constitucional los matrimonios gay. “A lo largo de los últimos años –contó Obama durante el programa Good Morning America-- he hablado con amigos y familiares y vecinos” sobre el tema de las bodas gay. “Cuando pienso en miembros de mi propio staff que están en relaciones monógamas homosexuales increíblemente comprometidas –continuó-, que están criando hijos juntos, o en esos soldados o aviadores o marines que están allá afuera peleando en nuestro nombre y que se sienten atados porque no se pueden casar, en un cierto momento concluí que para mí, personalmente, es importante dar un paso adelante y afirmar que, creo que las parejas del mismo sexo tienen que poder casarse”. Se trata de la primera vez que un presidente estadunidense en el cargo hace semejante afirmación. Hasta ahora, Obama declarado estar a favor de las uniones civiles, pero nunca –al menos en público-- del matrimonio homosexual. Para algunos analistas se trató simplemente de una apuesta política para recuperar la base progresista del partido demócrata, desilusionada por muchas medidas de tono conservador tomadas por el presidente durante su primer mandato; mientras que otros creyeron ver en el gesto los rastros de las convicciones del Obama activista social que brilló alguna vez en Chicago. Para comprobar el impacto electoral habrá que esperar hasta que los estadunidenses vayan a las urnas. Sin embargo, ya se pueden ir repasando algunas “víctimas” del anuncio de Obama, en particular los homosexuales republicanos. Por extraño que parezca, existe en Estados Unidos un pequeño, pero sólido, movimiento de gays y lesbianas que apoya al partido más conservador en materia de asuntos sociales. Para estos activistas, parecía hasta ahora que resultaba más importante la disciplina fiscal, por ejemplo, que la igualdad entre los ciudadanos de este país. Ahora, estos republicanos nadan en aguas muy complicadas, en particular teniendo en cuenta que el virtual candidato de su partido para los comicios de noviembre, Mitt Romney, reiteró que no solamente está en contra de las bodas entre personas del mismo sexo, sino también de las uniones civiles. Peor todavía, a principios de mes la persona que había sido seleccionada por Romney como portavoz de su campaña para asuntos de política internacional, Richard Grenell, se vio obligado a renunciar por una “simple” razón: los sectores más conservadores entre los republicanos no soportaron que sea abiertamente homosexual. Frente al anuncio de Obama, la principal organización gay del partido opositor, Log Cabin Republicans, reconoció que la noticia “cambió el clima político alrededor del asunto en favor de la igualdad”. En un comunicado, el director ejecutivo del grupo, R. Clarke Cooper, dijo que “apoyar la libertad de casarse es la decisión correcta y que el presidente se sume a ese esfuerzo está en los mejores intereses del país”. Sin embargo, “los estadunidenses pueden estar seguros de que el presidente no hubiera tomado esta postura si no favoreciera sus intereses políticos –matizó-. Además de energizar su base y distraer la atención de un desempeño económico fracasado, (Obama) echó la trampa para cualquier republicano que responda de manera intolerante” al anunció, completó Cooper. En cuanto a Romney, Cooper admitió que la declaración del exgobernador de Massachusetts en contra de los matrimonios gay y de las uniones civiles “pone en peligro su capacidad de ganar la voluntad de los votantes moderados, mujeres y jóvenes, en especial en momentos en que una gran mayoría de los estadunidenses favorece alguna forma de reconocimiento para las relaciones de sus amigos y vecinos homosexuales, bisexuales o transgénero”. Otra conocida organización de homosexuales republicanos, GOProud, criticó a Obama por el momento elegido para hacer su anuncio; y evitó comentar el caso del vocero de la campaña de Romney, desplazado por ser gay. “Es bueno ver que, después de tanta presión política, el presidente Obama finalmente se sumó a la posición de Dick Cheney en el tema de la igualdad matrimonial”, señaló Christopher Barron, uno de los fundadores de GOProud, en referencia a las declaraciones del exvicepresidente norteamericano –quien tiene una hija lesbiana-- en favor de las bodas entre personas del mismo sexo. El anuncio, continuó, “difícilmente refleja algún rastro de valentía de parte del presidente Obama, quien durante años trató duramente de quedar bien con todos en este asunto”. Los malabarismos que están haciendo los republicanos homosexuales para buscarle defectos a la decisión de Obama y mantener su apoyo a Romney, un candidato cada vez más conservador en asuntos sociales, posiblemente sean el preludio a serios problemas de recaudación de fondos de campaña para los candidatos republicanos. Un problema que no afecta al presidente, quien el jueves 10 por la noche levantó nada menos que 15 millones de dólares en una gala en la mansión del actor George Clooney en Los Ángeles, donde los derechos de los homosexuales son un reclamo favorito de los referentes de Hollywood. “Debe ser difícil” en este momento ser gay y republicano, comentó a Apro el activista Pedro Serrano, director de comunicaciones de la organización National Gay and Lesbian Task Force. Serrano, el primer candidato abiertamente homosexual y VIH positivo que corrió por un puesto público en Puerto Rico, en 1998, añadió que, de todas maneras, no es una tarea “imposible” que los republicanos homosexuales trabajen para “crear conciencia dentro de su partido con el objetivo de cambiar las actitudes, los corazones y las mentes de sus miembros, de manera que entiendan que todos somos seres humanos que merecemos igualdad”. “Hay muchas maneras de contribuir a los partidos políticos tradicionales siendo activista gay –siguió Serrano en la entrevista con Apro por correo electrónico-, empezando por educar a las personas sobre la necesidad de igualdad” entre los ciudadanos. De todas maneras, “en el Partido Republicano es más cuesta arriba –reconoció-, a causa de la homofobia expresada por una gran parte de sus líderes”. Según Serrano, el miércoles 9 fue “un día histórico” gracias a la “valentía y firmeza” de Obama, “sobre todo en un año electoral”. De todas maneras, aunque “celebramos este acontecimiento, es urgente recordar que todavía queda mucho por hacer para que la igualdad matrimonial sea legal”, completó Serrano. La lucha en este terreno es cuesta arriba, ya que –con el voto de Carolina del Norte-- ya son una treintena los estados adonde existe algún tipo de traba constitucional que impide que las parejas del mismo sexo se casen. En Carolina del Norte se vio que uno de los electorados clave de Obama, los afroamericanos, apoyaron de manera importante la enmienda constitucional antigay, que venció con 69% de la votación. “Creo que esto va a causar una increíble polémica entre la comunidad de raza negra porque, como se sabe, los domingos en sus iglesias los afroamericanos se convierten en la gente más conservadora del país”, advirtió el diputado Allen West. Este legislador por Florida, él mismo un conservador, recordó que, si bien votaron abrumadoramente por Obama en las elecciones del 2008, los afroamericanos de su estado y de California también apoyaron sendos referendos para prohibir el matrimonio homosexual. De hecho, una encuesta realizada en marzo último por la cadena ABC News mostró que 55% de los estadunidenses de raza negra está en contra de las bodas entre personas del mismo sexo, contra apenas 41% favorable, números que incluso superan la tendencia negativa general de 52%-43%. Al día siguiente del anuncio de Obama, un conocido reverendo evangélico de Baltimore, Jamal Bryant, dijo que resultará en un “incalculable daño” para las aspiraciones del presidente de quedarse cuatro años más en la Casa Blanca. Pero otros, como la profesora Andra Gillespie, autora de varios libros sobre la identidad política de los afroamericanos, aseguró que esos votantes seguirán del lado de Obama en noviembre. Según Gillespie, la razón es sencilla: para los afroamericanos “en estos momentos hay asuntos más importantes, como la cuestión racial o la pobreza, en los cuales los demócratas siguen haciendo un trabajo mejor” que los republicanos. Dudas similares se levantaron sobre el voto de los latinos, en su gran mayoría católicos y relativamente conservadores en algunos asuntos sociales. “Muchos hispanos creen que estas cuestiones son profundamente personales y no deberían ser decididas por los políticos, ellos pueden ser conservadores en sus convicciones sobre estos asuntos, pero los problemas económicos sobrepasan a los sociales en este momento”, definió la estratega demócrata Maria Cardona. De cara a las elecciones de noviembre, “seguramente los republicanos tratarán de utilizar las iglesias, el clero y cualquier camino religioso que se les pueda ocurrir que esté disponible para describir el apoyo del presidente al matrimonio gay como algo que va en contra de las creencias religiosas de los latinos”, señaló la exasesora de Hillary Clinton. Sin embargo, tranquilizó Cardona, “la familia es lo más importante para los latinos, y los republicanos deben saber que ellos nunca darán la espalda a ningún miembro de esas familias por ninguna razón, incluyendo a aquellos que son homosexuales”. Con todavía seis meses por recorrer hasta las elecciones presidenciales, queda por verse si el asunto del matrimonio gay en efecto tendrá un impacto entre los votantes estadunidenses o si pesarán más cuestiones como el alto desempleo y otros efectos de la recesión.

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